Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Grandes Pequeños Partidos
Eduardo García Gaspar
7 mayo 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Son organismos centrales en una democracia. Les llamamos partidos políticos.

Son grupos que reúnen a personas con similares mentalidades políticas que participan en las elecciones dando identidad a esas personas.

Los hay grandes, los hay menores, en tamaño, pero también en miras e ideas.

Un partido político, propiamente hablando, es uno que se identifica con unas creencias de cierto tipo. Una mentalidad general que permite identificarlo con cierta claridad, por ejemplo, como conservador o progresista.

Podría también identificarlo como liberal o socialista. Me refiero a una definición general de ideología del partido.

Esto facilita las cosas para el votante, que tenderá a favorecer al partido que más se acerque a sus propias opiniones. Por eso, en los EEUU, por ejemplo, los votantes suelen verse como republicanos, demócratas, o independientes.

Estas mentalidades son generales, amplias, no de detalle, lo que permite flexibilidad de acción entre los miembros de cada partido, que pueden tener opiniones diferentes en los detalles sin que se consideren traidores al partido.

Son esos los partidos grandes, pero hay otros que son pequeños no en tamaño, sino en mentalidad. Son esos partidos de mente estrecha, de entendimiento pobre y pensamiento limitado.

Se les reconoce por sus efectos. Son causa de inquietud, no de estabilidad. Usan lenguaje violento, no conciliador. Son más agitadores sociales, que instituciones democráticas. Son los que dividen a la sociedad, los que crean luchas intestinas.

Los miembros de estos partidos políticos de mente estrecha están más obsesionados con el llegar al poder, que por lograr buenos gobiernos.

Y suele coincidir que esos partidos pequeños de mente desean tener grandes gobiernos. Generan ellos campañas electorales que son ofertas de compra de voto a cambio de regalos de gobierno, como subsidios, pensiones, casas, lo que sea.

Se tornan en clubes de protección mutua de afiliados, que se permiten actos de corrupción y abuso de poder sin consecuencias legales. Una especie de agrupaciones de impunidad garantizada.

Peor aún, se piensan salvadores indispensables de la nación, representaciones encarnadas de la voluntad popular, seres mesiánicos que tienen la responsabilidad total del país.

Cuanto más pequeño es el partido en su mentalidad, más grandes responsabilidades piensa tener. Creo que este fenómeno bien vale una segunda opinión, el de reconocer la pequeñez de un partido político conociendo lo grande de la misión que piensa tener.

Obama es un buen ejemplo de esto, cree él que no puede dejarse sola a la persona para que se valga por sí misma, que esa persona debe depender del gobierno para vivir mejor.

No es el único que así piensa. Casi todos coinciden en eso. En el caso de México, los tres partidos de mayor tamaño son también pequeños.

Desean formar gobiernos de los que dependan los ciudadanos, gobiernos grandes que muestran mentalidades reducidas. No son propiamente gobiernos lo que desean establecer, sino instituciones paternalistas y de caridad que hagan al ciudadano un hijo protegido, incapaz de valerse por sí mismo.

No hay un partido político mexicano que presente una alternativa real al gobierno paternalista. Son como restaurantes en competencia, todos ofreciendo el mismo menú de medidas que buscan crear dependencia entre ciudadano y gobierno.

Más aún, en su competencia por el poder, más que crear estabilidad, agitan y dividen a la ciudadanía. Se atacan sin piedad entre ellos, pero ante el ciudadano se disfrazan apareciendo amorosos y amables.

No es un panorama agradable, al contrario. Conocer esto es ya de provecho para el ciudadano. Saber de la pequeñez mental de los partidos y sus miembros, beneficia a todos.

Por lo pronto ayudará a evitar que entre los ciudadanos se sufra la aspereza de trato que existe entre los partidos mexicanos. Es decir, temo que el activismo violento y la irritación que hay entre partidos se contagie al ciudadano y divida a la ciudadanía en grupos enemigos.

En fin, no es tan preocupante la pequeñez mental de los partidos políticos mexicanos, como el peligro de contagio a la ciudadanía de la enemistad y el antagonismo que entre los partidos existe.

La hostilidad enorme entre partidos pequeños presenta el riesgo de contaminar las relaciones y tratos entre ciudadanos, que puede dividir a la nación.

Post Scriptum

En mpas valioso resultado de una democracia es el poder tener un cambio de gobierno por una vía pacífica, sin que se altere la vida cotidiana de los ciudadanos. Esto es posible en mucho si los partidos políticos tienen un sentido de lealtad opositora, que significa aceptar derrotas y encontrar puntos aceptables de negociación.

Cuando los partidos políticos no aceptan derrotas electorales, o cuando su discurso político fomenta conflictos internos, ellos dejan de tener sentido.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras