Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Igualmente Libres, o…
Eduardo García Gaspar
26 octubre 2012
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Son los nuestros tiempos interesantes. Tiempos en los que abunda la televisión y escasea el seso.

Pero, también, tiempos en los que surgen discusiones de fondo y fascinantes.

Una de ellas es particularmente llamativa. La que trata de la libertad y la igualdad.

• Hay, por un lado, grandes llamados a la libertad. Reclamos justificados de libertad en todas partes.

Especialmente en aquellas partes en las que el autoritarismo ha creado una fuerte tradición. Se habla de libertad. Libertad para expresarse, para opinar, para votar y hablar. No está mal en general.

• Hay, por el otro, grandes llamados a la igualdad. Reclamos muchas veces justificados de trato igual entre las personas, o bien, indignación ante discriminaciones y separaciones. Se habla de igualdad entre todos y tampoco está mal en general.

Lo que hace fascinante a esa discusión es que son ideas que se alteran una a la otra.

Si usted coloca en primer lugar a la igualdad, perderá eso que también desea, la libertad. Y, en el otro sentido, si usted pone en primero lugar a la libertad, no tendrá igualdad.

¿Hay una solución a esto? Sí, la de tomar una decisión al respecto: aceptar a una como preferible a la otra.

Tocqueville (1805-1859) lo expresó bien a mediados del siglo 19, cuando escribió que “… y si fuese necesario llegar a una completa igualdad ¿no valdría más dejarse nivelar por la libertad que por un déspota?”

Es una buena manera de expresar la disyuntiva entre la libertad y la igualdad.

Si usted quiere realmente hacer a todos exactamente iguales, no hay otra alternativa que optar por un régimen que fuerce esa igualdad en nosotros. Es decir, que nos quite libertades. Si usted quiere realmente que todos sean libres, no hay otra opción que la de aceptar que no se alcanzará esa igualdad total.

Frente a esto es que la idea de Tocqueville tiene mucho sentido: ser todos igualmente libres. Este es un régimen que fomenta y protege la libertad de todos por igual.

No es un sistema ideal, pero es mucho mejor que la otra opción. La de ser todos iguales sin libertad para nadie. Quizá sea esta discusión la mayor de la política de nuestros tiempos.

Y aquí es donde las cosas bien merecen una segunda opinión. Ellas se han puesto interesantes.

Piense usted en esto. Imagine a un gobernante cualquiera y la mentalidad que tiene. ¿Se inclinará más por la libertad o preferirá a la igualdad? En una primera impresión, usted podrá dudar y decir que “depende del gobernante”. Es cierto.

Pero, siendo más astutos, usted y yo, podemos hacer otra pregunta mejor. ¿Qué preferirá un gobernante, tener más poder y tener menos poder? Ahora sí, la respuesta es más fácil de tener.

Por supuesto, los gobernantes prefieren todos más poder que menos. Conociendo esto, nos será posible prever que los políticos, en su enorme mayoría, se inclinará por dar preferencia a la igualdad que a la libertad.

Para igualar a los ciudadanos, se necesita que el gobernante tenga más poder sobre ellos que para fomentar y respetar sus libertades.

Consecuentemente, puede concluirse que en todo tiempo y lugar, la tendencia general de los gobernantes será adquirir más poder, lo que les hará dar prioridad a la igualdad por encima de la libertad. Centralizarán su poder y aumentarán su fuerza.

O al menos, harán todo lo posible para lograrlo. Por eso preferirán fomentar la igualdad, porque es la que les da poder sobre sus ciudadanos.

Toda la retórica política sobre la igualdad, por buena intención que tenga, tiene también ese efecto indeseable, el de acumular poder en los gobernantes. Para fomentar la libertad, tendrían ellos que perder poderes y nada les es tan repugnante como esto.

Esta retórica sobre la igualdad ha sido exitosa. Ha puesto a mucha gente a pensar sobre lo indignante que es que alguien gane tantas veces más que otro.

Pensando así, ciudadanos normales favorecerán la intervención gubernamental, la acumulación de poder en el gobierno y, sin darse cuenta, lograrán la pérdida de las libertades que también reclaman, para al final no ser ni libres, ni iguales.

Los gobernantes serán ahora la elite que dominará al lo que iguales quisieron ser. Una elite que todo lo que hizo fue, en el fondo, quitar libertades para hacernos a todos iguales. Iguales en la esclavitud a un amo.

Post Scriptum

Quizá el lector encuentre interesante la idea en Igualdad o Libertad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Igualmente Libres, o…”
  1. Crisbio Dijo:

    Milton Friedman también lo dijo: “En mi opinión, una sociedad que apunta hacia la Igualdad por encima de la Libertad, terminará sin Igualdad ni Libertad. Una Sociedad que elija la Libertad por encima de la Igualdad obtendrá un enorme grado de ambas”.

    “Sólo se puede conseguir la Igualdad dándole el derecho a algunos de sacar cosas de otros. Y lo que finalmente sucede cuando apuntas hacia la Igualdad es que A y B deciden lo que C debe de hacer por D. Excepto, claro, que se llevan una comision de por medio”

    Aunque Friedman no era tan liberal como muchos proclaman (estuvo de acuerdo con la intervención estatal en varios rubros incluyendo el monetario -esa intervencion es la principal causante de la actual crisis-) aún así tiene momentos de gran brillantez que hay que resaltar.





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