Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Laicismo: un Examen
Leonardo Girondella Mora
7 diciembre 2012
Sección: ESCUELAS, POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Hay una buena cantidad de controversia sobre el laicismo gubernamental —en lo que sigue examino un par de ideas sobre el tema.

Con respeto a la educación, se afirma que cuando un gobierno es laico también es laica la educación que el gobierno mismo provee a sus ciudadanos —una afirmación que en realidad no dice mucho, dada la dificultad para definir “laico”.

Aclarando el punto, se dice que una educación pública laica es aquella en la que no se tiene instrucción religiosa alguna, mientras que en las escuelas privadas se dejan en libertad para tener o no cursos de religión.

Esto es usualmente aclarado sin mucho reparar en la asimetría de derechos que encierra: quienes acuden a escuelas privadas tienen la libertad de tener o no educación religiosa —pero esa misma libertad se le niega a quienes no acuden a escuelas privadas, sino públicas.

Me parece que es muy clara la discriminación en contra de quienes no pueden enviar a sus hijos a escuelas privadas —ellos no tendrán la libertad de decidir si sus hijos recibirán instrucción religiosa o no.

En este aspecto, la laicidad de la educación pública viola libertades ciudadanas.

El problema podría resolverse con simplicidad admirable: bastaría con que en las escuelas públicas se dieran cursos religiosos optativos según la voluntad de los padres de familia —cursos de diferentes religiones, no necesariamente de una sola.

Así se respetaría la laicidad gubernamental al mismo tiempo que se mantendría la libertad educativa que bajo el esquema presente no tienen los padres de familia —y se respetaría también la libertad religiosa que se viola con la interpretación de educación pública laica.

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Otra de las interpretaciones de la laicidad gubernamental es la que sostienen que cuando un estado es laico también lo son sus decisiones de su gobierno —lo que es también una afirmación que necesita definir qué es una “decisión laica”.

Esto suele ser aclarado de manera muy directa: una decisión laica es una decisión que está dominada enteramente por criterios científicos y que es ajena a valores espirituales y religiosos.

Lo anterior supone que es posible diferenciar con total claridad qué es ciencia del resto del conocimiento —una suposición difícil de justificar con claridad y que descuida partes del discernimiento humano que no sea claramente sujetos de pruebas científicas. Peor aún, lleva a un descuido de parte de la naturaleza humana, que es espiritual.

¿Cómo comprobar científicamente que lo único que se necesita es una decisión científica? No hay manera de hacerlo sin suposiciones de carácter no científico: ideas que suponen que algo es bueno, que algo es superior, que algo es negativo, y que no están sujetas a pruebas científicas.

Un ejemplo simple ayuda a entender mi punto: para justificar una ley que prohiba y castigue el robo de propiedades ajenas, siendo laicos en ese sentido, tendría que justificarse con estudios científicos que lo probasen contundentemente —incluyendo el estudio del efecto de los castigos para cada tipo de robo.

Más aún, en el campo de la Economía se tienen conocimientos más o menos aceptados de los riesgos de ciertas políticas gubernamentales, como el exceso de deuda pública —y a pesar del ese conocimiento científico, los gobiernos van en contra de él por razones de conveniencia inmediata.

No hay garantía de que un conocimiento científico sea realmente respetado por los gobiernos.

Mi punto es, sin embargo, que es imposible separar lo espiritual de las decisiones gubernamentales —ellas serán siempre afectadas por ideas sobre la naturaleza humana que no tienen una base científica pura. Vienen de ideas filosóficas, espirituales y religiosas que son imposibles de desechar.

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He examinado dos ideas comunes sobre la un gobierno laico, encontrando debilidades sustanciales en su planteamiento.

La educación pública laica, que prohibe instrucción religiosa, viola libertades de padres de familia.

Las decisiones laicas del estado, que pretenden aislarse de lo espiritual, dan una responsabilidad demasiado amplia a la Ciencia.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Laicismo: un Examen”
  1. Alejandro Dijo:

    El problema es más de conveniencia política. El gobernante no quiere principios éticos, morales o religiosos que regulen o coarten su poder. La falacia del laicismo en México tiene como histórica esa batalla entre el gobierno y la religión, a la que tradicionalmente ven como un obstáculo constante (desde el siglo XIX la tendencia de los liberales era precisamente quitarse la jetatura del clero) para sus fines políticos y de poder. Y en nombre del laicismo avientan constantes arietes en contra de sus enemigos, sin importar si el postulado moral o religioso es razonable y correcto (como el no robar, el no mentir y otros mandamientos). Por ello vemos constantes llamados de los políticos a que los religiosos no den opinión de decisiones como el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la manipulación de enseñanza y la economía y en general, todo su aparato construido desde el púlpilo del laicismo.





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