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Inteligentes, Incautos, Malvados y…
Selección de ContraPeso.info
1 octubre 2012
Sección: Sección: AmaYi, SOCIEDAD
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La idea reportada es de Cipolla, un economista italiano. En un breve ensayo, de corte humorístico, trata algo serio, la estupidez humana, como si se tratara de un escrito académico. Como el buen humor lo hace, él se inspira en la realidad, que es lo que convierte a sus cinco leyes de la estupidez en una gran idea.

Es costumbre arraigada el lamentar la situación actual, sea la que sea. Siempre ella podría ser mejor. Por supuesto, siempre podría ser mejor. Siempre la situación actual es lamentable, lo ha sido siempre. Lo que el autor hace es algo valioso, el proveernos con una explicación de nuestra penosa situación siempre.

Esa explicación es la estupidez humana, a la que define como uno de cuatro tipos posibles de conducta y sobre la que postula leyes fundamentales. El tratamiento del tema es gracioso, pero el fondo es trágico, lo que produce una combinación irresistible.

La idea fue encontrada en Cipolla, C. M. (2010). Allegro ma non troppo. Barcelona: Editorial Crítica, pp. 53-87, que contienen el ensayo Leyes Fundamentales de la Estupidez Humana.

 

Inicia el autor su idea con una consideración que piensa es universal: la humanidad se encuentra en un estado lamentable, lo que no es novedad. Siempre ha estado así, en un estado lastimoso.

La causa: los humanos padecen las limitaciones naturales de todos los seres, pero adicionalmente otra, la de sufrir los efectos de un cierto tipo de persona, los estúpidos.

Con esa introducción, arranca el ensayo, que postula cinco leyes sobre la estupidez humana.

Primera Ley Fundamental: las personas calculan siempre que existe un menor número de estúpidos que el real. Siempre hay más de los que se cree.

La realidad confirma esto en las experiencias cotidianas. Personas a las que se había considerado razonables antes, suelen aparecer más tarde como estúpidas. De manera consistente, además, puede verse cómo con terquedad los estúpidos aparecen sin aviso en todo momento y lugar, creando problemas al resto.

Segunda Ley Fundamental: la posibilidad de ser estúpido es independiente de todo rasgo personal.

Dice Cipolla que está firmemente convencido de una realidad: no todos los seres humanos son iguales, pues los hay estúpidos y los hay que no lo son. La estupidez, más aún, no es producida por causas ambientales, sino que es un resultado natural, genético, como el tener el pelo rubio, o cierto tipo de sangre.

La naturaleza mantiene como una constante al número de estúpidos, igual que el número de hombres y de mujeres en todas partes. Esta es la fracción E, que es una constante en todo tiempo y lugar. Todas las razas, naciones, todas las edades la poseen sin excepción. No varía dependiendo de nada, ni de la educación, ni de la edad, ni del ingreso, de nada.

Esta segunda ley es una de hierro. No tiene excepciones. Es la misma proporción entre mujeres que entre hombres, en países avanzados que en pobres. Una proporción que, según establece la primera ley, es siempre mayor a la estimada por las personas.

Tercera ley Fundamental: la persona estúpida es aquella que en sus tratos con otros les causa un perjuicio sin obtener para ella un beneficio o incluso sufriendo un daño.

La ley se basa en la clasificación de las personas en cuatro tipos, que son los cuadrantes de la gráfica:

Incautas, en el cuadrante H. Es la persona X que con su conducta causa un beneficio a la persona Y, pero con un daño personal a sí misma. Área negativa para X y positiva para Y.

Inteligentes, en el cuadrante I. La persona X tiene una conducta que causa un beneficio para sí misma pero también para la persona Y. Área positiva para X y también positiva para Y.

Malvadas, en el cuadrante M. La persona X tiene una conducta que le causa un beneficio a sí misma pero un perjuicio a la persona Y. Área positiva para X, pero negativa para Y.

Estúpidas, en el cuadrante E. La persona X tiene una conducta que causa un perjuicio a la persona Y, pero también un daño a sí misma.

Esto lo constata la experiencia cotidiana universal. Los sucesos diarios demuestran casos de personas que dañándose a ellas mismas logran un beneficio en otros; que beneficiándose ellas, benefician también a los demás; y que dañando a otros se benefician ellas mismas.

Estas tres posibilidades indican la otra posibilidad, la de quien dañando a otros también se lastima ella misma. Causan ellas dificultades, problemas. Hacen perder tiempo, crean obstáculos. Y hacen todo eso y más sin realmente ganar nada para ellas. La única posible explicación es su estupidez.

Cuarta Ley Fundamental: la persona no estúpida olvida con constancia la capacidad de daño que producen las personas estúpidas.

Quienes no son estúpidos ignoran siempre el costo grande que producen las personas estúpidas. Es un error consistente de precaución el que señala esta ley. Se trata de una enorme falta de previsión que cometen las personas inteligentes, lo que incluye a los malvados. Suelen creer que los estúpidos sólo se dañan a sí mismos, cuando la realidad es que dañan a otros.

Quinta Ley Fundamental: los estúpidos son el grupo de mayor peligrosidad que existe, más peligrosos aún que los malvados.

Esto puede verse en la gráfica. En el área M, la de los malvados, el daño a uno corresponde al beneficio de otro. En el área de los incautos, la H, sucede lo mismo. En el área I, la de los inteligentes, que es la mejor, todos ganan. Pero el el área E, la de los estúpidos, todos pierden.

Visto a nivel macro, de manera agregada, la sociedad entera sufre pérdidas netas en el área E. Y se confirma así el corolario: las personas estúpidas son las más peligrosas en todo tiempo y lugar.

El ensayo de Cipolla, que establece las cinco leyes anteriores, es claramente humorístico, pero como todo buen humor, tiene su base en la realidad. Está inspirado en ella y la organiza en un ensayo que parodia serios documentos académicos.

Cipolla hace consideraciones adicionales. Una de ellas es la que examina la capacidad de daño del estúpido, que depende en parte del grado con el que la naturaleza ha dotado a la persona del rasgo de estupidez. Las hay que forma parte de la elite del grupo y son, por eso, personas con gran capacidad de lastimar a otros.

Pero la capacidad de daño también es dependiente de la posición que el estúpido posea. En posiciones de gran poder su capacidad para dañar será mayor que en posiciones menores. Esto afecta a los gobiernos, donde la proporción de estúpidos es una constante, igual que en el resto, pero tienen posiciones de mucho mayor poder.

Del otro lado, la proporción E de estúpidos, que es una constante en todo momento y lugar, incluye por definición a los votantes que en las elecciones actúan de manera consistente, como todos, dañando a otros pero también a ellos mismos.

Otra consideración del autor es reveladora. Una persona inteligente tiene dificultad en entender al estúpido, la misma dificultad que tiene un malvado, pues ambos se comportan bajo criterios racionales, aunque en ocasiones sean indebidos. Ninguno de ellos puede entender al estúpido, cuya conducta desafía la lógica.

No hay manera de prever las acciones de los estúpidos y por eso, es imposible defenderse de ellos. Se presentan en situaciones inesperadas, con acciones impredecibles.

Finalmente, señala Cipolla que quien es inteligente, lo sabe; quien es malvado, lo reconoce; el incauto tiene sentido de su inocencia. Pero el estúpido no sabe que lo es.

Esta falta de conciencia de su naturaleza es parte importante de la devastación que causa. Aparecerá él sin aviso en el momento menos oportuno para destruir, complicar, dañar, lastimar y hará todo eso sin doblez ni vergüenza.

 

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





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