grandes ideas

La prosperidad depende de libertades económicas, no políticas. Cualquier tipo de régimen puede producir progreso si en él existe libertad económica, aunque no exista libertad política. Por tanto, regímenes democráticos no necesariamente causan progreso.

Introducción

Si un país quiere prosperar lo primero que necesita hacer es gozar de un sistema democrático, uno de libertades políticas. Sin elecciones democráticas, se piensa, no puede haber crecimiento económico.

No necesariamente, dicen los dos autores consultados, Becker y Posner. Tener un sistema de libertades políticas es algo que tiene una escasa relación con la prosperidad.

Hay casos de dictaduras que producen pobreza consistentemente, pero también las hay que producen crecimiento. Y, más aún, hay democracias en las que no se tiene crecimiento, cuando en otras sí.

La clave para entender esto es poner la atención no en las libertades políticas, sino en las económicas. Y, eso no es todo, las libertades económicas suelen llevar a las libertades políticas, pero no al revés.

La obra consultada fue la de Becker, G. S., & Posner, R. A., Uncommon Sense: Economic Insights, from Marriage to Terrorism. University Of Chicago Press, pp. 315-319.

Punto de arranque

El inicio es tratado por Becker (Posner expondrá sus ideas después). El tema es el de considerar a la libertad en dos de sus manifestaciones, las económicas y las políticas. Para luego intentar asociarlas con la prosperidad y concluir que ella depende de libertades económicas, no de las políticas.

La primera consideración es reconocer que ambas libertades son ampliamente valoradas. Pero son libertades, las económicas y las políticas, con diferentes manifestaciones. Será interesante ver cómo ellas interactúan en el desarrollo y la prosperidad de las naciones.

Libertades económicas llevan a libertades políticas

De inmediato, Becker señala que en la historia del siglo pasado existe una fuerte evidencia que las libertades económicas conducen a las naciones a las libertades políticas.

Hay ejemplos de esto: Corea, Taiwán, Chile. Estos países comenzaron su desarrollo económico bajo gobiernos militares, no democráticos.

En los años 60 los dos primeros y en los 80, Chile, iniciaron un proceso de liberalización económica posterior al mal desempeño de políticas económicas centralizadas.

Dos décadas después de esa liberalización económica, los tres países comenzaron a adquirir libertades políticas, con elecciones y cambios pacíficos de gobierno.

Estos son casos en los que las libertades económicas produjeron prosperidad y, más tarde, produjeron también libertades políticas.

La idea es congruente con otra, la que señala que la libertad es una sola y que sus manifestaciones no pueden existir por separado sin entrar en contradicción.

La libertades políticas no llevan a las libertades económicas ni a la prosperidad

Toca ahora examinar la secuencia opuesta, la de países que inician con libertades políticas, no tanto económicas.

Un caso es India, una nación con amplias libertades políticas pero que no gozó de libertades económicas. Allí, se tuvo una economía centralizada, con fuertes controles gubernamentales en los mercados.

Otra instancia similar es Israel, con amplias libertades políticas, pero una economía muy controlada.

De México, dice Becker, el país ha tenido prensa libre y considerable libertad política por muchos años, pero que las libertades económicas comenzaron a aparecer hasta finales de los años 80. Es otro caso en el que primero se tienen las libertades políticas, pero no las económicas.

El resultado sugerido es direccional. Los ejemplos de naciones en uno y otro caso son evidencia de escaso valor y es mejor usar análisis más serios.

La conclusión

Los estudios que existen al respecto, de los que Becker cita algunos, señalan algunos hallazgos: los países tienden a volverse democráticos si el crecimiento económico logra elevar los ingresos personales a niveles importantes.

Más aún, los países con libertades económicas son los que más crecen y elevan los ingresos personales. Son las naciones con mercados libres y derechos de propiedad asegurados.

Más todavía. Según esos estudios esa alta correlación positiva entre libertades económicas y crecimiento es en mucho independiente del nivel de libertades políticas.

Y, por último, de acuerdo con los estudios, el efecto de las libertades políticas en el crecimiento posterior es débil. Lo contrario de lo que sucede con las libertades económicas, que sí tienen un fuerte impacto en el crecimiento.

La prosperidad depende de libertades económicas, no políticas

Si se toman casos de naciones sin libertades políticas, habrá entre ellas muy distintos niveles de crecimiento porque ese crecimiento dependerá de las políticas económicas aplicadas.

Si en una dictadura se implantan libertades económicas, se tendrá crecimiento y tiempo después probablemente libertades políticas. Pero si en esa misma dictadura no se tienen libertades económicas no habrá crecimiento y la dictadura se prolongará.

Becker dice no creer que las democracias se presten especialmente a generar prosperidad porque en ellas se forman grupos poderosos con intereses propios. E igual que en otros sistemas políticos, ellos buscan favores gubernamentales, los que alteran las libertades económicas y por eso, el crecimiento se afecta.

Un caso de esos fue la India, con fuertes libertades políticas, pero que mantuvo una economía centralizada de escasa libertad. Fue hasta que inició esa liberalización que su economía comenzó a crecer.

Las consideraciones de Becker, por tanto, sugieren que el tipo de sistema político de una nación tiene una influencia escasa en sus posibilidades de crecimiento.

Una democracia o una dictadura podrán crecer o estancarse por igual dependiendo de las libertades económicas que se tengan en el país.

Más aún, la libertad económica crea prosperidad y crecimiento, a lo que suele seguir la implantación de libertades políticas si es que antes no existían. Y, si donde no existen libertades políticas tampoco existen libertades económicas, la dictadura tenderá a mantenerse.

El mecanismo que Becker señala para el proceso que lleva de las libertades económicas a las políticas es el aprendizaje y conocimiento de las personas.

Con mayores ingresos se tiene más educación e información sobre lo que sucede en otras partes, lo que lleva a aspirar a tener libertades de expresión, más apertura y en general, aspiraciones democráticas.

Puede especularse sobre China (Becker escribió esto en 2005). Si el crecimiento económico de China se mantiene y las libertades económicas tienen su efecto en prosperidad, las limitaciones políticas tenderán a ir desapareciendo.

En resumen, lo que Becker apunta es que las libertades económicas llevan a libertades políticas no en mucho tiempo, pero que las libertades políticas no necesariamente llevan a las libertades económicas. Y si lo hacen, toma mucho más tiempo.

Por tanto, la prosperidad depende de las libertades económicas que existan, independientemente del tipo de régimen que se tenga, democrático o no. En otras palabras, la democracia y sus libertades políticas no producen prosperidad.

Precisiones

A continuación siguen los comentarios de Posner sobre lo expuesto por Becker. Dice estar de acuerdo con sus ideas.

Reafirma su creencia en una correlación alta entre libertad e ingreso real, pero dice, hay un asunto sorprendente.

Si un dictador sabe que las libertades económicas llevan con el tiempo a las libertades políticas, también sabe que sus días están contados.

Claramente, para conservarse en el poder, haría lo que debe hacerse para detener el crecimiento económico, que es el mantener un régimen sin libertades económicas.

Una explicación puede ser la del dictador que reconoce que su poder está bajando y desea hacer que la tasa de caída sea pausada y gradual, por lo que la mejor estrategia es la de iniciar la liberalización de la economía: las inquietudes inmediatas de las personas se canalizarán a lo económico y no a lo político… por un tiempo.

Y termina haciendo una aclaración sobre la democracia y cómo debe ser ella entendida.

No como un gobierno popular de mayorías, sino como un sistema de pesos y contrapesos, donde el gobierno tiene un poder limitado sobre sus ciudadanos.

En una sociedad rica, con ciudadanos de altos ingresos, esa democracia de poder limitado puede bastar para mantener libertades económicas, pero no sucede lo mismo necesariamente en una sociedad pobre. Puede allí no existir un gobierno limitado y por tanto uno que altere a las libertades económicas.

En un gobierno democrático pueden adoptarse políticas económicas que persigan la igualdad por encima del crecimiento. Esta es la razón por la que no hay una correlación obligada entre democracia y prosperidad.

Por tanto, puede aceptarse que la prosperidad depende de libertades económicas, no políticas. Hay una conexión entre la libertad y el progreso.

Aquellos que ven a la democracia como vía para el progreso, deben examinar sus creencias.

Y una cosas más…

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[La columna fue actualizada en 2019-10]