Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Interferir no, Mejor no
Eduardo García Gaspar
13 junio 2012
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
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El candidato López Obrador ha dicho varias veces que su presidencia estará inspirada en otra.

Tomará el ejemplo de la presidencia de Franklin D. Roosevelt.

Para entender esto debemos ir al siglo 18. Vayamos a Inglaterra.

Sentémonos a la mesa y pidamos té. Es muy posible que ese té sea de contrabando. ¿Sorpresa? No.

Era algo que podía haberse predicho. La causa, impuestos altos al té. Y lo natural, un incentivo al contrabando.

La cantidad calculada para la década de 1770 es de tres millones de kilos de té introducidos ilegalmente. La cantidad oficial importada legalmente fue de 5 millones.

En 1785, los impuestos se redujeron quitando el incentivo al contrabando de un día para otro. El té se abarató y pudo ser comprado por más personas que lo querían.

Una lección más de lo que sucede cuando se interfiere con el sistema de precios. Suceden cosas no esperadas y no necesariamente positivas.

Y una lección más del tipo que no se aprende. La autoridad política parece padecer neuronas de teflón. No aprenden del pasado y quieren copiar políticas como las de FDR. ¿Ejemplos?

El más notorio actualmente es el de las drogas. Se ha interferido con su precio con una medida extrema, su prohibición. Eso las vuelve caras y los bienes caros son los que más atraen al inversionista porque allí ganará más.

Es este caso, el inversionista es un conjunto de grupos de criminales extremos. Es una buena idea evitar el consumo de drogas. Es una pésima idea prohibirlas.

Pero hay otros casos menos visibles. Por ejemplo, el de abaratar las tasas de interés por orden gubernamental.

Por supuesto es una muy buena idea que la gente goce de más crédito, pero es una pésima idea hacerlo por este medio. A la larga creará una deuda impagable y una crisis posible. Hay algunos indicios de esto en México, con los créditos dados en depósitos de nómina.

La lección es clara y ha sido repetida tantas veces que nadie puede alegar ignorancia. Si se interfiere con el sistema de precios sucederán cosas indeseables, muchas impredecibles.

Tome usted una idea de ese mismo candidato a la presidencia en México, la de subsidiar el precio de la gasolina colocándolo a un precio muy bajo.

En una reacción ingenua inicial, se aplaudirá. Todos queremos productos más baratos. Pero habrá más efectos que sólo ese. El subsidio ocupara recursos que podrían haberse usado con otros propósitos.

A precios bajos la gasolina se usará más de lo conveniente. Con más uso podrá haber más contaminación urbana y más problemas de tránsito. Más otras cosas que no sabemos.

La experiencia con rentas congeladas en todas partes indica lo mismo. Una serie de consecuencias colaterales indeseables, como la caída de la oferta de viviendas y la elevación de rentas con pagos ilegales.

Tome usted otro caso, el de la educación superior gratuita. A ese precio, de cero o casi, puede pronosticarse que la demanda se elevará y que existan problemas estructurales de cupo de alumnos. Alumnos que en buena parte estudiarán carreras no necesarias para el país, distorsionadas por el precio de la educación.

Interferir en el sistema de precios que funciona en un mercado espontáneo no resulta conveniente, al menos alterando los precios por medio de medidas directas o indirectas del gobierno.

Sin embargo, sigue siendo positivo que los precios bajen. Todos ganamos con esto porque todos somos consumidores. ¿Qué hacer? Bueno, al menos sabemos y es gran ganancia, que no es conveniente alterar los precios por esos medios al estilo de FDR.

Lo que debe hacerse y no debe hacerse se muestra claramente en un caso real del gobierno del DF. Por decreto de gobierno prohibió que cadenas comerciales se establecieran en zonas dominadas por mercados de agrupaciones políticas.

Es decir, prohibió competencia y no hizo lo que debiera, que es promoverla, no limitarla. Se lastima así a esas zonas y su gente con precios más altos de los posibles.

¿Quiere usted ayudar a reducir precios? Facilite la inversión, reduzca impuestos, abrevie trámites, respete propiedades. Todo ello fomentará competencia de la oferta y, no es secreto, los precios bajarán. Vea los precios de los aparatos tecnológicos para comprobarlo.

Lo fascinante de todo esto no es tanto el haber descubierto lo bien que funciona un sistema de precios en un libre mercado, sino el haber hecho otro hallazgo: lo poco que saben los gobernantes de esto.

Es casi como si dijeran que no conocen la Ley de la Gravedad Universal y eso es grave.

¿Aún no me cree? Vea usted las promesas que hacen en general los candidatos a la presidencia en México. Muchas de esas ellas son interferencias con el sistema de precios. Y un gobierno inspirado en Roosevelt es precisamente lo que no se necesita.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Precios.

Una buena manera de entender a los precios formados naturalmente en un mercado libre es verlos como un sistema de información económica. Cuando el gobierno los modifica por decreto, eso es igual a censurar información sobre el PIB, o sobre cualquier otra variable económica, como inversiones y demás.

Los datos del té son de MacGregor, N. (2011). History of the World in 100 Objects. Allen Lane.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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