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La Ley: Sus Límites
Selección de ContraPeso.info
1 abril 2012
Sección: LEYES, Sección: AmaYi
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En la primera parte, este resumen intenta sugerir algo sobre la mente de Aquino: su confianza en la razón humana y su creencia en el deseo innato por conocer y explicar la realidad.

El ser humano es para Tomás una criatura con un alto destino y un fin máximo, el mayor de todos los posibles, y no una criatura sin trascendencia que se pierde sin consecuencias.

En la segunda parte, el resumen presenta el famoso esquema de los cuatro tipos de leyes según el autor: conceptos de desenlaces colosales que en estos tiempos han sido puestos de lado, lo que produce efectos colaterales muy indeseables.

La idea fue tomada de Aquinas, T. (1987). St. Thomas Aquinas on Politics and Ethics (Norton Critical Editions). W. W. Norton & Company. El gran tema es el de los límites de la ley humana.

Este resumen inicia con ideas selectas de Santo Tomás contenidas en Summa Contra Gentiles. En el capítulo 25 dice que es natural al hombre el deseo de conocer las causas de lo que percibe.

Esta curiosidad natural es lo que hizo que los hombres comenzaran a filosofar. Encontrar las causas de lo que veían les produjo satisfacción. Pero esa curiosidad y ese filosofar no se detiene.

La investigación no cesará hasta encontrar la primera causa.

Encontrarla producirá el sentir que se tiene el conocimiento completo, por lo que por su propia naturaleza tiene como fin conocer la primera causa de todo. Y ya que Dios, dice Santo Tomás, es la primera causa, el último fin humano es conocer a Dios.

En el capítulo 27, sobre la felicidad humana y los placeres corporales, dice el autor que en el orden natural, el placer es el resultado de una acción y no al revés. Resulta lógico, por tanto, que si una acción no es el último fin, tampoco el placer que resulta es el placer mayor.

Comer, por ejemplo, o el acto sexual, tienen fines específicos, no el mayor, y por lo tanto el placer que dan no es tampoco el mayor. La felicidad última, por tanto, no está contenida en esos placeres.

Con esta introducción se tiene una buena idea de la mentalidad tomista. De acuerdo con ella, el ser humano es uno de naturaleza excepcional, que le llama al conocimiento, no a las pasiones. Es una visión humana alta y digna, que se satisface en objetivos elevados y que pueden ser concluidos de esa naturaleza.

Se pasa ahora a la Summa Teológica y los tipos de ley. Para Tomás, hay cuatro tipos de ley.

Conocerlos es vital en estos tiempos, porque en ellos está contenida una idea sobresaliente: las leyes humanas, las emitidas por los gobiernos no pueden ser independientes de principios o leyes mayores de las que parten.

Primero, la Ley Eterna. Si la ley en general no es más que un cierto dictado de la razón práctica por parte de quien gobierna a una comunidad, entonces todo está gobernado por la razón divina, y Dios es el gobernante del universo, existe una ley que no está sujeta al tiempo y es eterna.

El razonamiento será rechazado por ateos y agnósticos, quienes actúan igual basados en la creencia de que Dios no existe y sobre esa base abandonarán el resto del razonamiento de Aquino.

Sólo puede señalarse que es una pérdida que lo hagan, pues seguir adelante les dará una idea que subsiste a pesar de negar la existencia de Dios: se tienen ideas y nociones que son superiores a las leyes emitidas por un gobierno y que no pueden ser creadas por éste.

Segundo, la Ley Natural. Todo participa en la Ley Eterna de cierta manera y ella está impresa en todo de acuerdo con sus inclinaciones naturales y propias.

La participación de los seres racionales en esa Ley Eterna se llama Ley Natural. Las criaturas racionales, como el resto del universo, está bajo la providencia divina y ellas tienen una inclinación natural a acciones y fines propios.

La idea es de efectos largos. Afirma que en la misma naturaleza de todo existen preceptos o leyes adecuados a todo lo existente. A todo, sin excepción. Eso incluye al ser humano, en cuya naturaleza está impresa una ley acorde y que señala lo que es bueno y lo que es malo para las personas.

Esta ley es superior a la ley emitida por gobiernos y podría resultar en la existencia de leyes humanas concordantes o en desacuerdo con la Ley Natural.

Tercero, la Ley Humana. Es la serie de disposiciones a las que se llega por medio de la razón. La razón humana debe proceder de preceptos de la Ley Natural, la impresa en los seres racionales, y de principios comunes e indemostrables.

En esta ley es cuando se comprende una idea central, la de que las leyes humanas, las emitidas por los gobiernos, tienen un origen anterior y un sustento superior.

Las leyes humanas, por necesidad inevitable, no pueden ser su propia base. Ellas deben estar sustentadas en principios anteriores y superiores, los que en caso de ser violados, darían ocasión a leyes injustas cuyo cumplimiento no obliga.

En otras palabras, los gobiernos no son fuentes de moral ni ética, sino entidades que actúan de acuerdo con principios superiores a ellos.

Cuarto, la Ley Divina. Es una ley necesaria, adicional a la Ley Natural y a la Ley Humana. Es necesaria para dirigir a la vida humana y es la ley revelada.

Tomás habla de la Revelación, de los que Dios se ha encargado de decir a las personas mismas. Es una ley que, por supuesto, será rechazada por ateos y agnósticos, pero que tiene un sentido pragmático notable.

Son cuatro las razones por las que, según Aquino, se necesita la Ley Divina.

• El hombre está destinado a un estado eterno de bendición que excede sus capacidades humanas y esto requiere una revelación más allá de la Ley Natural y la Humana. La ley en general dirige al ser humano a un fin último, que si pudiera comprender usando sus capacidades, no necesitaría esta Ley Divina.

Sí, el autor tiene una visión optimista sobre el ser humano. Lo cree merecedor de un gran fin último. Lo cree poseedor de habilidades racionales. Pero aún así, estos méritos humanos no son suficientes. Se necesita el testimonio de Dios.

• El juicio humano puede fallar y cometer errores, lo que significa que las leyes humanas pueden ser distintas e incluso contradictorias.

Para resolver esto se necesita una ley que no pueda fallar y ésa es la Ley Divina. Sí, muy a pesar de todo, la razón humana no es infalible y necesita un aliado externo, esa ley adicional, que corrija errores.

• El juicio humano tiene capacidad para hacer leyes sobre lo que puede ser juzgado, pero no todo puede serlo. Los actos visibles pueden ser juzgados, pero no los motivos internos a los que la ley humana no puede juzgar ni dirigir. Sólo puede hacerlo la Ley Divina.

La limitación de la ley humana es descarnada en este punto. No puede ella verlo todo. No puede entrar dentro del corazón humano y juzgarlo, por lo que es necesaria esta ley que sí puede hacerlo.

• Como también ha dicho San Agustín, las leyes humanas no pueden castigar ni prohibir todo acto malo porque al intentarlo podrían anularse muchas acciones buenas y alterarse el bien común. Por esto, para que ningún acto malo pase sin recibir castigo, ni acto bueno sin merecer premio, se necesita la Ley Divina.

Otro señalamiento descarnado de las limitaciones que tiene la ley humana y que tiene un territorio de aplicación muy limitad: no puede cubrir toda acción humana, pero sí puede hacerlo la Ley Divina.

Quizá todo lo anterior puede resumirse en una idea de efectos amplios: las leyes humanas tienen limitaciones severas. No sólo están sujetas a errores y contradicciones, también tienen fronteras o cotos máximos que no pueden rebasar.

Pero sobre todo, no pueden ser las leyes humanas la fuente de su propia legitimidad y valor.

La ley humana, por necesidad lógica, parte de hipótesis o principios —explícitos o no—, que para unos vienen de la Ley Natural y la Divina y que para otros vienen de otro origen.

Pero cualquiera que sea su origen, todos tienen uno que es preciso conocer abiertamente. Si acaso el origen fuese el Estado mismo, se sabría con facilidad ya que el gobierno ha rebasado sus límites y se ha autonombrado autor de la Ley Divina y de la Natural. No puede escapar de esas ideas.

Nota del Editor

Cuando a principios de 1995, se mostró a varias personas un prototipo de estos resúmenes, una de ellas comentó sobre la constancia que sería necesaria para lograr una aceptable colección.

En ese tiempo llegar a 100 resúmenes era una meta ambiciosa. Alcanzar 200 no fue siquiera considerado. Pues bien, éste es el resumen número 200.

La celebración necesitaba un contenido especial y pocos tan adecuados como el de Santo Tomás de Aquino (1225-1274).

Este resumen se concentra en las ideas sobre la ley, las que tienen implicaciones considerables, especialmente en tiempos en los que se ha dado por pensar que las leyes pueden ser entidades autónomas e independientes.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





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