Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Fiesta de 15 Años
Leonardo Girondella Mora
24 enero 2012
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


El consumismo apunta una crítica a los patrones de gasto de las personas —generalmente, la de un gasto dedicado a bienes y servicios que no se justifican “racionalmente”.

Un ejemplo de esto es la compra de billetes de lotería: la muy baja probabilidad de obtener un premio hace injustificable el gasto.

La compra de una televisión se consideraría innecesaria en casos de personas de bajos recursos —sería mejor que gastaran ese dinero en, por ejemplo, libros educativos para los hijos. O comida.

La realidad es que el consumo “innecesario” existe en todos los niveles económicos, con mayor o nivel grado, dependiendo no del ingreso, sino de la personalidad. La falta de “racionalidad” en las compras, en otras palabras, no depende del ingreso disponible, sino de la persona misma.

Esto que sostengo es fácil de imaginar en el segmento de personas de altos ingresos, incluso medios —las que puede uno ver comprando artículos incomprensibles, bienes innecesarios y productos caprichosos. ¿Quién realmente necesita una televisión 3D en casa?

Pero resulta difícil imaginar en personas a las que se considera pobres realizando compras sin sentido, innecesarias bajo algún criterio racional.

El ejemplo que se me ha dado con frecuencia es el del festejo de los 15 años en México, cuando familias con muy escasos recursos gastan sin sentido en lo superfluo y efímero.

Mi tesis es que el pobre no es la excepción al gasto que se consideraría irracional —como en el caso del anciano jubilado que en lugar de comprar alimentos mejores, juega con ese dinero en casinos con máquinas. O como los padres del niño que va a una escuela pública, al que compran una mochila de Toy Story en lugar de una más barata genérica.

Para entender esa “irracionalidad” deben contrastarse dos tipos generales de gasto:

• El gasto “racional” del pobre —que sería definido en prioridades centrales, comenzando por la comida más nutritiva con la mayor frecuencia posible. Si acaso sobrara algo, debe dedicarse a la siguiente prioridad urgente, quizá educación y salud.

• El gasto “irracional” del pobre —al que podría definirse como el dedicado a prioridades de escasa importancia relativa. Por ejemplo, un bolso femenino llamativo sería visto como secundario frente a la posibilidad de dedicar ese dinero a la compra de mejores alimentos.

Este gasto de apariencia tonta es un fenómeno real entre personas de muy bajos ingresos y se justifica en lo general como un gasto “social” —el costo de participar en sociedad. Por ejemplo, un teléfono celular podría ser clasificado como superfluo bajo ciertos criterios, pero no bajo otros. El teléfono es justificado por ser una herramienta que integra a la vida en sociedad.

Son gastos de inclusión en la sociedad —a veces realmente poco posibles de justificar sólidamente, pero reales. Permiten al pobre ser parte del resto, participar con otros en la vida social. Su efecto es visible: la chica que gana muy poco, ayuda a su familia, pero que sin embargo gasta en una falda a la moda para salir con sus amigas.

Mi punto, hasta aquí, es mostrar que el enfoque estrictamente racional del gasto del pobre es una ficción peligrosa. Las prioridades de una persona, en su vida, sea cual sea su ingreso, contienen necesidades de integración social y vida en común —lo que tiene un costo, al que dedicarán recursos que desvían de prioridades “racionales”.

Es un punto casi totalmente olvidado por muchos estudiosos de la pobreza y que piensan que los pobres cometen errores en sus decisiones de compra —cuando en realidad sólo están satisfaciendo necesidades que alguien considera irrelevantes, cuando son realmente reales e importantes.

Los gastos de participación social se dan en todos los niveles de ingresos —en un alto ejecutivo puede ser una corbata Ferragamo, y en un pobre una camiseta de su equipo de futbol.

Finalmente, a lo anterior añado la variable que importa: la personalidad y las circunstancias de la persona, sea del nivel que sea. De esta variable dependerá el monto de ese gasto supuestamente “irracional” más que de su ingreso económico.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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