Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Hablan Suponiendo Que…
Leonardo Girondella Mora
13 junio 2012
Sección: GOBERNANTES, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Es un hábito establecido y una costumbre popular el prestar más atención a lo que menos lo merece —una práctica seguida que en la política se convierte en un peligroso riesgo.

Una instancia de esta costumbre pudo verse en el debate pasado —del 10 de junio— entre los cuatro candidatos a la presidencia de México. La atención se enfocó a cuestiones como las siguientes:

  • Apariencia física y lenguaje corporal.
  • Ataques y defensas entre ellos; o el haber dejado de atacar.
  • Habilidad del los candidatos para salirse del tema y hablar de sus ideas.
  • Menciones de errores en los cálculos presupuestales.
  • Iluminación y producción general de la transmisión.
  • Ganador aparente del debate.

Estos y otros temas similares dominaron el análisis del debate —confirmaron ese hábito de dar la mayor atención a las cosas que menos lo merecen. No digo que esos temas no sean destacados, sino que hay otros que lo son mucho más.

En lo que sigue mencionó algunos de esos temas que, siendo más destacados, han recibido una atención menor.

• Soberbia Extrema. Todos presentan rasgos de orgullo ilimitado en el sentido de saber qué necesita el país —presumiendo tener los mejores programas y ideas y, sobre todo, considerando que todo lo pueden hacer y lograr, sin importar qué tan ambicioso es.

Hablan creyendo ser salvadores, redentores y protectores de cuanta causa existe y para las que siempre hay una solución que ellos poseen. Creen que haber estado unas horas en cada parte del país, hablando en un mitin, les da un conocimiento a prueba de errores.

• Ignorancia Democrática. Parten ellos del supuesto que el puesto ejecutivo, por el que compiten, todo lo puede hacer por sí mismo si ellos lo ocupan —su ignorancia consiste en poner de lado al resto de los poderes e instituciones democráticas.

Hablan creyendo que la presidencia es una posición similar a la de un dictador para el que no existen leyes ni contrapesos.

• Presupuestos Ilimitados. Aunque el tema fue tratado en parte, no recibió el espacio que merecía. La falta es clara pues las promesas de los candidatos tienen un costo que no fue mencionado, como tampoco la prioridad de cada partida —su costo de oportunidad.

Hablan creyendo que gozan de recursos cuantiosos que serán manejados por ellos a su antojo.

• Centralización Gubernamental. Para todos ellos, la solución a cualquier problema se encuentra en un programa gubernamental, en una nueva agencia de gobierno, en una nueva intervención burocrática. Ninguno de ellos representa a la posición contraria, la liberal.

Hablan creyendo que el gobierno es el centro de la vida de una sociedad —el centro alrededor del que giran todos.

• Ciudadanía Inerte. Suponen todos que los ciudadanos necesitan para su supervivencia depender de la autoridad política que es la gran otorgadora de bienes a la población.

Hablan creyendo que el ciudadano debe depender del gobierno —que el ciudadano no tiene capacidades propias para solucionar su vida.

• Visión Limitada. Sus medidas y propuestas contemplan sólo el corto plazo —el efecto inmediato de sus decisiones, sin consideración de efectos colaterales y de largo plazo.

Hablan creyendo que una decisión suya siempre tiene un sólo efecto inmediato —ignoran, por eso, que existe el plazo largo y los efectos indeseables.

• Objetivos Justificantes. El mecanismo que valida sus programas e ideas es el objetivo mismo que tiene —olvidando el cómo se realizará. El ejemplo más diáfano es el de hacer que la economía crezca notablemente sin apuntar la manera concreta en la que eso podrá realizarse.

Hablan creyendo que la meta de una decisión justifica a esa decisión, la que sea —como si la consecuencia buscada justificase el medio utilizado.

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Lo que he tratado de hacer es llevar a la superficie los descomunales errores de razonamiento que se han dado en los debates presidenciales en México y cuyo defecto central es el valorar las ofertas de dádivas gubernamentales.

En otras palabras, la atención pública ha sido colocada en los ofrecimientos y promesas de mejoras nacionales posibles sólo con la intervención estatal dirigida por cada uno de los candidatos en la vida de las personas.

Y esos ofrecimientos y promesas son fallidos porque son expresados suponiendo soberbia extrema, ignorancia democrática, presupuestos ilimitados, centralización gubernamental, ciudadanía inerte, visión limitada y objetivos justificantes.

Poca o nula atención se puso en la mentalidad de los candidatos —sus creencias, opiniones y valores, que dieran pie a conocerlos mejor en su posible presidencia.

Hubo en esto una excepción parcial, la de López Obrador, que al revelar como modelo a F. D. Roosevelt indicó una presidencia suya de alto intervencionismo estatal (algo que no es nuevo, y que es efectivamente un cambio hacia lo peor).

Nota del Editor

Sobre el gobierno de FDR, que López Obrador tanto admira, puede verse Crisis del ’29: Alargar la Agonía, en donde se hace una lista de las cosas que se hicieron y empeoraron las cosas durante las cuatro administraciones de Roosevelt:

… obstaculizar el comercio internacional, con la idea de proteger industrias y empleos nacionales. Se produjeron reacciones y, menores exportaciones estadounidenses como consecuencia.

… se implantaron políticas de gran gasto de gobierno y se elevaron los impuestos. Esto concentró el poder en el ejecutivo federal, donde se decidían las cuestiones económicas en conjunto con los grandes intereses corporativos y sindicales (e incluso se hicieron gastos públicos con propósitos re-electorales del presidente).

… se implantaron numerosos programas de gobierno que intervenían en la economía, a tal nivel que hubo un serio conflicto con la Suprema Corte a la que Roosevelt amenazó seriamente y ésta cedió.

Todo lo anterior tiene un común denominador: el gobierno se nombró a sí mismo como el proveedor de la solución definitiva de la crisis de 1929. Sus acciones la convirtieron en la Gran Depresión, del ’29 hasta el ’41, o algo así. Esas acciones son una lista de lo que no debe hacerse.

La reactivación económica que se basa en elevación del gasto gubernamental es un camino usado ya y fallido.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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