Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mayorías Equivocadas
Eduardo García Gaspar
13 noviembre 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La enseñanza fue clara. La dio un viejo hace muchos años.

Las mayorías, dijo él, suelen por lo general estar del lado equivocado. Ellas acostumbran errar.

No siempre, pero sí muchas veces.

La sabiduría, siguió diciendo, consiste en determinar cuándo la mayoría está excepcionalmente en lo correcto.

Un caso nuevo de ese viejo consejo, fue la encuesta de un periódico (Grupo Reforma, 5 noviembre 2012). Según la investigación, el 76% de los mexicanos adultos votarían por Obama si lo pudieran hacer. Sólo un 10% lo harían por Romney. El resto dijo no saber o no preferir ninguno.

Fascinante. La diferencia es abrumadora, un diferencial de 66 puntos es pocas veces vista.

Y tiene un punto de comparación que arroja aún más luz: las encuestas en los EEUU de esas mismas fechas apuntaron resultados muy parecidos en las intenciones de voto entre estadounidenses.

Lo que para los estadounidenses es un empate, para los mexicanos es una victoria fenomenal de Obama.

La vieja enseñanza tiene su aplicación en este caso, porque además ella agrega que conforme se eleva el desconocimiento del tema aumenta el pensamiento mayoritario equivocado.

Tiene, según el viejo, un colofón esta enseñanza: cuando veas un resultado de ese tipo, de una descomunal mayoría en favor de algo, podrás elevar la confianza de que la posición opuesta es la correcta.

La simpleza es engañosa y ruda, pero tiene sentido. Ese viejo la usaba a menudo. Cuando no sabía de un tema, me dijo un día, buscaba él opiniones de otros al respecto.

Decía que si los socialistas apoyaban una medida ello era evidencia de que la medida era mala. Un día habló de Carlos Fuentes, el célebre escritor, y dijo que en cuestiones políticas y económicas, la posición opuesta a la del novelista era generalmente la correcta.

Lo mismo pasa con las mayorías, decía, especialmente cuando son realmente aplastantes. En este caso, la encuesta reportó que 68% de los mexicanos adultos (con teléfono) tienen una opinión favorable de Obama. Sólo el 21% piensan igual de Romney.

Otra diferencia colosal y, por eso, buen ejemplo de la enseñanza que recibí hace ya muchos años: desconfía del pensamiento mayoritario.

Si ese principio funciona, eso lleva a pensar que Obama era el peor de los candidatos, o que al menos los dos eran parecidos. No es una conclusión que carezca de sentido.

Obama no ha sido precisamente un presidente exitoso. El aumento de la deuda gubernamental ha sido extremo. Los resultados económicos del gasto de gobierno no han sido satisfactorios. Y su obsesión con ObamaCare fue miope. La reelección es inmerecida frente a sus resultados.

Volvamos a los datos de la encuesta, que tienen una parte encantadora.

De los 850 entrevistados mexicanos, el 61% dijo estar poco o nada interesado en las elecciones de los EEUU. Cuando usted no está interesado en algo tampoco le interesa la información sobre ese algo. La mayoría de los que votarían por Obama, ese 76%, puede concluirse, simplemente no sabe del asunto.

El tema bien vale una segunda opinión para resaltar esa idea de las mayorías siempre, o casi siempre, están en el error. Excepcionalmente, por accidente, ellas aciertan.

Y esto es lo que hace a la democracia algo muy imperfecto, como he dicho repetidamente. Sin embargo, el consejo del viejo contiene un cierto refinamiento: dijo él que en ocasiones, la mayoría puede estar en lo cierto.

¿Cómo saberlo? El principio general dice que el pensamiento mayoritario abrumador tiene una alta probabilidad de estar equivocado. Pero puede ser atinado en ocasiones menos numerosas.

¿Cómo distinguir? Según el viejo, hacerlo es un arte que requiere experiencia y perspicacia, una cierta intuición que no es fácil de poner el blanco y negro. Creo que tiene razón.

De todo lo anterior, los años me han dicho que efectivamente, el viejo que dio ese consejo tuvo razón. En mi caso, he desarrollado un sano escepticismo frente al pensamiento mayoritario, muy especialmente ése que usa clisés y razonamientos débiles para justificarse.

Y le tengo un cierto odio temeroso por provocar el pensamiento estándar, el que hace que ideas falsas se perpetúen por mera repetición en medios de comunicación en los que también se sufre esta enfermedad.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Mayorías Equivocadas”
  1. Gabino Matus Dijo:

    A veces parece absurdo entrevistar a mexicanos que no están enterados de lo que van a opinar. Es muy común, sobre todo entre los mexicanos que no nos quedemos callados cuando se nos pide opinión sobre algo. Lo raro es que luego se publiquen esas encuestas como si fueran muestras de gente enterada. Si ellos mismos dicen que están poco o nada interesados en las elecciones de Estados Unidos, entonces, para qué opinan. ¿No era preferible quedarse callados o decir que no tenían opinión de algo que por no estar interesados, eran ignorantes?
    Nada más se necesita estar un poquito enterado para darse cuenta que la regla sobre la que basa su artículo en este caso se cumple. Obama ha hecho de Estados Unidos un desastre, y todavía le falta. Como él mismo dijo: ¡Y todavía falta lo bueno! ¿Lo bueno?





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