Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Matrimonio: Tres Tipos
Leonardo Girondella Mora
13 marzo 2012
Sección: Sección: Asuntos, SOCIEDAD, Y MATERIAL ACADEMICO
Catalogado en: ,


En la discusión actual del concepto de matrimonio suelen enfrentarse tres concepciones distintas —tres modos de entenderlo.

En lo que sigue, explico esas tres visiones con la intención de identificar el centro vital de los desacuerdos.

Visión Instrumental: Procreación

El matrimonio, según esta visión, es un contrato posible sólo entre un hombre y una mujer, que tiene un objetivo central, el tener y educar a los hijos.

El contrato admite la posibilidad de afecto y amor entre los esposos —pero no lo considera esencial. La relación sexual tiene la meta de concebir hijos y es obligatoria según esta visión instrumental procreativa.

Visión Instrumental: Afecto

El matrimonio, según esta visión, es un instrumento que formaliza el afecto entre dos personas —que se manifiesta en los actos sexuales entre ellas. La procreación es un elemento independiente y no necesario, ni esencial

El contrato admite perfectamente la posibilidad de tener y educar hijo —pero no lo considera fundamental. La relación sexual tiene la meta de mostrar afecto entre los casados como punto central y nada más que eso.

Esta visión instrumental sustentada sólo en el afecto entre dos personas, manifestada extrínsecamente en actos sexuales que no tienen la meta de procrear, abre la posibilidad de relaciones homosexuales en adición a las heterosexuales.

Visión Integral: Afecto y Procreación

El matrimonio, según esta visión, forma una comunidad posible sólo entre una mujer y un hombre que, al igual que las anteriores, se comprometen públicamente a compartir su vida futura.

En esa vida futura, el compromiso es el de una relación íntima, mutua, sustentada en el amor de uno a otro, y dirigida a la procreación, cuidado y educación de los hijos. No es propiamente un contrato ni un instrumento, sino la formación de una unidad comunitaria, sustentada por igual en amor y procreación como valores intrínsecos.

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La clasificación anterior —fuertemente basada en la de George, R. P. (2001), In Defense of Natural Law, Oxford University Press, USA— permite comprender mejor las visiones distintas que poseen las personas que defienden o atacan a los matrimonios entre personas del mismo sexo.

La visión instrumental con meros fines de procreación sólo puede realizarse entre hombre y mujer, con un elemento faltante considerable, el afecto entre ellos y que se considera esencial para el desarrollo óptimo de sus hijos.

Este contrato matrimonial meramente procreativo se ilustra bien en los casamientos por compromiso entre familias que quieren descendencia como meta central —por ejemplo, las casas reales que desean tener futuros monarcas, pero también es propio de mentalidades que consideran el tener hijos una situación deseable sólo en sí misma.

La visión instrumental con meros fines afectivos, en cambio, puede realizarse entre personas de cualquier sexo, sin limitaciones —y carece del elemento de la procreación, al que considera accesorio.

Este contrato matrimonial puramente afectivo es simplemente una formalización contractual de relaciones sexuales posible de tener fuera del contrato —por ejemplo, los matrimonios entre personas del mismo sexo que aspiran a hacer público el afecto que se tienen y nada más que eso.

La visión integral reúne los dos elementos de afecto y procreación, para lo que requiere el formar una comunidad llamada familia, sólo posible entre hombre y mujer en un compromiso de largo plazo —el suficiente para permitir un ambiente propicio al buen desarrollo de los hijos, el que tiene una larga duración.

Mientras que las dos visiones instrumentales anteriores admiten plazos cortos del matrimonio, la visión integral los rechaza. El logro de descendencia es posible en poco tiempo y el afecto meramente sexual puede cambiar en plazo corto, en cambio la visión integral necesita estabilidad de largo plazo para dar cabida al desarrollo lento del ser humano.

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Espero que las precisiones anteriores ayuden a comprender el fondo de las discusiones sobre la aprobación de matrimonios de personas del mismo sexo —matrimonios que están sustentados sólo en la formalización de relaciones sexuales afectivas, pero que no forman comunidades integrales con los dos elementos de procreación propia y afecto.

En esas discusiones, quienes reprueban a los matrimonios de personas del mismo sexo tienen una visión integral del matrimonio como comunidad —mientras que las que los aprueban, tienen una visión sólo instrumental que ignora la procreación y se sostiene sólo en afecto mostrado sexualmente.

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