Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Felicidad Como en un Zapato
Eduardo García Gaspar
20 julio 2012
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las cifras varían, Unos dicen que fueron mil. Otros que se trataba de dos mil.

Hay fotografías de la descomunal colección. Se han mencionado hasta tres mil.

Me refiero a pares de zapatos. Los de Imelda Marcos, viuda de Ferdinand Marcos. También con cargos políticos considerables.

La reacción de los tiempos en los que eso se supo, fue la acostumbrada: indignación, risas, morbo, corrupción, abusos y cosas por el estilo. Pero el asunto tiene su fondo.

Lo tuvo en esos momentos. Lo tuvo antes y también ahora. Nunca dejará de tenerlo.

Los zapatos de Imelda nos llevan a cuestiones filosóficas. En serio.

¿Qué es lo que hay en una mente que acumula miles de pares de zapatos? Intentar responder la pregunta nos lleva por caminos que bien valen una segunda opinión.

En apariencia es un asunto de lujos, pero en el fondo es una cuestión de inconsistencia mental, de inseguridad y de insatisfacción.

Un par de zapatos o unos pocos logran satisfacción. Varios miles logran lo opuesto, insatisfacción. Cuantos más se tengan, menos satisfacción se logra.

Y, creyendo que comprando más se satisfarán los deseos, se adquieren más, hasta tener un número absurdo. Por supuesto, no hay satisfacción. Se logra lo opuesto. Insatisfacción y desencanto.

Estamos en presencia de un principio de satisfacción: el darse cuenta de que hay placeres o gozos que no satisfacen. Son como bienes falsos que producen lo opuesto de lo esperado, desencanto.

Por supuesto, esa insatisfacción motiva a actuar para adquirir más y quedar satisfecho. El problema es que se acaba en lo opuesto, aún más desencanto y aburrimiento.

Por eso digo que es un asunto de inconsistencia mental, de inseguridad y de insatisfacción.

Tanta que se llega a la desesperanza: los goces obtenidos no terminan con la insatisfacción y la persona se da cuenta de que hay que buscar más y más, dándose cuenta poco a poco de que tampoco así habrá satisfacción.

Es cuando se dice que la persona está harta de todo y satisfecha de nada.

El caso de los zapatos es similar al caso del dinero. Acumularlo en cantidades extremas al final de cuentas no satisface en si mismo.

El caso de un político corrupto que roba miles de millones es un buen ejemplo de esta insatisfacción y hastío. El dinero no es suficiente para satisfacer y por eso se cree que teniendo más sí habrá satisfacción. No la hay.

Lo que nos lleva a otros casos de mucho dinero, producto de trabajo. Digamos un Steve Jobs.

No lo sé, pero imagino que su satisfacción no venía de su inmensa fortuna, sino de su trabajo y logros. En eso estaba su placer y su gozo. No lo imagino coleccionando miles de camisetas y jeans como un gozo personal.

Esto abre la puerta a una distinción vital entre los gozos y placeres.

Los hay que realmente no satisfacen, que causan lo contrario de lo que se cree que hacen. Es el caso de la acumulación insensata, como la de zapatos o dinero. A la larga producen hastío y desesperación, lo que lanza a la persona a una búsqueda alocada de más acumulación para terminar aún más insatisfecha.

Quizá un buen ejemplo de esto es el de los vicios adictivos, sean de sustancias, sexo, dinero, moda, status. Cuanto más se buscan y logran, menos satisfacción se tendrá.

En cambio, lo opuesto sucede con otro tipo de gozos, los que satisfacen plenamente. Son muy distintos y dejo al lector nombrar los ejemplos en los que pueda pensar.

Los humanos en todas nuestras acciones buscamos una cosa simple de decir, nuestra felicidad. Por eso actuamos. En cada acto realizado ese es nuestro objetivo. El único realmente.

Y eso es lo que nos manda a lo vital que resulta nuestro propia definición de felicidad. ¿Es ella tener miles de pares de zapatos? Obviamente para algunos lo es, eso o algo similar.

Esto es lo que nos manda a examinar nuestra vida, su sentido y significado. En otras palabras cómo definimos a la felicidad personal. ¿Qué es lo que la producirá?

Al menos ya tenemos una buena pista: el saber de esos dos tipos de gozos y placeres. Es obvio cuál tiene la gran prioridad. No digo que sea parte de la felicidad quizá el vestirse a la última moda, o tener un coche lujoso.

Lo que digo es que por encima de esos placeres hay unos que son muy superiores. Realmente mejores, y que son los que dan sentido a la vida.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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