Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
La Ingenuidad del Experto
Eduardo García Gaspar
21 mayo 2012
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No es en realidad nueva. La propuesta tiene su tiempo, sus antecedentes, siglos.

En el fondo es la vieja sugerencia de encontrar causas que hagan llegar más dinero a los gobiernos.

El truco es el mismo también, suponer que los gobiernos todo lo pueden y deben hacer.

Veamos los detalles.

Fue reportado que un grupo de expertos ha ideado una manera para “compensar los costos de las duraderas crisis económica, financiera, de combustible, el clima y alimentarias…”

Estos expertos de la ONU deben tener una gran imaginación: ha propuesto un impuesto nuevo.

Ese impuesto, dicen, sería

“una herramienta pragmática para proporcionar los medios para que los gobiernos protejan y garanticen los derechos humanos de su pueblo… una oportunidad para que los gobiernos vayan más allá de la retórica en sus compromisos con el desarrollo sostenible, y para dar cuerpo a sus pronunciamientos nobles de solidaridad”.

Todo eso sería posible, dicen lo expertos, si se creara un impuesto extra aplicado a las transacciones financieras.

Entre sus partidarios están fundador de Microsoft convertido en filántropo Bill Gates, también Rowan Williams, arzobispo de Canterbury, Angela Merkel, canciller alemana y, por supuesto, Francois Hollande, recién elegido en Francia.

Según se reportó, la Comisión Ejecutiva de la Unión Europea ha propuesto este impuesto a 27 miembros, comenzando en 2014, con la tasa de 0.1 por ciento para compra-venta de acciones acciones y bonos, y 0.01 por ciento para derivados.

¿Suena reducido? No, con eso se calcula dar a los gobiernos 57 mil millones de euros anuales.

Es fascinante cómo sobrevive la inocencia y la ingenuidad. Desnudando el asunto, no es nada más que una propuesta para tener gobiernos más ricos y poderosos. Eso es todo.

Para que la medida sea vista positivamente, se dice que ese dinero para proteger derechos, para crecer, para solucionar crisis, para cuanto fin noble se les ocurra.

¿Funcionará? No, por supuesto que no.

Después de ese impuesto vendrían otros, como sucede siempre. Y es que el dinero nunca es suficiente para los gobiernos. Si reciben 57 mil millones más, gastarán más que eso y dirán que no es suficiente lo que reciben.

Todo lo que sabemos de los gobiernos corrobora eso: son seres que no tienen límite en su sed de poder y dinero. Es una realidad.

Tengamos sentido común, seamos prudentes. Anticipadamente podemos ver que se trata de una elevación del precio de las transacciones financieras, lo que tendría efectos posibles de elevar tasas de interés y reducir oportunidades de crecimiento.

Peor aún, daría mayor poder a los gobiernos y quitaría libertades a los ciudadanos.

¿Afectaría soló a los millonarios? No, lastimaría a todos. Un truco para lograr una opinión pública favorable a impuestos como éste es el hacer creer que sólo afectaría a los grandes millonarios y no a la gente común.

En realidad, afectaría a todos. La economía es un sistema muy complejo de vasos comunicantes de maneras imprevistas. Afectaría a pequeños ahorradores, incluso a gente sin ahorros al limitar posibilidades de avance.

No es la primera vez que sucede esto. Recuerde usted los impuestos al número de ventanas, o a las mascotas. Se creía que sólo afectaba a quienes tenían casas con muchas ventanas, o a gente con muchos perros. Falso, daña a todos, por una razón.

Ese impuesto, como cualquier otro, presenta en el fondo una disyuntiva entre un gasto realizado por el gobierno y un gasto realizado por particulares. Eso es todo.

Si usted ve, por ejemplo, una campaña de publicidad que ensalza el desempeño de un gobierno, o un nuevo edificio para una dependencia burocrática, estará contemplando los resultados de un gasto de gobierno.

Un gasto que ha sustituido a otros gastos posibles que con ese dinero hubieran hecho ciudadanos particulares.

Quizá habrían abierto una fábrica, o ido a un restaurante, o viajado a Cancún. Gastos que habrían también tenido beneficios en otros: empleos nuevos, sueldo de meseros, trabajo de la gente del hotel.

Estas cosas no suelen verse y eso es lo que lleva a la posición ingenua de creer que impuestos como el tratado serán buenos.

Los expertos dicen que la solución está en dar más dinero a los gobiernos. No sé usted, pero no parecen ser expertos los que dicen tal ingenuidad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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