Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Espartaco al Revés
Eduardo García Gaspar
21 noviembre 2012
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La claridad no es frecuente. Al menos tan absoluta como en un reportaje reciente sobre la “ola de protestas” que la semana pasada vivió en Europa.

Se supo de jornadas de huelgas y manifestaciones en España, Italia, Bélgica y Portugal.

Nada que no haya sucedido antes. Pero ese reportaje añadió algo valioso.

Su primer párrafo reprodujo las palabras de dos mujeres. Ambas participaron en esas protestas europeas, concretamente en España.

“Estamos aquí para protestar porque Rajoy nos quiere quitar unos derechos sociales que tardamos muchos años en conquistar como una sanidad y una educación gratuita y para todos, y para pedirle que se vaya, que dimita”.

El periódico (El Universal, 15 noviembre 2012) las identifica como Pilar y Beatriz, en Madrid, actuando en contra de “la dura política de recortes y de subidas de impuestos llevada a cabo por el presidente español, el conservador Mariano Rajoy (Partido Popular, PP), para enfrentar la grave crisis económica que vive el país”.

Sí, en las protestas se tuvo la coordinación de la Confederación Europea de Sindicatos. Y sí, las fotografías de esas marchas llaman la atención.

Son impresionantes, pero aún más lo son, como casi siempre, las palabras, las de Pilar y Beatriz. Contienen algo que bien vale una segunda opinión. Vayamos poco a poco, explorando lo que significan.

Salen ellas, como muchos, a la calle. Están en contra del retiro de “derechos sociales” que, según ellas, tomaron tiempo en ser implantados.

Son derechos que se refieren a servicios gratuitos de educación, de salud. Seguramente otros también, como seguro por desempleo. La protesta tiene su villano, en este caso Mariano Rajoy, a quien se culpa de querer quitar esos derechos.

Veamos esos derechos desde otro punto de vista.

Son, al final de cuentas, servicios que el gobierno español da a la población, a muchas personas. Es difícil entenderlos como derechos pues recibir algo gratuitamente no es parte de la naturaleza de un derecho.

Son más bien concesiones, favores, beneficios, dados por un gobierno y para los que usa recursos tomados de la misma sociedad. Esto tiene una consecuencia sorprendente.

Tales favores crean un cierto tipo de relación entre el ciudadano y su gobierno. Una relación de dependencia y subordinación. El ciudadano que recibe esas ayudas, subsidios, beneficios cae en una situación en la que él se ata al gobierno.

Para su educación, por ejemplo, dependerá de becas gubernamentales o de instituciones gratuitas del gobierno. Igual para la salud y demás. Incluso en ocasiones, para la vivienda y el transporte.

Esta relación entre ciudadano y gobierno, de tipo subordinado, se mantiene mientras la autoridad satisfaga esos reclamos.

No se pondrá mantenerlos indefinidamente. Su costo es creciente y llegan momentos en los que no hay recursos suficientes. Es el momento de la crisis y las marchas que piden restaurar esa situación de atadura y dependencia estatal.

Es como si un esclavo fuera liberado de su situación y se le declarara libre, pero se uniera a otros esclavos reclamando volver a la esclavitud original. Las marchas europeas no están alejadas de esa comparación.

¿Por qué se protesta queriendo retornar a la sujeción gubernamental, al amo del que la propia vida depende?

Quizá sea por uno de los fraudes más grandes de todos los tiempos, el ocultar que los derechos sociales son en realidad la aceptación del gobierno como amo de la existencia del ciudadano.

Quizá sea porque las ideas han cambiado y ahora resulta admirable y progresista retornar a los gobiernos absolutistas.

Son estos, tiempos dignos de notar, que tal vez en el futuro sean vistos como paradójicos y extraños. Tiempos en los que muchos desearon volver al yugo del estado que los domina y doblega.

A lo que Tocqueville describió como el poder que “no destruye, pero evita la vida; no tiraniza, pero comprime, enerva, apaga, embrutece a un pueblo”.

Un poder por el que la gente “es reducida a nada mejor que un rebaño de animales tímidos e industriosos, de los que el gobierno es el pastor “.

Y es que en el fondo esos derechos sociales que son tan alabados son el mejor disfraz que pudo encontrar el tirano para ocultar su ambición de poder sobre el resto. Se ha logrado hacer que el esclavo quiere seguir siéndolo.

Es como si se tuviera ahora, en el siglo 21, un Espartaco en reversa, un líder que encabeza un movimiento de regreso a la esclavitud; mientras que en el siglo 1 encabezó un movimiento de libertad para los esclavos.

Post Scriptum

Las marchas de protesta son ese rebaño del que habla Tocqueville: gente que con gritos y aspavientos reclama querer volver a ser dócil y sumisa al gobierno.

Por supuesto, el recorte de “derechos sociales” tiene una causa económica, la falta de recursos para mantenerlos. Rajoy, como otros, actúan movidos por un problema financiero. Si ese problema no existiera, continuaría, creo, la misma situación y la crisis se pospondría algún tiempo.

Mi punto es que suspender esos “derechos sociales” una vez creados, es en extremo difícil y puede hacerse en alguna proporción por razón de falta de recursos. Jamás deberían haberse creado, no por razones económicas, sino por razones humanas.

Hay una abundante cantidad de ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Estado de Bienestar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras