Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ese Loco Lenguaje
Eduardo García Gaspar
27 julio 2012
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Somos los únicos seres que tienen esa capacidad, la de hablar comunicando ideas.

Y eso tiene su gracia, porque también podemos hacer lo opuesto.

Me refiero a confundir al que escucha o lee.

En fin, tenemos la facultad de usar palabras y esto bien vale una segunda opinión.

Encontré un ejemplo interesante. El párrafo dice,

“La sexualidad es una construcción sociocultural que tiene como base una condición biológica que se enmarca en un contexto histórico y tiene un sentido político […] estructurando la experiencia humana…”

Aunque el párrafo sigue, prefiero dejarlo hasta allí.

¿Podía ponerse eso en palabras más simples? Sí, pero no tendría esa apariencia intelectual que necesita toda idea vaga y con escaso significado.

Lo confuso tiene su atractivo, se presta a la interpretación que cada quien haga y eso permite al autor salir de cualquier error que su escritura contenga.

Uno de los trucos más fascinantes que hay para crear discusiones sin fin y siempre tener la razón es cambiar el significado de las palabras.

Tome usted la palabra “salud” (en su sentido no etílico) y la entenderá cualquier: es estar sano, no tener enfermedades, gozar de salud. Es simple y directo, pero eso es demasiado, hay que complicar la definición para hacerla moderna.

Seamos progresistas y definamos salud más allá de lo que entienden todos. Digamos que

“salud es un estado completo de bienestar físico, mental y social, no la simple ausencia de enfermedades”.

Entonces si yo tomo esta definición y usted la otra, no sabremos de qué estamos hablando nunca. Cada quien pensará en lo que más le plazca. Esa definición de salud, por cierto, es real.

Está en Preámbulo de la Constitución de la Organización Mundial de la Salud, adoptada por la Conferencia Sanitaria Internacional, realizada en Nueva York en 1946, firmada el mismo año por los representantes de 61 países y entró en vigor en 1948.

Suena muy impresionante y digno de todo respeto.

Es un fenómeno interesante que se da en todas partes.

Una serie de personas se reúnen bajo el amparo de un título que impresiona y llegan a un acuerdo sobre algo, lo que sea, al que redefinen sin necesidad de hacer caso a la realidad. Es como la creación de un mundo virtual que puede ser manejado a gusto de sus creadores.

Resulta ahora que si tengo un estado incompleto de bienestar social, estoy enfermo a pesar de lo sano que me siento. Todo porque así lo han dicho los que firmaron una hoja de papel en 1946.

Necesito ahora ir con un doctor social, si es que los hay. Pero espere, sí los hay, se llaman gobiernos y creen que ellos pueden curar a la gente de esos malestares sociales.

El fondo del tema es lo que preocupa.

Una mentalidad tradicional, realista, intenta ajustar sus ideas a la realidad, es decir, a los hechos, a la verdad. No intenta manipularla a su conveniencia. Mucho menos inventar un mundo en el que cualquier idea funciona, que es un padecimiento de los gobernantes.

Piense usted en esto, un político promete que bajo su gobierno se crearán millones de empleos. Está convencido de ello.

Muchos han prometido eso en sus campañas y han fallado por causa de algo muy sencillo: el mundo en el que su idea funcionará no es el mundo real en el que vivimos. El mundo creado en su lenguaje no corresponde al real.

Me imagino que mi idea es clara: nuestro lenguaje tiende a producir imaginaciones alocadas de situaciones en las que sí funcionan nuestras ideas.

Si pongo un libro bajo mi almohada, el contenido de la obra pasará a mi mente sin necesidad de leerlo. Si el gobierno aumenta su gasto, sin importar el déficit, se crearán más empleos y todo será color de rosa.

Si redefino salud, sexualidad, bienestar, lo que sea, acomodo esas cosas a lo que ya pienso y llego a creerlas posibles, dándome el lujo de ignorar a la realidad. A todos nos sucede eso.

A quienes invierten a tasas elevadísimas creyendo que lo hacen sin riesgo, para luego resultar defraudados. A los que quieren bajar las tasas de interés para reanimar la inversión y encuentran que han creado una crisis tremenda.

Todo radica en algo simple: cuando se ignora a la verdad, tarde o temprano ella nos regresa a la realidad y nos hace pagar los costos de una imaginación desbocada.

Post Scriptum

A lo que hago referencia es a un coctel mental fatal: la mezcla de buenas intenciones, palabras elevadas, nociones redefinidas, prejuicios existentes, conducen a la creación de un mundo que sólo existe en la imaginación de la persona. Un mundo en el que todas sus decisiones logran resultados óptimos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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