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Fallaron Las Encuestas
Selección de ContraPeso.info
19 julio 2012
Sección: GOBERNANTES, Sección: Asuntos
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ContraPeso.info presenta una idea de Jorge Ramón Pedroza. Agradecemos al autor su amable permiso de publicación. La idea central del escrito es examinar los resultados de las encuestas de intención de voto en México contra los resultados reales de la votación.

¿Realmente fallaron?

Las encuestas predijeron correctamente, al menos, el orden en qué terminarían los contendientes, Peña Nieto en primer lugar, López Obrador en segundo, Vázquez Mota en tercero y Quadri en cuarto.

Al menos en el caso del PANAL y del PAN, las predicciones estuvieron dentro del margen de error aceptable de una encuesta.

El problema es que Peña Nieto estuvo en promedio 7 puntos debajo de lo predicho y López Obrador 4 puntos arriba. Ambos resultados desafían el margen de error de una encuesta en términos estadísticos que en estos casos era de alrededor del 3%.

Sin embargo, todas las encuestas tienen más fuentes de error, aparte del estadístico. El error estadístico se debe a la probabilidad de que a la hora de seleccionar a los entrevistados, por azar no se le pregunte a una muestra exacta de la población.

De hecho, el error estadístico es el menos importante de todos los errores que puede contener una encuesta. También es el que se puede determinar con mayor certeza probabilística.

Existe también el error de muestreo, que implica no representar por igual a todos los sectores de la población, incluyendo en forma sesgada a más personas de un partido que otro. Las típicas encuestas de Internet sufren de este error al preguntar solamente a aquellos que cuentan con acceso a la red, que pueden no ser representativos del total de la población. Por eso tienden a favorecer al PAN.

Otro error es el de campo, que consiste en tener vicios en la medición misma. Por ejemplo tener un entrevistador con una camiseta de un partido preguntando sobre las preferencias electorales. Es obvio que el entrevistado va a tender a responder que prefiere al candidato que percibe que el entrevistador prefiere.

El cuestionario mismo de una encuesta puede ser una fuente de error. Si en una pregunta se pide evaluar el gobierno actual y en la siguiente se pregunta sobre qué candidato se votará, es imposible que la respuesta de la primera no influya en la segunda.

De hecho hay libros sobre como mentir con estadística, manipulando este tipo de cuestionarios, muestras, y formas de aplicar las encuestas.

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¿Pero, se mintió sistemáticamente con la encuestas en la elección del 2012? Muchos piensan que sí, y su opinión es respetable.

Sin embargo, el hecho de que casi todas las casas encuestadoras serias y profesionales acertarán en el orden de los resultados pero que fallaran en predecir la magnitud de la distancia entre Peña Nieto y López Obrador no deja de llamar la atención.

¿Entonces cuál fue el error? Muy probablemente el error de “no respuesta”.

Un servidor cometió un error garrafal al respecto. Viendo las tendencias, que predecían alrededor de 37% para Peña Nieto, y 27% para López Obrador, con un 14% de indecisos, el reto fue predecir hacia dónde irían los indecisos.

En una columna previa, y según resultados de algunas encuestas, los indecisos parecían inclinarse por Peña Nieto en un proporción de 2 a 1. Al mismo tiempo el voto útil de Vázquez Mota se declaraba 2 a 1 a favor del PRI.

Fue entonces que predije 50% de los votos para el ganador, presuponiendo que obtendría alrededor de 9 puntos de los indecisos y 3% de votos útiles del PAN.

Si hubiera estado en lo correcto, probablemente hubiera sido el único que publicara un resultado tan abierto. Fue una apuesta arriesgada. Y la elección se fue para el otro lado. Perdí feo.

Peña Nieto, al parecer no tenía indecisos a su favor, ni tuvo voto útil. Simplemente se quedó con su voto declarado. El PAN sacó el voto que tuvo desde el principio de la elección, y, esto es importante, los votos indecisos, y muy probablemente los votos no declarados en encuestas estaban a favor de López Obrador.

Por eso se cerró la elección a 7 puntos en lugar de 15 que predecían las encuestas. Esto se llama el error de “no respuesta” en la metodología estadística.

La pregunta es por qué casi una sexta parte de los votantes no se decidieron hasta el final, o se decidieron a no declarar sus preferencias electorales a los encuestadores. Esto será discutido por mucho tiempo en el futuro.

Hay varias explicaciones, si las encuestas las aplican los medios, y hay una percepción de que los medios están a favor de cierto candidato, entonces hay población ocultando sus preferencias reales.

Otra posible causa de este fenómeno puede deberse a que muchos de los que se negaban a participar en encuestas favorecían al candidato perredista, precisamente por la crítica tan abierta que López Obrador propalaba en los medios contra las encuestas.

En este ejercicio de análisis que hicimos a través de la elección, elegí a GEA-ISA como la encuesta a seguir, por ser de las más precisas para la elección del 2006. Hoy, en la del 2012, resultó ser una de las más distanciadas de la votación final.

¿Ameritaba eso renunciar a las encuestas como lo hizo Grupo Milenio?

Creo que no, lo que amerita es perfeccionarlas para que cada vez no solamente contribuyan a predecir una elección, sino aún más a perfeccionar nuestra incipiente democracia.

Nota del Editor

Jorge Ramón Pedroza es Ph.D. en Mercadotecnia y Comunicación por la Universidad de Texas en Austin.  Después de dirigir su propia agencia de publicidad por 20 años, ahora se desempeña como consultor en materias de comunicación y mercadotecnia.  Además cuenta con 30 años de experiencia impartiendo cursos universitarios en 10 países diferentes.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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