Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Esperando a Merlín
Eduardo García Gaspar
4 julio 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Después de esta elección, viene la otra. La que sí importa.

Ya hay un cambio de caras, y lo que falta son los cambios reales.

Se votó por ese cambio de personas y su tuvo.

Muy bien, ahora que se haga la otra elección, la que sí es seria y fuerte. La que sí cuenta e importa.

Las reformas estructurales.

El punto, pienso, bien vale una segunda opinión. Se trata de resaltar que terminadas las elecciones y la llamada fiesta democrática de ir a votar, viene a continuación el trabajo serio, considerable y sensato.

Se trata de realizar el cambio real… porque cambiar de caras, poco significa. Quizá signifique nada.

Esa labor responsable y de mero sentido común es cambiar las estructuras del país. Son esas reformas que significan actualización y modernización. No tiene sentido ser un país que se rige por estructuras que son como las de un radio de bulbos, cuando existe un iPad.

Vaya, si México fuera una persona, estaría usando una máquina de escribir, cuando debía cambiar a un procesador de palabras.

Es su más reciente encuesta, el Banco de México tiene información sobre lo que gente experta considera que podía limitar el ritmo de crecimiento del país.

Los primeros lugares están ocupados por las variables obvias del momento: la inestabilidad financiera internacional y la debilidad de la economía mundial. Estas son variables fuera del control gubernamental del país.

Pero las variables que sí están bajo su influencia son los problemas de inseguridad pública y la ausencia de reformas estructurales. Aquí sí puede hacerse algo y es urgente.

La modernización del país es cuestión central en la posibilidad de progreso. ¿Quiere usted reducir la pobreza con eficiencia? Ponga más atención en las reformas que en los programas de ayuda.

La expresión “reformas estructurales” no es muy afortunada. No connota ella la realidad de lo que se intenta hacer, que es modernizar a la nación. Ponerla al día. Ésa es la razón de los cambios que son necesarios.

Usted las conoce: modernizar todo lo energético, lo fiscal, lo laboral, lo educativo y demás. Si México fuera un automóvil, sería un Cadillac de 1955. Bonito, lujoso, pero ineficiente e imposible de usar en una carrera competitiva.

Fue interesante que durante las elecciones, muchos hablaran de la necesidad de hacer cambios reales. Tienen toda la razón. Lo que temo es que la mayoría de ellos creyeran que es suficiente cambiar las caras de los gobernantes.

Eso es como cambiar de vestido y atuendo, creyendo que las cosas son ya diferentes. Si México fuera una casa, sería como una construida en 1950 a la que se pinta de otro color creyendo que así se ha mejorado la construcción.

Sin reformas que modernicen al país, no habrá cambio real, el bueno y que se necesita. Y eso es más serio y vital que las elecciones. El cambio de partido y de presidente, desafortunadamente, no es garantía de cambio alguno. Tampoco lo habría sido la victoria de los derrotados.

Los cambios estructurales son más profundos que una simple elección.

Y tienen enemigos: todos esos intereses creados a los que afectarían, sindicales, políticos y empresariales. Son ellos los más interesados en mantener las cosas como están.

Pero también hay enemigos culturales: los ideólogos de la expansión gubernamental, los que están dispuestos a concentrar más y más poder en el gobierno a pesar de su ineficiencia y corrupción.

Realizar elecciones es cambiar caras y vestimentas, es usar maquillajes distintos y modas diferentes. Eso es todo. Y no importa gran cosa frente al cambio que sí se necesita, esa modernización urgente.

Sin ella, México se pasará elección tras elección, perdiendo el tiempo con la esperanza de que un cambio de gobierno permita llegar al poder a un mago. México es como una persona que tiene problemas y está sin hacer nada en espera de que aparezca Merlín.

¿Probabilidades de modernizar al país? Pocas, pero no es imposible.

Debe ser una iniciativa de gobernantes que reúna a un par de partidos y sepa mantener la dirección a pesar de reclamos y protestas que no serán pacíficas. Mientras tanto, este país pasará por una elección y otra y otra, creyendo que el cambio vendrá por arte de magia.

No, Merlín no existe. Se necesita dejar atrás lo viejo y atrasado. Hacerlo no requiere magia, requiere voluntad.

Post Scriptum

Esto hace extremadamente extraño que se haya percibido como un cambio al candidato del PRD, cuando éste es precisamente quien claramente se opone a la modernización del país. Su negativa a realizar reformas es muy conocida. Es decir, era el único candidato del que se tenía la seguridad que no iba a hacer reformas, al contrario. Su partido se opondrá a ellas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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