Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Más del 99.99% de la Vida
Eduardo García Gaspar
6 abril 2012
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es un asunto de horizontes, de plazos. Se habla de corto, mediano y largo.

Pero el problema es el de qué tan corto es el corto y, lo más interesante, qué tan largo es el largo.

El tema bien vale una segunda opinión por las consecuencias que tiene.

Vayamos paso por paso.

Un político en campaña suele moverse en el corto plazo, la fecha de la elección a unos meses adelante de él. Más de corto plazo, es su visión de las realidades de la campaña electoral, los hechos de sus opositores, sus actos de campaña, las encuestas de intención de voto.

Una vez elegido, su visión se alarga un poco, hasta el término de su período, unos años adelante. Pero sigue con énfasis en el corto con, por ejemplo, las encuestas de popularidad.

No puede dejarse de mencionar la frase de J. M. Keynes, la de que “en el largo plazo todos estaremos muertos”. Usada y abusada, la noción heredada y popularizada es la de la prevalencia del corto plazo a costa del largo plazo.

Como una mentalidad en la que sólo importa lo que es inmediato. Es como una victoria del corto plazo.

Buen contraste tiene con la anécdota que narró un amigo. Preguntó él a un coreano algo acerca de la cultura de su país. Para dar una respuesta razonable, el coreano se remontó unos mil años atrás en la historia.

Toda una mentalidad, en la que la victoria se da al largo plazo. Total que tenemos, por razón misma de nuestro mundo, la consideración del tiempo. Eso que nos lleva a entender la vida con pasado, presente y futuro.

Los plazos tienen que ver con el futuro, del muy cercano hasta el muy alejado. Y tiene que ver con las consecuencias de nuestros actos, los efectos de lo que hacemos.

Efectos y consecuencias que se tienen de inmediato un poco después, o en mucho más tiempo. Íntimamente ligado con la virtud de la prudencia, es la sabia anticipación de los resultados de lo que hacemos.

También, parte de la sabiduría es el pensar más allá de mañana mismo para ver lo que podrá suceder pasado mañana.

Tome usted, por ejemplo, a un joven ejecutivo, de unos 30 años, y quizá vea a alguien escasamente preocupado por su jubilación. Ella está demasiado alejada de él. Conforme más alejado esté el momento futuro, menos atención le pondremos. Es humano reaccionar así.

Nos preocupan más, en lo general, los sucesos próximos que los lejanos, los inmediatos que los posteriores.

Sin embargo, la mayoría reconocerá que el lugar en el que viviremos es el futuro y que, por eso, conviene ver más allá de lo inmediato. Viviremos mas tiempo en el largo plazo que en el corto. Ahora es donde comparto la sorpresa que me llevé en una conversación con una persona.

Me dijo lo obvio, al principio, que nuestras acciones deben estar orientadas a las consecuencias que tendrán en el futuro, que las buenas consecuencias inmediatas no deben ser causa para sacrificar las buenas consecuencias del largo plazo.

Nada original realmente, pero luego vino el shock mío. Le pregunté cómo definía el plazo largo a lo que agregué que era muy difícil calcular las consecuencias lejanas de mis actos.

Su respuesta fue contundente: “El más largo plazo posible en el que puedas pensar, realmente largo, el mayor de todos”.

Seguí un tanto escéptico y presioné a la persona sobre qué tan largo era su largo plazo. “El más largo de todos, toda tu vida, sabiendo que eres inmortal, tu alma lo es. El largo plazo que importa es tu eternidad”.

No había pensado en eso de esa manera. Pero siguió hablando.

“Tú crees que es difícil ver las consecuencias en el largo plazo de tus actos presentes. Estás equivocado, es lo más fácil de saber. Las buenas acciones te llevan a un largo plazo floreciente, las malas a un largo plazo doloroso. Es muy sencillo explicarlo, es difícil aceptarlo”.

Me dejó pensando. Fue decir que en ese largo plazo pasaremos más del 99.99% de nuestra vida. Deberíamos dedicarle esa misma proporción de atención y cuidado.

Tiempo después, entendí que era lógico lo que dijo. Más aún, entendí algo que me explicaba mejor a mi religión. Su mira es el largo plazo, realmente largo, el Cielo para mi alma.

Con una mentalidad así, el presente no se verá igual jamás. Y, lo más increíble de todo, se resuelve la incertidumbre sobre el futuro, que ya no es un vago panorama indescifrable.

Pocas conversaciones en mi vida han tenido el efecto de esas palabras de hace ya tiempo y que volvieron a mi mente hace poco, cuando discutíamos varios amigos los posibles escenarios futuros en la política mexicana.

Post Scriptum

Es claro que eso de más del 99.99% de la vida no la viviremos en la tierra es un error matemático. Laa eternidad frente a, digamos, 80 años de vida terrenal es imposible de medir. Fue sólo una forma de facilitar la comparación.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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