Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Justicia Social y Derechos Humanos
Leonardo Girondella Mora
11 mayo 2012
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos
Catalogado en: ,


La mezcla entre justicia social y los derechos humanos de segunda generación es una idea común en círculos académicos y políticos —una idea que examino en lo que sigue.

Primero, su explicación —la manera en la que se suele exponer y justificar.

Sus defensores sostienen que el tener derechos económicos, políticos y culturales es un avance social que lleva al bienestar y que eso es precisamente lo que significa la justicia social, la implantación de tales derechos que sólo es posible dentro de un sistema político de Estado de Bienestar.

Por consecuencia, la justicia social es posible y deseable, pero tiene como condición un cambio en el sistema político de los países: ellos deben adoptar gobiernos que sean Estados de Bienestar.

Algunos de esos derechos de segunda generación que se mencionan son: derecho al trabajo digno, a la vivienda, a la alimentación, a la educación, a la cultura, a la vida digna, a la felicidad —dando pie a una lista que no tiene un límite claro.

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Segundo, examino las consecuencias y efectos de esa idea que hace equivalente a la justicia social con derechos humanos avanzados, sólo posibles por medio del Estado de Bienestar.

• Se trata de un razonamiento defectuoso que en su primer paso propone objetivos juzgados como deseables y, en un segundo paso, nunca justificado, argumenta que sólo hay una manera de alcanzarlos: establecer un gobierno socialista, el Estado de Bienestar.

El problema es que no justifica que sólo el Estado de Bienestar podría lograr esos objetivos —ni siquiera analiza otras opciones y métodos, como haría una propuesta seria y razonada.

• Se trata de una idea que explota el sentimiento que connotan las palabras —aprovecha tramposamente las ideas positivas que están dentro de términos como “justicia” y “derechos”.

Capitaliza esos sentimientos positivos en un mecanismo que descalifica a las opiniones opositoras —¿quién se opondría a los derechos humanos y a la justicia? Nadie, por supuesto porque no se trata de oponerse a eso, sino a la manera de buscarlos creando un gobierno excedido y caro.

• Se trata de un giro perverso que da a la buena idea de los derechos humanos, al crear una imagen de avance y progreso —lo que se hace por medio de una expresión, la de “derechos de segunda generación”.

Esos derechos son una invención intelectual con problemas serios. Por ejemplo, se declara tener un derecho al trabajo, lo que es correcto en sí mismo —pero el derecho se gira para convertirlo en una obligación del gobierno: es él quien es responsable de otorgar ese trabajo.

Esto puede verse muy bien en el derecho a la salud, tomado como uno de segunda generación. Se interpreta como responsabilidad de gobierno que da servicios médicos a todos, como un asunto de justicia ineludible

• Se trata, según lo visto, de derechos que sólo puede ser ejercidos por las personas si el gobierno interviene y no de ninguna otra manera. Esto crea una ingeniosa trampa mental.

Si alguien es opuesto al Estado de Bienestar, esa persona está también en contra de los derechos de avanzada y progresistas —se le debe calificar de un insensible a las causas de justicia social.

• Se trata de un malabarismo mental ingenioso y efectivo, que crea la idea de “la única opción” como un marco de pensamiento y que es padecido por un gran número de personas.

Esto puede verse en la abundante opinión de muchos que, cuando están frente a un problema, como la vivienda, creen que existe una sola opción posible, la intervención estatal para implantar ese derecho. Ni siquiera se consideran otras opciones posibles.

• Se trata de una idea que oculta sus costos dando atención sólo a ventajas teóricas —menciona únicamente lo saludable de las metas pero no pone atención en los detalles de su implantación, especialmente sus costos.

Como consecuencia, vive de primeras impresiones favorables que pueden engañar a quienes sólo ponen atención en la superficie.

• Se trata de una idea que anula y cancela a las iniciativas personales —crea el hábito de la dependencia del gobierno: el ciudadano se hace a la idea de que la calidad de su vida es posible sólo si interviene el gobierno. No se le ocurre pensar que él puede lograrla con su propio esfuerzo.

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Mi intención ha sido examinar una idea popular en las democracias: la propuesta de que la justicia social y los derechos humanos sólo son posibles de tener si el sistema político se transforma en un Estado de Bienestar.

Esa idea es mucho menos bondadosa de lo que aparece en la superficie —está mal justificada, se sostiene en impresiones superficiales, aprovecha deslealmente sentimientos, crea un razonamiento de opción única y oculta información de sus detalles y costos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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