Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Amenaza Populista
Leonardo Girondella Mora
7 febrero 2012
Sección: LIBERTAD POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


En un libro reciente, un examen de Evita Perón arroja luz práctica —útil para examinar el proceso electoral mexicano en 2012.

En la obra de Krauze, E. (2011). Redentores: Ideas y poder en America Latina, Debate Editorial, apunta él tres cualidades del posiblemente primer régimen populista de América Latina, el de Perón —de allí obtiene una conclusión digna de exponer de nuevo.

En lo que sigue exploro esos rasgos —añadiendo mis comentarios sobre ellos y el efecto del populismo. Con esto quiero apuntar el riesgo populista que en estos momentos México corre.

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• El primero de los rasgos del populismo es la “movilización vertical de las masas”. Se necesitan masas en las que la incondicionalidad es esencial —muchas personas, miles de ellas, que por su mero número creen la impresión de mayorías.

No son masas autónomas, ni creadas espontáneamente —son masas artificiales, creadas ex-profeso, guiadas por las rutas trazadas desde arriba, mantenidas por los mandos superiores. Gente que aparece por momentos y desaparece de inmediato a gusto del mando superior.

Masas sin creencias propias, en las que los de arriba han sembrado una esperanza cualquiera general y a las que premian con alguna recompensa inmediata pequeña.

Masas que se necesitan para las fotografías de los diarios y los videos de la televisión —organizadas en una ceremonia que gira alrededor del líder. No hay intervenciones de la masa, la que se basta con sólo escucharlo y hacer ruidos de aprobación total.

Son masas que proveen escenografía política, pancartas y fondos fotográficos para el lucimiento del líder.

• El segundo rasgo del populismo es la “tendencia a privilegiar la demanda social por encima de la energía productiva de la nación”. Es la causa del llamado a la masa —la promesa creada por el líder, la esperanza que les ha creado.

Sólo él es capaz de solucionar todos los reclamos, no importa cuáles sean.

Por supuesto, esto produce consecuencias económicas terribles —no hay recursos suficientes para lograr la esperanza creada. Los reclamos sociales requieren recursos y ellos se toman dedicándolos a un gasto desenfrenado que es imposible de mantener.

• El tercero rasgo del populismo es “el culto al líder, al caudillo, en este caso a Juan y a Eva”. La masa necesita una luz que la guíe y esa luz es el líder —una especie de súper héroe al que se cree capaz de todo: todo lo que dice es sabio, es absoluto, es la última palabra.

Es la venta de la esperanza personificada y que crea expectativas enormes que sólo él puede lograr —tiene él y sólo él la visión; sólo él posee el conocimiento, sabe las maneras; sólo él es la encarnación misma de la voluntad de la masa, sólo él es el comprometido con esos a quien dice representar.

El líder necesita batallas en las que promete salir vencedor —esto le lleva a crear enemigos poderosos, ocultos, que conspiran en su contra. Son los enemigos de la masa, los que la dañan y explotan. Está él dispuesto a sacrificarse en esa lucha, pero necesita el apoyo de la masa—un apoyo incondicional. Deben creer en él sin reservas.

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Esos tres rasgos del populismo que señala Krauze sobre el peronismo —a los que yo he añadido comentarios—, tienen efectos. Krauze señala uno muy importante:

“El peronismo fue un programa vertical de distribución, alentado por la propaganda oficial y el resentimiento social. Distorsionó en cientos de miles de personas el sentido mínimo de la responsabilidad. Inoculó una mentalidad becaria”

Es cierto lo que dice —una serie de consecuencias muy indeseables del populismo que exploro en lo que sigue.

• La mentalidad es distributiva no creativa —consiste en tomar del enemigo estatal y dar al amigo del líder, en castigar al villano y premiar a la víctima. Un mecanismo que provoca odios y resentimientos, que divide a la sociedad y la fragmenta en provecho del líder.

• La propaganda, la repetición incansable de eslóganes y frases atractivas y pegajosas que refuercen la idea del reclamo esperado.

• La creación y el fomento de resentimientos, rencores y tirrias —sentimientos, no ideas, de rabia y resquemor en contra de los villanos que son grupos enemigos.

• La generación de un efecto doble, (1) el olvido del potencial personal y de la responsabilidad individual, y (2) la inoculación de esa “mentalidad becaria” —es la expectativa del impotente que todo lo espera del líder, todo sin reservas. La expectativa del niño mimado que cree merecerlo todo a cambio de nada.

• La creación de un gobierno construido en una sola columna, el mismo líder —el que necesita un camino libre, sin obstáculos, sin molestias como legisladores independientes, jueces imparciales, o medios libres.

Millones de personas y su bienestar se colocan en manos del líder —quien por la alta misión que se ha asignado, no debe tener límites de poder ni de tiempo.

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Las elecciones mexicanas presentan algunos de estos rasgos populistas, como el énfasis distributivo de las plataformas de los candidatos de todos los partidos —aunque en dosis variables. Estamos en proceso, por tanto, de sufrir los efectos del populismo.

Nota del Editor

Me parece conveniente añadir otro efecto, el de la conversión de un grupo de electores independientes en fans del líder. Me refiero a los que sucumben a la retórica romántica e idealista del populista. Personas en lo general razonables, libres, que se dejan llevar por las promesas soñadoras del líder, sus anhelos de justicia y de una sociedad mejor, promesas que impiden ver al líder real y terrible. Promesas que son la piel de oveja sobre el lobo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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