Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Justicia Imposible
Eduardo García Gaspar
31 julio 2012
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una combinación letal. Contiene dos elementos peligrosos.

Primero, un par de palabras atractivas y con flexibilidad de significado.

Segundo, es repetida una y otra vez, lo que le da una aura de respetabilidad a toda prueba.

Hablo de la justicia social.

¿Qué exactamente significa? Lo que usted quiera.

Por ejemplo, en un par de lugares he encontrado que se la define como un estado de cosas dentro de una comunidad. Ese estado de cosas es el de que todas las personas sin excepción puedan satisfacer sus necesidades básicas.

¿Cuáles necesidades básicas? Todas, las de vestido, empleo, alimentación, casa, educación. Todas, incluyendo vacaciones y descanso.

En fin, que justicia social es tener una sociedad en la que todos absolutamente todos tengan un estándar de vida bueno, pudiendo satisfacer todas sus necesidades básicas.

Haciendo a un lado el problema de definir exactamente qué es una necesidad básica de empleo, por ejemplo, bien vale la pena examinar esto de la justicia social.

Lo primero que salta a la vista es que en realidad se trata de una utopía: nunca, jamás, podrá existir una sociedad en la que todos sus miembros puedan vivir de ese modo.

La causa es muy sencilla. Nuestro mundo es imperfecto, siempre contendrá fallas. Somos seres que se equivocan, que yerran, que sucumben a tentaciones y cometen actos indebidos.

En esa sociedad justa, en la que todos viven bien, no existiría un sólo delincuente, no habría errores de política gubernamental, no habría quiebras de empresas y tampoco habría adelantos tecnológicos que causaran ajustes industriales.

Mi temor, cuando escucho esos reclamos de justicia social, viene de la posibilidad de que alguien intente implantarlos.

Queriendo lograr una utopía el resultado será una pesadilla: un gobierno totalitario con poder absoluto repartiendo a cada quien lo que considera justo.

Sólo un gobierno de ángeles podría lograrlo y no estoy seguro de que lo hagan.

Lo que bien vale una segunda opinión es algo que pocas veces se reconoce.

Digamos que usted quiere tener una sociedad socialmente justa, definida como una en la que todos pueden satisfacer sus necesidades básicas sin excepción, que es la definición anterior. Realizar eso necesita algunas condiciones naturales y una de ellas es que usted que es el responsable de implantarla no se equivoque en sus decisiones y, más aún, que jamás sucumba a tentaciones de dinero y poder.

No sólo eso, también necesita que todos los ciudadanos sin excepción se comporten de manera angelical, obedeciéndolo a usted sin chistar.

Lo peor es que tiene usted que declarar que la sociedad se mantenga estacionaria. No podría, por ejemplo, tenerse una innovación, como una nuevo teléfono móvil (dañaría a los que producen los teléfonos actuales).

Y, usted tendría que controlar los fenómenos naturales para que no dañaran, por ejemplo, las casas de algunos. Un terremoto sería un ataque a los derechos humanos, lo mismo que un virus que viole el derecho a la salud.

Sin embargo, no está mal pensar en una sociedad mejor, en una nación más desarrollada y rica. No se necesita pensar en justicia social para lograrlo.

En lo que se necesita pensar es en ver el tema desde otro lado más prometedor: en lugar de que sea el gobierno quien se encargue de implantar la justicia social, dejar que cada persona se haga responsable de sus propia vida y sea capaz por sí misma de satisfacer sus propias necesidades.

Es otro enfoque para intentar tener esa situación deseable de que todos vivan bien, pero sabiendo que siendo imperfectos, no todos lo lograrán.

Esa es la realidad, no todos podrán siempre vivir bien. El objetivo que debe buscarse, por parte de la autoridad, no es esa utopía de bienestar sin excepciones, es algo más ingenioso.

Lo que el gobierno debe hacer es sentar bases para que todos, valiéndose por sí mismos, logren ese objetivo de vivir mejor. Esto es algo que, por lo general ignoran los gobernantes.

Su soberbia les hace creer que ellos son los que dan satisfactores a los ciudadanos, como becas y pensiones y pisos de cemento. Deberían ser humildes y dejar que los ciudadanos sean ellos mismos responsables de sus propias vidas.

Mientras tanto, debe recordarse: las utopías buscadas son pesadillas reales.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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