Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Están Allá, en la Nube
Eduardo García Gaspar
24 abril 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Quizá sea un asunto de actitud. Eso que define la forma en la que reaccionamos frente a algo.

Nuestra predisposición ante las cosas.

Una historia, muy breve, ilustra esto.

Cuenta un célebre profesor universitario que cierta vez hizo una pregunta a un alumno. ¿Cuál es la diferencia entre ignorancia e indiferencia?

“No lo sé y no me importa”, respondió un joven.

La distinción que hizo en esa respuesta, es perfecta. La ignorancia puede ser voluntaria o involuntaria.

En cambio, la indiferencia es siempre voluntaria. Es esa actitud de la que hablo. Es falta de interés y ella causa desgano y hastío.

Los dos conceptos tienen aplicación ahora mismo, durante las campañas electorales en México.

Si hablamos de ignorancia, ella se referiría al desconocimiento acerca de los candidatos, sus partidos y sus propuestas. Quien sea que ignore esa información comete un acto voluntario, ha decidido no enterarse.

No quiere saber de ese tema a pesar de que existe información abundante sobre ellos.

En cambio, la indiferencia es una actitud general y muestra que el tema de las elecciones causa apatía. Es un desdén fascinante de ver porque el tema es importante.

Después de todo, la elección de gobernantes afecta la vida de todos, de maneras vitales. Lo lógico sería esperar que existiera un buen nivel de interés en las elecciones.

Si no lo hay, ello puede demostrarse mediante una cifra, la del abstencionismo. La cifra de 40% es una razonable y real. A una buena cantidad de personas eso tan importante para sus vidas les resulta algo tibio y distante, sin interés.

¿Por qué? Hay una buena cantidad de razones que explican el abstencionismo.

Puede ser que se piense que un voto, el personal, no haga gran diferencia. Y es cierto. Lo que cuenta en las elecciones son los grandes números. Un voto aislado es la cosa más impotente en la que puede pensarse.

Para ir a votar se necesita una actitud, la de sentir que es un deber, que debe participarse. Sin esa actitud, resulta comprensible olvidarse de la molestia de ir a hacer fila y votar.

También, puede ser que la persona tenga una impresión que no es infrecuente. La de sentir una gran lejanía entre ella y sus gobernantes. Es creer que los gobiernos se encuentran en otra dimensión, tan distante, que es preferible vivir la vida propia que preocuparse por algo tan remoto.

Un tercer factor que causa indiferencia es el considerar que todos los candidatos son iguales, que dicen lo mismo, que entre ellos no hay distinciones. Pensar así, por supuesto, hace concluir que votar por uno o por otro da lo mismo.

No es irracional pensar esto. Los candidatos usan un lenguaje similar, prometen lo mismo y tienen campañas muy similares. El espectáculo que dan suele ser penoso.

La indiferencia frente a las elecciones puede proceder de otra situación: la falta de creencias arraigadas en el ciudadano. Si él no tiene valores, si carece de creencias arraigadas, los asuntos públicos será un motivo de aburrimiento e irrelevancia.

Por el contrario, para quien tiene convicciones claras, las elecciones serán de gran interés.

Otra razón, quizá, sea que en los asuntos políticos hay escasos acuerdos. Las discusiones son agrias y es difícil lograr consensos. Ante tal panorama, muchos pueden reaccionar de manera desesperanzada.

¿Para qué involucrarse en temas en los que hay desacuerdos fuertes y severos? Hasta temor les causa tratarlos con otros.

Afectados por la indiferencia, la ignorancia se vuelve intencional. Las elecciones pueden ser importantes, pero no tiene sentido dar un débil voto para alguien que está alejado que no es diferente del resto y, por si fuera poco, sin poseer valores que motiven actuar y con formas difíciles de razonarlos.

No es un problema leve. Afecta a todo el país.

No creo que desaparezca esa indiferencia, pero sí creo que pueda llevarse a un nivel razonablemente bajo. ¿Cómo?

No estoy seguro exactamente, pero sé que en el corto plazo, la solución debe partir del pequeño grupo de gobernantes en busca de ser electos. Y consiste en acercarse a las personas. Acercarse realmente.

No esa afectada idea de la mercadotecnia política que son eslóganes y spots busca remediar todo. Hablo de lenguaje sobre todo, de dejar a un lado la pose retórica ortodoxa y hablar como el resto de nosotros.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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