Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Insisto, Todos Ganan
Leonardo Girondella Mora
6 enero 2012
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En una columna de hace tiempo, reiteré la idea de que en los intercambios voluntarios las dos partes tienen beneficios —un juego de suma positiva.

Dado un comentario recibido en esa columna, por motivos de utilidad académica, regreso a esa idea.

Escribí que, por ejemplo, en la compra-venta de un automóvil, se tienen beneficios en las dos personas que la realizan,

“Con la condición de que el intercambio sea voluntario, en toda transacción ambas partes resultan beneficiadas. Si eso no sucediera, al menos una de las partes se negaría a participar. Con ese razonamiento es muy sencillo explicar que no es un juego de suma cero, sino uno de suma neta positiva”.

Esta aseveración mereció el siguiente comentario de un lector —a quien agradezco su participación. Dice él que,

“En la transacción del coche el vendedor ganará dinero pero pierde un bien, el coche. Asimismo el comprador gana un coche y pierde el dinero. En resumen un juego de suma cero… esto es de 1º de economía: la escasez de recursos.

“Este es el problema actual de los mercados, están fuera de la realidad pensando que todos ganan y encima tratan de calmar su conciencia con esta peregrina teoria [sic] del win-win. Seamos honestos, esto solo puede suceder en el mundo digital, donde existe la replicabilidad [sic], nunca podrá ser en el mundo físico”.

El comentario del lector es rico en ideas, las que examino en partes.

• Dice que quien vende un coche pierde el coche, pero gana el dinero de la venta —una situación que es cierta e innegable.

• Dice que quien compra el coche pierde su dinero, pero gana el coche —también es innegable que eso sucede.

¿Significa lo anterior que las dos partes quedan igual que antes del intercambio? El lector dice que sí, que ambos quedan en una situación en la que nadie ha ganado nada, todo ha quedado igual y no puede hablarse de un juego de ganar-ganar.

La realidad es que no, no quedan igual, ambos han ganado. El error en la mente del lector está en ignorar las intenciones de las dos partes.

• Quien compra el coche, quiere el coche —lo quiere más que el dinero que posee. En su decisión la posesión del auto tiene un valor personal superior a la posesión de la cantidad de dinero acordada. Esto no puede ser negado.

• Quien vende el coche, quiere el dinero —lo quiere más que el auto que posee. Su decisión sólo puede ser explicada porque prefiere el dinero que seguir siendo propietario del auto. Tampoco puede ser negada esta realidad.

Por consiguiente, hay un beneficio para los dos, al mismo tiempo —los dos terminaron en una situación mejor a la previa. No hay suma cero. Hay suma positiva. El error del lector está en no considerar la diferencia en los valores asignados por cada uno a cada bien.

Dice el lector que “el vendedor ganará dinero pero pierde un bien, el coche”, lo que es cierto, pero para él el auto tiene un valor menor que el dinero —y ése es su beneficio, su ganancia.

Dice el lector que “el comprador gana un coche y pierde el dinero”, lo que también es cierto, pero para él el coche vale más que el dinero —y ese diferencial es su beneficio.

Los dos ganaron y en el intercambio hay una ganancia neta en ambos —el juego es de suma positiva.

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Dice el lector que su opinión de que nadie gana es algo de “1º de economía: la escasez de recursos”. Depende de quién enseñe esa clase de Economía —habrá quien lo sostenga, pero es una realidad que el beneficio mutuo de intercambios voluntarios es reconocido y aceptado.

La escasez de recursos, efectivamente, se relaciona con los intercambios —si no hubiera escasez, no tendrían sentido los intercambios; todos serían ricos y poseerían tanto que no se verían obligados a comprar ni a vender.

Si lo hacen es porque unos juzgan más valiosos unos recursos que otros y al intercambiarlos obtienen lo que consideran más valioso a cambio de lo que piensan les es menos valioso.

El lector afirma que los mercados “están fuera de la realidad” porque en ellos nadie gana, todos quedan igual tratando de “calmar su conciencia con esta peregrina teoria [sic] del win-win”. Quizá entonces se ha estado fuera de la realidad en todo mercado desde los tiempos más remotos y los intercambios no han producido nada —ha sido una pérdida de tiempo comprar autos y todo lo demás.

Más todavía, si los intercambios no producen beneficios mutuos, sucedería algo pasmoso: no tendría sentido la división del trabajo, ni la especialización. ¿Para qué especializarse en ser médico si nada se gana con ello?

Termina él diciendo que, “Seamos honestos, esto solo puede suceder en el mundo digital, donde existe la replicabilidad [sic], nunca podrá ser en el mundo físico”.

No comprendo esta aseveración —pero puedo comentar que un intercambio sólo puede existir en un mundo de seres libres, que piensan y actúan; y que pueden concluir que prefieren un coche a una cierta cantidad de dinero. En un mundo digital, hasta donde me lo imagino, no hay seres libres.

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Intercambios.

La opinión del lector, examinada por Girondella, es a veces conocida como el error de Montaigne y sostiene eso mismo: en las transacciones lo que uno gana, otro pierde. La mentalidad no ha desaparecido aún y reaparece con cierta frecuencia a pesar de que toda evidencia la niega.

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