Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
En Busca de Ilusos
Eduardo García Gaspar
14 marzo 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Se le puede llamar estupidez. O, de una manera menos cruda, imperfección.

Las personas somos imperfectas. Nadie hay que sea perfecto entre los humanos.

No necesita ser demostrado. Lo vemos a diario. Esto tiene sus consecuencias.

Si parte de nuestra naturaleza es la imperfección, debemos reconocer de una vez por todas que no podremos vivir jamás en un arreglo social perfecto.

Siempre tendremos situaciones indeseables. Ningún sistema económico será perfecto. Ningún sistema político lo será.

Para el ciudadano esto tiene consecuencias. Si cree él que eligiendo a cierto candidato todo será bueno y justo, se equivoca.

Si piensa que aplicando políticas económicas socialistas, keynesianas, intervencionistas, o liberales, todo ser resolverá, está equivocado.

A quien sea que se elija y cualquiera que sea la política implantada, el mundo seguirá teniendo defectos.

Es por esto que cualquier candidato que presuma de poseer el proyecto de nación que nos llevará a la felicidad, está imaginando cosas imposibles. Es un ingenuo en busca de ilusos.

Primero, ese candidato no es más que un humano y, segundo, su proyecto es sólo un sueño propio. Es un asunto de realismo, no de pesimismo.

Quizá esto pueda valer una segunda opinión, el prevenir al ciudadano de convertirse en un iluso presa fácil del político en campaña.

Estos dos personajes son dignos de ver más de cerca, el candidato y el ciudadano, en tiempos de elecciones. Empecemos por el candidato a un puesto de elección popular.

Para este político en campaña nada hay tan importante en su vida como el ganar la elección. Estará dispuesto a todo con tal de hacerlo, realmente a todo.

Pero, además, tendrá un sentimiento de ser él, el elegido para salvar al país. Es un convencimiento que puede llegar a a locura, o algo muy cercano. Es una obsesión por el poder.

Dentro de un sistema democrático, este político tiene una sola forma de llegar al poder, que es lograr que más ciudadanos voten por él que por el resto de sus competidores. Su misión electoral es lograr el mayor número posible de personas convencidas de que él es el mejor.

El auto-convencido de ser el mejor va en busca de seguidores, el obsesionado con el poder busca a otros que crean en él.

La cosa se pone interesante por una razón: el ciudadano, en lo general, no está preparado para conocer los detalles y vericuetos de los asuntos de gobierno y de política pública.

No sabe mucho de finanzas públicas, de política monetaria, de presupuestos balanceados, de políticas educativas, de consecuencias no esperadas de acciones gubernamentales. Por eso, el ciudadano tiende a simplificar su selección electoral.

La simplifica, demasiadas veces, atendiendo a la imagen visual de los candidatos, a sus dotes de oratoria, a sus promesas electorales sin importar lo descabelladas que pueden ser.

El ciudadano, por esta simplificación, se convierte en presa fácil de los candidatos. El obsesionado con el poder anda en caza de ilusos a los que pueda encantar con sus promesas e impresiones personales.

Todo eso sucede por lo que mencioné al principio: somos seres imperfectos. Son imperfectos los candidatos en las elecciones, pero también lo son los ciudadanos. Los candidatos son unos obcecados en busca del poder. Los ciudadanos no tienen el conocimiento suficiente para dar un voto sustentando sólidamente.

¿Exagerado y pesimista?

Quizá, pero es necesario adecuarse a la realidad y eso suele destruir sueños e ilusiones. Es común que el ciudadano pase por un ciclo de ilusión-desilusión con sus gobiernos.

Los elige en medio de clamores y aprobación, pensando en haber seleccionado al mejor. Pero después de tiempo en el poder, la desilusión crece. No era lo que se esperaba, es otro como los anteriores.

En marketing eso se conoce como sobre-prometer: la publicidad del producto exagera su calidad y desempeño, y después de usar el producto, el consumidor lo encuentra desilusionante. No es lo que prometía ser.

Toda campaña electoral es una sobre-promesa de cada candidato. Prometen lo que no pueden lograr. Y la realidad llega produciendo desilusión. El iluso que fue convencido por el obsesionado acaba decepcionado.

Y eso sucede por una razón, el ignorar que ningún ser humano es perfecto, que todos cometemos errores.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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