Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Es Mágico, es Electoral
Eduardo García Gaspar
15 mayo 2012
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es un común denominador de las campañas electorales.

Sucede en México y en otras partes. Es el convertir al gobierno en el proveedor máximo.

Ese del que todos dependeremos, que todo promete dar. Desde pensiones, hasta medicinas.

Eso es lo que tienen en común los tres grandes candidatos a la presidencia en este país.

Dicen conmoverse ante la pobreza, ante las enfermedades, ante la mala educación, ante la mala alimentación. Todo los conmueve, dicen ellos y, concluyen que deben ser ellos quienes resuelvan todo.

Darán pensiones a todos, darán educación a todos, servicios médicos, energéticos baratos, salarios altos, ayudas a madres solteras, diversión gratuita. En fin, las promesas ilusas que toda campaña tiende a contener.

Desnudemos a ese proveedor máximo en el que quieren convertir a su gobierno.

Al hacerlo veremos cosas que suelen pasar desapercibidas, especialmente un problema de justicia que no es precisamente agradable. Vayamos paso por paso, con un ejemplo que ilustra todo, el de las pensiones universales.

Esos tres candidatos han prometido ese sistema de pensiones para todos.

Lo ven como un derecho, lo que es cierto. Pero interpretan ese derecho como una obligación gubernamental, lo que es enfermizo.

Veamos: si, por ejemplo, a cada persona en edad de retiro el gobierno le da, digamos, cinco mil pesos al mes, eso significaría cinco mil millones mensuales por cada millón de favorecidos. 60 mil millones al año.

Después de ver que se manejan cifras de miles de millones, debe entenderse un pequeño detalle.

De algún lugar deben salir esas cantidades, hoy y también las futuras. Una pensión es un compromiso de largo plazo, por muchos años, que tenderá a crecer por la demografía del país y, también, por presiones políticas. Una vez otorgada la pensión universal, los futuros candidatos prometerán aumentarla.

El pequeño detalle es el cómo obtener esas cifras enormes que el gobierno necesitará para pagar pensiones universales.

Los recursos necesarios no los tiene el gobierno en su poder. Los tiene que sacar de algún lugar. Podría despedir a la mitad de la burocracia, pero no lo hará. Tendría que quitar fondos para construcción de caminos, o para cuerpos de policía, pero no lo hará.

Tendrá que allegarse más dinero y sólo hay dos maneras adicionales de hacerlo. Una es elevar los impuestos para cubrir con esa entrada adicional el pago de pensiones. La otra es pedir prestado para pagar pensiones, lo que se convertirá en impuestos futuros.

Es decir, los nuevos recursos para pagar esas pensiones vendrán de impuestos y los impuestos vienen de los ciudadanos.

Esto es lo que hace que las cosas se pongan interesantes: el gobierno quitará a unos para dar a otros. A unos les quitará partes de sus propiedades para dárselas a otros. ¿Justo? Realmente no.

Imagine usted que tocan a su puerta y un individuo con una pistola exige que usted le dé cien pesos para su pensión. Y así recorre toda la calle. Usted lo consideraría un robo.

Curiosamente si eso mismo hace un gobierno, por alguna mágica razón, se considera una obra social. Ya no es un individuo quien llega a su casa, sino una ley que le obliga a pagar más so pena de ir a la cárcel.

Eso es lo que prometen, al final de cuentas, hacer los tres candidatos grandes a la presidencia mexicana: quitar a unos para dar a otros. No tiene sentido, ni lógica. Ni es justo, ni es prudente. Pero eso prometen.

¿Funcionará, será sustentable? No, los recursos recolectados serán siempre insuficientes, serán consumidos en parte por corrupción, por clientelismo. Crearán hábitos de pereza y dependencia en la gente. Frenarán a la economía.

A la larga se creará una crisis de finanzas públicas y habrá protestas en las calles si se pretenden reducir esos regalos. Sabemos todo esto y, sin embargo, son cosas prometidas en las campañas. Es realmente asombroso.

La “filosofía” que lo justifica sostienen que quienes tienen más deben ayudar a quienes tienen menos. Es cierto y se llama caridad, compasión, como usted quiera.

Pero no significa que de eso se encargue el gobierno bajo un mecanismo que no es sólido ni eficiente y que es injusto. La cosa empeora, porque al hacer eso crece el poder de los gobiernos y se anula la libertad de las personas.

Y no sólo prometen pensiones, recuerde usted que también prometen educación gratuita, alimentos, ayudas, seguro de desempleo. Viven en un mundo mágico.

Post Scriptum

Creo necesario aclarar que existe el derecho a una pensión y consiste en que pueda ahorrarse con ese propósito; que la persona lo pueda hacer con sus propios medios. Y no consiste en tener el derecho para que alguien meta su mano en los bolsillos de otro para cobrarse una pensión para la que no ha ahorrado.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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