México: elecciones 2012. ContraPeso.info presenta las columnas de Jorge Ramón Pedroza que examinan las elecciones de este país, en orden cronológico inverso.

Jorge Ramón Pedroza es Ph.D. en Mercadotecnia y Comunicación por la Universidad de Texas en Austin.  Después de dirigir su propia agencia de publicidad por 20 años, ahora se desempeña como consultor en materias de comunicación y mercadotecnia.  Además cuenta con 30 años de experiencia impartiendo cursos universitarios en 10 países diferentes.

19 julio 2012 Fallaron las encuestas

¿Realmente fallaron?

Las encuestas predijeron correctamente, al menos, el orden en qué terminarían los contendientes, Peña Nieto en primer lugar, López Obrador en segundo, Vázquez Mota en tercero y Quadri en cuarto.

Al menos en el caso del PANAL y del PAN, las predicciones estuvieron dentro del margen de error aceptable de una encuesta.

El problema es que Peña Nieto estuvo en promedio 7 puntos debajo de lo predicho y López Obrador 4 puntos arriba. Ambos resultados desafían el margen de error de una encuesta en términos estadísticos que en estos casos era de alrededor del 3%.

Sin embargo, todas las encuestas tienen más fuentes de error, aparte del estadístico. El error estadístico se debe a la probabilidad de que a la hora de seleccionar a los entrevistados, por azar no se le pregunte a una muestra exacta de la población.

De hecho, el error estadístico es el menos importante de todos los errores que puede contener una encuesta. También es el que se puede determinar con mayor certeza probabilística.

Existe también el error de muestreo, que implica no representar por igual a todos los sectores de la población, incluyendo en forma sesgada a más personas de un partido que otro. Las típicas encuestas de Internet sufren de este error al preguntar solamente a aquellos que cuentan con acceso a la red, que pueden no ser representativos del total de la población. Por eso tienden a favorecer al PAN.

Otro error es el de campo, que consiste en tener vicios en la medición misma. Por ejemplo tener un entrevistador con una camiseta de un partido preguntando sobre las preferencias electorales. Es obvio que el entrevistado va a tender a responder que prefiere al candidato que percibe que el entrevistador prefiere.

El cuestionario mismo de una encuesta puede ser una fuente de error. Si en una pregunta se pide evaluar el gobierno actual y en la siguiente se pregunta sobre qué candidato se votará, es imposible que la respuesta de la primera no influya en la segunda.

De hecho hay libros sobre como mentir con estadística, manipulando este tipo de cuestionarios, muestras, y formas de aplicar las encuestas.

¿Pero, se mintió sistemáticamente con la encuestas en la elección del 2012? Muchos piensan que sí, y su opinión es respetable.

Sin embargo, el hecho de que casi todas las casas encuestadoras serias y profesionales acertarán en el orden de los resultados pero que fallaran en predecir la magnitud de la distancia entre Peña Nieto y López Obrador no deja de llamar la atención.

¿Entonces cuál fue el error? Muy probablemente el error de “no respuesta”.

Un servidor cometió un error garrafal al respecto. Viendo las tendencias, que predecían alrededor de 37% para Peña Nieto, y 27% para López Obrador, con un 14% de indecisos, el reto fue predecir hacia dónde irían los indecisos.

En una columna previa, y según resultados de algunas encuestas, los indecisos parecían inclinarse por Peña Nieto en un proporción de 2 a 1. Al mismo tiempo el voto útil de Vázquez Mota se declaraba 2 a 1 a favor del PRI.

Fue entonces que predije 50% de los votos para el ganador, presuponiendo que obtendría alrededor de 9 puntos de los indecisos y 3% de votos útiles del PAN.

Si hubiera estado en lo correcto, probablemente hubiera sido el único que publicara un resultado tan abierto. Fue una apuesta arriesgada. Y la elección se fue para el otro lado. Perdí feo.

Peña Nieto, al parecer no tenía indecisos a su favor, ni tuvo voto útil. Simplemente se quedó con su voto declarado. El PAN sacó el voto que tuvo desde el principio de la elección, y, esto es importante, los votos indecisos, y muy probablemente los votos no declarados en encuestas estaban a favor de López Obrador.

Por eso se cerró la elección a 7 puntos en lugar de 15 que predecían las encuestas. Esto se llama el error de “no respuesta” en la metodología estadística.

La pregunta es por qué casi una sexta parte de los votantes no se decidieron hasta el final, o se decidieron a no declarar sus preferencias electorales a los encuestadores. Esto será discutido por mucho tiempo en el futuro.

Hay varias explicaciones, si las encuestas las aplican los medios, y hay una percepción de que los medios están a favor de cierto candidato, entonces hay población ocultando sus preferencias reales.

Otra posible causa de este fenómeno puede deberse a que muchos de los que se negaban a participar en encuestas favorecían al candidato perredista, precisamente por la crítica tan abierta que López Obrador propalaba en los medios contra las encuestas.

En este ejercicio de análisis que hicimos a través de la elección, elegí a GEA-ISA como la encuesta a seguir, por ser de las más precisas para la elección del 2006. Hoy, en la del 2012, resultó ser una de las más distanciadas de la votación final.

¿Ameritaba eso renunciar a las encuestas como lo hizo Grupo Milenio?

Creo que no, lo que amerita es perfeccionarlas para que cada vez no solamente contribuyan a predecir una elección, sino aún más a perfeccionar nuestra incipiente democracia.

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23 junio 2012: si la estadística no falla…

Desde el principio de las campañas hemos venido analizando el resultado de todas las encuestas formales y profesionales sobre las preferencias electorales manifestadas en las encuestas de opinión de las principales casas encuestadoras en esta elección 2012 en México.

Se ha hecho un comparativo entre casas encuestadoras serias y hemos encontrado una convergencia, con discrepancias menores, de resultados de las intenciones de voto en encuestas que simulan lo mejor posible lo que va a pasar el 1 de Julio.

Hemos elegido una casa encuestadora, Mileno GEA-ISA, como representativa, cuyos resultados son consistentes en tendencias generales con las demás encuestas en cuánto posiciones de los candidatos.

Esta encuesta además reporta resultados diarios, lo que le da, en lenguaje estadístico consistencia interna. Además en la elección del 2006 esta encuesta resultó ser la más precisa.

Así, en base a sus resultados haremos una predicción final sobre los resultados del próximo domingo 1 de Julio de 2012, estos serían nuestros pronósticos exactos para esa fecha.

  • Enrique Peña Nieto ganará la elección con 50%.
  • Andrés Manuel López Obrador terminará con el 27%.
  • La votación de Josefina Vázquez Mota rondará en el 21%.
  • Gabriel Quadri obtendrá el 2%.
  • La abstención será similar a la del 2006, con entre 42 y 47% del electorado prefiriendo no votar.

Siempre y cuando, la estadística no nos falle

Platicaremos el 2 de Julio al respecto.

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18 junio 2012: ¿Cuánto influyen las encuestas?

En nuestra serie de análisis semanales sobre los resultados de las encuestas electorales que se publican en los diferentes medios, hoy centraremos la discusión en el efecto que estos estudios sobre las preferencias de los ciudadanos tienen precisamente sobre las preferencias de los ciudadanos.

Existen muchas opiniones sobre las encuestas, y no todas están bien informadas sobre la naturaleza de estos estudios estadísticos.

De hecho muchos opinan de las encuestas sin saber nada respecto a la metodología y confiabilidad de este tipo de instrumentos de medición de la opinión pública.

El otro día un buen amigo nos envió los resultados de una encuesta realizada por un sitio de Internet que presumía ser la más precisa simplemente por tener una muestra superior en tamaño a la de cualquier otro estudio.

Los resultados apuntaban a un triple empate técnico entre los principales contendientes, contradiciendo todas las encuestas publicadas por las casas de investigación de mercado con mayor tradición y reputación.

Con todo respeto a mi amigo, y a los editores del sitio, nada demuestra más ignorancia sobre los procedimientos de una encuesta como esa aseveración. Más encuestas no significan más precisión.

Las buenas encuestas están hechas con muestras estadísticamente representativas.

Dos conceptos son clave aquí, el primero es el de muestra.

Un médico sabe qué pasa con un paciente con una pequeña muestra de su sangre. Unos cuantos decilitros le sirven para analizar con lo que pasa con todo el resto de los 4 o 5 litros de sangre de cada individuo.

De la misma manera la opinión de apenas 1,000 individuos puede representar las preferencias de toda una nación. No hay que sacar 5 litros de sangre para saber qué le pasa al paciente, y de paso matarlo en el proceso. Por lo mismo una muestra en superior tamaño no es necesariamente mejor.

El segundo concepto es el de representatividad de esa muestra. Para que el estudio sea aceptable, éste debe representar a toda la población.

En el caso de la encuesta que nos envió nuestro amigo, esta representaba únicamente a ciudadanos con acceso a Internet, que son aproximadamente el 30% de los mexicanos. Esto quiere decir que dichos resultados no representan al 70% de la población que no tiene acceso a Internet.

Estos dos aspectos son apenas un par de detalles que hay que cuidar para hacer una buena encuesta electoral.

Pero ahora hay que preguntarse qué efecto tiene la publicación de esas encuestas, bien o mal hechas, sobre las preferencias de la población.

Durante su participación en el programa Tercer Grado de Televisa, Andrés Manuel López Obrador admitió que las encuestas son usadas como propaganda por los políticos. En esta perspectiva asumen los candidatos que sí se comunica que van ganando esto les llevará votos a su partido.

Por eso, si la casa encuestadora contratada por un candidato le dice que tiene 28 puntos y su contrincante tiene 37, con un margen de error de +/- 3 puntos, automáticamente este candidato saldrá a la palestra a decir que él tiene el +3 y su contrincante el -3.

Dirá que él tiene 31 y el oponente 34, creando la ilusión de 3 puntos de distancia entre el electorado.

Cualquier conocedor de la estadística sabe que esto es altamente improbable, pero al candidato no le importará para hacer “propaganda”.

¿Qué tan efectivas como propaganda son las encuestas? No mucho.

En un estudio hecho para el IFE en 1999, la Dra. Ana Cristina Covarrubias, una muy respetada colega en el campo de investigación de mercados y opinión pública, reportó los siguientes resultados:

  • 42% de los mexicanos conocían las encuestas electorales.
  • 32% recordaban sus resultados.
  • 16% creían en ellas.
  • Y solamente 4% de los ciudadanos cambiaban de intención de voto al ver los resultados de una encuesta.

Creemos por tanto que utilizar las encuestas como propaganda es un esfuerzo poco rentable. Mientras más se publiquen y se contradigan entre sí menos efecto tendrán en el voto ciudadano.

Aún así, las buenas encuestas han resultado ser muy certeras en todo el mundo, con excepciones que confirman la regla, para predecir los resultados electorales.

Nosotros seguimos confiando en ellas, y si las elecciones fueran hoy, basados en las encuestas serias y profesionales, el PRI ganaría con 38 puntos, el PRD quedaría en segundo lugar con 26 puntos y el PAN sería el tercer lugar con 20 puntos.

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11 junio 2012: ¿Podrán resultados cambiar?

Para continuar nuestra serie de análisis sobre los resultados de las encuestas electorales, ahora realicemos un ejercicio diferente.

Hasta el momento hemos hecho cortes longitudinales sobre los datos.

Es decir hemos tomado los resultados de Milenio/GEA-ISA, la única firma que reporta datos diarios y la que estuvo más cerca del resultado electoral del 2006, y hemos graficado sus resultados a través del tiempo.

Ahora haremos un corte transversal, comparando entre sí los resultados de las diversas casas encuestadoras, tomando como base su último resultado reportado. Esto abarca encuestas que se han presentado entre el 16 de Mayo y el día de ayer, justo antes del debate, 10 de Junio.

Estos son los resultados reportados:

• Los rangos de variación entre los resultados de las diferentes encuestas son de 8.3 puntos para Enrique Peña Nieto, siendo el más bajo resultado el de Reforma con 28.5% y el más alto el de Universal/Buendía y Laredo con 37.8%.

• Para Josefina Vázquez Mota, la variación es de 17.6 a 24%, 6.4 puntos en total.

• Para Andrés Manuel López Obrador registra resultados entre 23.3 y 27%, cerca de 4 puntos de variación entre las encuestas.

• Gabriel Quadri tiene un mínimo de 1.6 y un máximo de 4.

Si tomamos en cuenta el margen de error común entre estas encuestas, que es de +/-3%, podemos aceptar resultados que varíen entre sí hasta 6 puntos entre las diversas encuestas. En este caso estarían fuera de ese rango de 6 puntos los resultados de Peña Nieto y Vázquez Mota.

Aún así, es claro que todas las encuestas coinciden en las posiciones de cada candidato.

Ya hemos comentado que promediar los resultados de las encuestas, como lo han hecho algunos medios, es un error metodológico, ya que cada encuesta tiene variaciones de muestra, método y tiempo de aplicación.

Lo que sí podemos observar, sin embargo, es la coincidencia de posiciones, y en algunos casos de resultados muy cercanos.

Esto indica un alto grado de confiabilidad de los resultados de las encuestas.

• Por ejemplo, 6 de las 8 encuestadoras colocan a Peña Nieto entre 35 y 37 puntos, por lo que eliminando las encuestas que dan resultados extremos, nuestra predicción sería de que este candidato obtendría el 36% de la votación si las elecciones fueran hoy, sin considerar los indecisos.

• En el mismo caso, eliminando los resultados de las encuestas extremas fuera del margen de error para Vázquez Mota, predeciríamos un 21% para la candidata panista.

• En el caso de los demás candidatos, dado que todas las encuestas están dentro del rango permisible de error, podemos tomar los valores máximos y mínimos y hacer las siguientes predicciones: Andrés Manuel López Obrador 25% y Gabriel Quadri 3%.

Todo esto sin contar a los indecisos, sobre los cuales es riesgoso hacer predicciones y siempre y cuando las elecciones fueran hoy.

Pero ayer fue el segundo debate y las cosas pueden cambiar.

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5 junio 2012: ¿Por qué difieren las encuestas?

Esta semana tenemos una sorpresa en nuestro seguimiento estadístico de las encuestas electorales, y no es sobre los candidatos sino sobre las encuestas en sí mismas.

Esta semana tenemos una encuesta que aunque no difiere en tendencia, difiere en magnitud de la misma. Nos referimos a la última encuesta de Reforma que apunta una diferencia de apenas 4 puntos entre el puntero y el caballo que alcanza…

En una de las anteriores colaboraciones sugeríamos un posible escenario. Ante la incapacidad de Josefina de subir, y la incapacidad de Peña Nieto de mantener su ventaja, aparecía un claro caballo negro: López Obrador.

Antes de continuar debemos subrayar que nuestra colaboración es no partidista.

En lo personal tenemos una candidata, pero en lo estadístico somos simples observadores de tendencias, y no esperamos que ninguna de nuestras colaboraciones busque inducir el voto en cualquier dirección.

En este contexto, nuestra colaboración a este sitio de hace un par de semanas se está tornando muy realista. Andrés Manuel puede convertir en realidad una gran jugada hacia un final de fotografía el primer domingo de Julio entre el candidato del PRD y el del PRI.

Como decíamos al principio, todas las encuestas coinciden en la tendencia, pero no en su magnitud. Una en particular, que ha sido calificada como un outlier (un resultado atípico, extremo dentro de la variabilidad estadística pero también probable) refleja este escenario de una elección cerrada al final de la contienda

Todas las encuestas coinciden en un descenso ligero y paulatino del candidato del PRI.

Todos los resultados coinciden en un ascenso ligero y paulatino del candidato del PRD.

Comparemos las tendencias de Peña Nieto y López Obrador hacia el día de las elecciones tomando los resultados de la única encuesta de seguimiento diario que es la de Milenio/GEA-ISA como lo hemos venido haciendo durante toda esta serie de contribuciones.

Y ahora dejemos que la estadística pronostique el futuro con todos los riesgos que esto conlleva. Proyectemos las tendencias más allá de lo que está reportado hasta hoy por Milenio/GEA-ISA. Ahora nos adentramos en el futuro incierto pero probable.

Eventos futuros en la campaña podrían modificar estas tendencias, pero de seguir las cosas como se han venido dando, si tomamos las líneas de tendencias y las proyectamos hasta el día de las elecciones, los resultados serían como sigue entre el PRI y el PRD.

Según las tendencias de las encuestas de Milenio GEA-ISA, en la votación general Peña Nieto acabará con alrededor del 40% y López Obrador con cerca del 30%.

La encuesta de Reforma tiene muchos menos puntos de medición porque es mensual y las tendencias se tienen que calcularse con muchos menos resultados y estadísticamente los resultados son más impredecibles. Pero en esta encuesta el ganador eventual sería López Obrador con cerca del 30% con Peña Nieto cayendo a cerca del 25%.

¿Cuál es la correcta?

Todo depende de la metodología. Hay encuestas que excluyen los “hogares partidistas”, aquellos que se declaran afiliados oficialmente a algún partido político para evitar sesgos. Lo cual nos parece un error porque si alguien seguramente vota son los partidarios.

Un sesgo importante es la identificación del encuestador. Si uno se aparece en la casa de alguien y dice que viene de Milenio o de Reforma puede haber un sesgo importante respecto a la casa encuestadora.

La pregunta es, a quién le dicen la verdad. ¿A Milenio o a Reforma?

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21 mayo 2012: ¿Gran jugada de AMLO?

Prosiguiendo el análisis estadístico de los resultados de las encuestas electorales.

Una vez estudiados en entregas previas los resultados de Enrique Peña Nieto, los indecisos, y Josefina Vázquez Mota, toca el turno del análisis a la tendencia electoral de Andrés Manuel López Obrador.

No parece claro a primera vista de los números, pero viendo la tendencia resulta evidente que el candidato de los partidos de izquierda ha venido subiendo lenta pero seguramente desde que arrancaron las campañas.

Tal parece que está atrayendo votos del campo panista, dada la tendencia ligeramente descendente de la candidata albiazul comentada en la entrega anterior de esta serie de análisis.

También es posible que algunos indecisos se estén definiendo ya por Andrés Manuel.

Veamos la tendencia en la siguiente gráfica según los datos de la encuesta diaria de Milenio/Gea-ISA hasta el 17 de Mayo.

De su punto más bajo de 11% registrado el 30 de Marzo, Andrés Manuel ha subido hasta alrededor del 20% según los resultados de esta semana. Es decir López Obrador ha casi duplicado su votación en estos dos meses.

La pregunta es que si tal velocidad del incremento será suficiente para rebasar a Josefina, con quién está empatado técnicamente, y alcanzar a Peña Nieto.

Tal parece que el candidato perredista también puede estar capturando votos de la caída estadísticamente significativa del PRI de cerca de 5 puntos en las últimas dos semanas. En este caso tal caída del tricolor puede deberse a los incidentes en universidades y al feroz y persistente ataque a su candidato en redes sociales.

Es la primera vez en el curso de la campaña oficial que se aprecia un descenso estadísticamente significativo del abanderado del PRI. Recordemos también que antes del arranque formal de campañas Peña Nieto casi alcanzaba el 50% de las preferencias electorales.

Si la tendencia persiste tal cual, a una tasa ascendente de cerca de 6 puntos por mes, López Obrador sumaría otros 9 puntos hacia el primero de Julio para terminar con cerca del 30% de la votación.

Si esto se combina con una caída adicional de Peña Nieto, entonces volveríamos a tener una elección cerrada, esta vez entre el PRI y el PRD. En ese contexto el voto útil de los panistas, resignados un tercer lugar y deseando a cualquier costa impedir el regreso del tricolor a Los Pinos, podría volcarse hacia Andrés Manuel, y convertirse en el elemento decisor a favor del partido del sol azteca.

De momento este parece ser el único escenario que se percibe en el cual alguien derrotaría a Peña Nieto el primero de Julio.

La gran jugada de Andrés Manuel consistiría entonces en atraer al voto suave de los panistas, aquellos que tienden hacia el partido albiazul, pero que podrían cambiar su voto si la candidata no los convence.

Apelar también al voto duro panista, que puede convertirse en voto útil en contra del PRI, sería otra estrategia clave, que no suena tan fantástico dadas las recientes alianzas electorales de estos dos partidos para algunas gubernaturas.

Los indecisos siguen siendo pieza fundamental de la elección. Su porcentaje en las encuestas sigue bajando paulatinamente a medida que van definiendo su voto, y llegará a cero necesariamente en la elección. La clave sería encontrar que los atraería al bando perredista.

Finalmente, si López Obrador logra despertar el gigante del abstencionismo a su favor, podría fácilmente convertirse en el próximo presidente de la república, esta vez no solamente “legitimo”.

Analicemos entonces el “voto dormido” del abstencionismo en nuestra próxima entrega.

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14 mayo 2012: ¿Por qué no sube Josefina?

Continuemos con nuestro análisis semanal de las encuestas electorales sobre la contienda electoral. La semana pasada estudiamos la tendencia electoral de los indecisos. [antes el autor examinó la posición del candidato del PRI]

Ahora le toca a quien aparentemente iría en segundo lugar por tendencia histórica, aunque parece que tal posición no será sostenible por mucho tiempo. En este caso ya incorporamos los resultados del debate presidencial del 6 de Mayo.

Utilizando de nuevo los resultados de la única encuesta que reporta datos diarios, GEA-ISA /Milenio, podemos realizar el análisis de tendencias sobre el voto para quien hasta hoy ha ocupado el segundo lugar en las encuestas: Josefina Vázquez Mota.

Los resultados de la candidata del Partido Acción Nacional muestran altibajos muy contrastantes día a día, aún más allá del margen de error estadístico, pero la tendencia es claramente negativa.

Si estuviéramos viendo estos resultados para una acción de la bolsa de valores, la recomendación de los analistas sería claramente la de “vender” y no quedarse con estos bonos.

Para muchos que quisiéramos ver una tendencia mucho más favorable, resulta decepcionante el desempeño mostrado en las encuestas.

El punto más alto, pocos días después del inicio de campañas se registró el día 21 de Marzo, con cerca de 23 puntos de las preferencias del electorado. Josefina emocionó al principio, pero paulatinamente sus puntos más altos en la tendencia estadística han sido cada vez más bajos.

La línea que estima la tendencia lo marca muy claramente, la caída ha sido siempre muy ligera pero no ha dejado de ser descendente.

Ahora, lo interesante es tratar de entender las razones de esta tendencia. Están muy documentadas las pifias del arranque de campaña.

El vacío del evento inicial en el Estadio Azul, los mítines boicoteados, la impreparación de los eventos, los errores en el discurso, y los signos de debilidad física.

La candidata no prendió en su inicio de campaña, y el ajuste en su comité de campaña, comunicado ampliamente por la misma aspirante presidencial, no hizo más que confirmar las sospechas de que algo hizo mal en la floja apertura de sus actividades proselitistas. Se vio como un acto de desesperación.

La campaña negativa emprendida por su partido en contra de Peña Nieto, también le dan consistencia a este cuadro de emergencia grave en la campaña de la candidata panista. En EEUU las campañas negativas son un recurso casi obligado, pero eso funciona mejor en sociedades más competitivas y abiertas.

En México las campañas negativas se ven como actos de falta de cortesía y amabilidad, rasgos muy profundos de nuestra cultura.

Las campañas negativas también tienen el efecto de no solo recordar al candidato que ataca, sino también al atacado. Funcionan como un doble spot que duplica la presencia del atacado en la mente del electorado.

Para quienes favorecen inicialmente al atacado, el spot agresivo del atacante no hace más que reforzar el voto a favor del atacado. Para quienes están indecisos la apuesta solamente funciona cuando el atacante tiene una clara superioridad sobre el atacado. Tal parece que en este caso la comparación no está favoreciendo a Vázquez Mota.

Esperamos para este análisis 3 días después del 6 de Mayo para que la encuesta de GEA-ISA/Milenio tuviera solo opiniones post-debate presidencial.

Los mayores efectos del debate son notoriamente claros para Gabriel Quadri, que en 3 días ha pasado de 1.4 a 4.1 puntos porcentuales. Obviamente ganó el debate, porque ningún otro candidato sumó más puntos.

Recordemos que Quadri fue el candidato más propositivo y que aunque criticó algunas propuestas, no se dedicó a atacar o defenderse de los demás candidatos.

Peña Nieto permaneció prácticamente igual después del debate, López Obrador ganó un punto, y Vázquez Mota perdió 2 puntos.

La estadística dice entonces que Josefina, que podía haber cimbrado en el debate el giro dramático que cambiaría su tendencia electoral, fue la perdedora del debate.

Las razones pueden ser muchas, pero la estrategia de seguir atacando a Peña Nieto, la falta de precisión en el discurso, y la ausencia de argumentos de defensa a los contra-ataques del candidato del PRI/Partido Verde pueden explicar su falta de contundencia de su participación en el debate entre las opiniones de los ciudadanos.

Si las elecciones fueran hoy, el PRI regresará a Los Pinos en diciembre. Falta ver qué puede lograr quién viene avanzando en las encuestas hacia el segundo lugar: Andrés Manuel López Obrador. Ese será nuestro análisis de la próxima semana.

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7 mayo 2012: ¿Hacia dónde van los indecisos?

Continuemos con nuestro análisis semanal de las encuestas electorales sobre la contienda electoral.

La semana pasada estudiamos la tendencia electoral del candidato que va en primer lugar, Enrique Peña Nieto de la coalición PRI-Partido Verde. Le toca ahora el turno al voto que va en segundo lugar de las encuestas: Los Indecisos.

Existen dos teorías sobre cómo interpretar el voto de “no respuesta” de un segmento importante de la población.

Algunas casas encuestadoras presuponen que “no respuesta” equivale a que el votante no ha decidido su voto. Sin embargo hay que considerar que también es posible que el ciudadano ya lo haya decidido y no lo quiera comunicar.

En tiempos del régimen de 70 años del PRI era sabido que un importante segmento de la población incluso manifestaba que votarían por el partido gobernante cuando en realidad votarían por la oposición.

Este fenómeno hacía, en aquel entonces, que las encuestas no fueran tan confiables como lo son hoy en día.

Otro tratamiento común sobre el impacto de los indecisos es anular su porcentaje y calcular la “votación efectiva”. Este puede ser un error, ya que presupone que, o los indecisos finalmente no votarán, o que votarán en la misma proporción de los votantes que declaran abiertamente su voto.

Aunque en el pasado tal método ha dado resultado, en algunas ocasiones el voto de “no respuesta” puede esconder un sesgo a favor o en contra de un candidato.

Por ello, parecería mejor analizar este voto por separado y trazar la tendencia de su evolución. Utilizando de nuevo los resultados de la única encuesta que reporta datos diarios, GEA-ISA /Milenio, podemos realizar el análisis de tendencias sobre el voto indeciso.

El análisis de tendencias nos permite trazar una línea que ajusta los resultados, suavizando los cambios de los resultados debido al error estadístico.

Por ejemplo si el margen de error de una encuesta es de +/- 3%, un día un candidato puede estar 6 puntos arriba o abajo del resultado del día anterior. Con esta técnica conocida también como Trend Analysis se estima una curva que aproxima no solamente los resultados reales sino que indica hacia donde se va moviendo la votación.

Veamos ahora la tendencia de los indecisos.

Es notorio que a partir del arranque de campañas a finales de marzo, los indecisos han ido disminuyendo paulatinamente, de su máximo de 34% el 27 de Marzo a su mínimo actual del 21% el primero de Mayo, una baja de aproximadamente 13 puntos.

Ahora la pregunta que sigue es hacia dónde están yendo los indecisos. Como no se cuenta con una encuesta tipo panel, en la que siempre se preguntara a las mismas personas para ver como evoluciona su voto individual, tendremos que especular un poco.

Si comparamos entre las mismas fechas, 27 de Marzo y 1 de Mayo, la votación a favor del candidato del PRI ha subido 9 puntos, mientras que la abanderada panista registra el mismo nivel, la del emisario de las izquierdas ha subido 3 puntos y la del aspirante del PANAL 1 punto. Ahí están los 13 puntos.

Si este análisis resulta correcto y la tendencia sigue, Enrique Peña Nieto estaría capturando el 70% del voto indeciso, Andrés Manuel López Obrador el 23%, Gabriel Quadri el 7%, y lo más sorprendente de todo, Josefina Vázquez Mota no capturaría prácticamente a nadie entre quienes no han decidido su voto o no lo quieren expresar en una encuesta.

Esto implicaría que hacia el final de la contienda la votación efectiva favorecería realmente aún más al líder de las encuestas, y que esa ventaja se iría ampliando sobre el segundo lugar que ya no sería la candidata albiazul, de mantenerse las tendencias actuales.

Ahora bien las tendencias pueden cambiar con algún evento dramático, una campaña bien orquestada o un error del oponente.

Recordemos el efecto “Hoy, hoy, hoy” que fue positivo para Fox en las elecciones del 2000, y el “Cállate Chachalaca” que resultó negativo para López Obrador en el 2006.

Esperemos que algo así suceda para que resulte aún más interesante realizar estos análisis.

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30 abril 2012: ¿Quién detiene a Peña Nieto?

Por Selección de ContraPeso.info –   30 abril, 2012  176

Las encuestas lo siguen reflejando, la ventaja que Enrique Peña Nieto tiene sobre sus contrincantes no solamente se ha mantenido sino que se ha incrementado ligeramente.

La historia que ahora se comenta no es sobre quién va a ganar sino quién quedaría en segundo lugar.

Aún queda algo de trecho por recorrer en esta elección, pero de no cometer algún error fundamental el candidato del PRI/Partido Verde, combinado con un gran acierto de sus contrincantes, lo más seguro es que en las elecciones de Julio se dará un triunfo contundente del abanderado del tricolor.

Analicemos la evolución de las preferencias electorales según la encuesta de Milenio/GEA-ISA. Seleccionamos esta encuesta porque es la única que reporta resultados diarios, lo cual nos permite analizar la evolución de la votación.

Recordemos también que esta casa encuestadora fue una de las más certeras durante la elección presidencial del 2006. Por otra parte las demás casas encuestadoras reflejan con algunas pequeñas diferencias las mismas tendencias.

En este cuadro presentamos los resultados desde el 17 de marzo. Preferimos siempre presentar las preferencias brutas, ya que nos parece incorrecto asumir que la votación de los indecisos se repartirá en forma proporcional a las preferencias declaradas de aquellos que manifiestan haber ya decidido su candidato.

Si un analista de Bolsa de Valores no supiera que esta gráfica es de preferencias electorales, recomendaría comprar una acción con este comportamiento. Aunque tiene altas y bajas, es claro que tiene una tendencia a la alza.

Salta a la vista la estabilidad que muestra la preferencia por Peña Nieto. Nunca ha sido menor al 30% y en ocasiones ha superado el 40%, que sería suficiente para ganar en una elección entre 3 candidatos.

Ahora lo interesante es explicar de dónde viene tal estabilidad en la ventaja sobre sus contrincantes. Hagamos un análisis de las fortalezas del candidato del PRI/Partido Verde.

El Voto Duro del PRI

Es un hecho que el partido que cuenta con mayor estructura y lealtad entre la población es el PRI.

Esta es la base de la que parte la fortaleza de las preferencias electorales. De entrada, Peña Nieto cuenta con una votación firme de entre 25 y 30% del electorado. Eso le da en automático una ventaja de 5 a 10 puntos.

El candidato ha sabido mantenerla y cultivarla, algo que Roberto Madrazo perdió en 2006.

La Imagen de Televisión

Peña Nieto es también un candidato telegénico. Se ve bien en televisión y su imagen parece ser cuidada in extremis por profesionales del área.

En este sentido es claro que es el candidato mejor asesorado y con mejores valores de producción. Esto atrae al voto no ideológico o estructural, el de aquellos que votan por el más simpático o el más atractivo.

La Ventaja del Share of Voice

También el candidato del PRI/Partido Verde es el que cuenta con mayor presupuesto publicitario. Esto a consecuencia de las reglas del IFE, que parecen tendientes a favorecer a los más fuertes y debilitar a los partidos pequeños a la hora de repartir los presupuestos electorales.

En la industria de la publicidad es bien sabido que quien se anuncia más se vende más, independientemente de qué tan bueno sea el producto. Se le llama el Share of Voice, o Participación de Voz Publicitaria, que tiene una relación directa con la venta.

Mientras más grande sea tu ventaja en presupuesto publicitario, también será más grande tu participación de mercado.

El Anti-Panismo

Este es un nuevo fenómeno. Fox ganó, entre otras cosas, gracias al voto Anti-PRI en el 2000. Pero ahora sucede que existe, sobre todo entre los jóvenes, una votación Anti-Pan.

Hoy están votando ciudadanos que tenían menos de 10 años de edad en el año 2000, y son un importante fragmento de la votación total. Estos nuevos votos nunca conocieron conscientemente un gobierno presidencial del PRI, con todos sus defectos y bondades, y están dispuestos a votar por un “cambio”, como lo estaban hace diez años los jóvenes de entonces en contra del PRI.

La Duración de su Campaña

Peña Nieto realmente tiene ya 6 años en campaña y su exposición a nivel nacional supera al menos al de la candidata del PAN, y a la hora de compararlo con López Obrador, que tiene realmente mucho más tiempo en campaña, lo supera por no contar con tantas preferencias negativas en contra.

Pudiéramos decir que a la vez que superar en conocimiento a Vázquez Mota, no está tan sobre-expuesto como el candidato de las izquierdas.

El Factor Teflón

Los escándalos parecen no hacerle mella a Peña Nieto. Su participación en la Feria del Libro de Guadalajara y la subsiguiente reacción en redes sociales lo afectó ligeramente y por poco tiempo.

De igual forma los chismes sobre su vida amorosa y familiar no parecen impactar las preferencias. Ni la campaña de ataque del PAN sobre sus compromisos no cumplidos. De hecho el candidato del PRI/Partido Verde subió 4 puntos a partir de la campaña negativa de los albiazules.

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Estas fortalezas se combinan con la debilidad de sus opositores, que de alguna manera no han podido capitalizar el entusiasmo inicial por una mujer candidata o la imagen de candidato revolucionario que tanto ayudó a López Obrador en 2006.

Así que si las elecciones fueran hoy, lo más probable es que el PRI regrese a los Pinos en Diciembre de 2012.

Ojalá y las elecciones se pongan más interesantes en lo que resta de campaña. Por lo pronto esperemos los debates, que en algunas ocasiones han demostrado ser decisivos en elecciones presidenciales.

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16 abril 2012: si las elecciones fueran hoy…

Esta frase, si las elecciones fueran hoy, es parte de la pregunta que se hace a los encuestados en la mayoría de los estudios electorales a la hora de capturar las preferencias electorales.

Pero sucede que las elecciones no son hoy, serán el 2 de Julio.

Las encuestas son fotografías momentáneas de las preferencias del electorado en un instante y están influidas por incidentes inmediatos a los días de captura de la encuesta. No muestran un resultado final, sino una etapa en el proceso de formación de opinión que será traducida en un voto.

Cuando se analizan estas fotografías de la opinión pública a través del tiempo, tenemos algo parecido a una película cinematográfica que va mostrando hacia donde se mueve la preferencia electoral.

Viendo quién gana y quién pierde se puede apreciar la dirección de los resultados. Y cuando se relacionan estas alzas y bajas con las acciones de los candidatos podemos saber qué les funciona y qué no.

Este último tipo de análisis es el principal valor de las encuestas electorales, porque al reaccionar a las mismas los candidatos determinarán su destino.

Sirvan estas aclaraciones de preámbulo para analizar entonces qué está pasando en las encuestas electorales al 11 de abril de 2012.

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Lo primero que salta a la vista con las encuestas es el gran número de ellas. Existen por lo menos 9 que son públicas y que vale la pena consultar.

Esto ayuda a que los resultados se confirmen entre sí, lo que los estadísticos llaman confiabilidad externa. Si 9 diferentes encuestas arrojan resultados similares, entonces se puede concluir que los números se acercan a la realidad.

En este contexto, y pensando que todas las casas encuestadoras quieren conservar su credibilidad, y que además están siendo monitoreadas por el Instituto Federal Electoral, asumamos que todas están haciendo su mejor trabajo y que no tienen sesgos de origen.

Presupongamos entonces que todas las encuestas están bien hechas.

Veamos ahora cómo se comportan los resultados de las diferentes casas encuestadoras en orden cronológico.

Comparemos pues los resultados. En este caso estamos analizando las preferencias brutas, ya que es muy aventurado asumir que los indecisos o no van a votar, o votarían en la misma proporción que la población con voto decidido.

Algunas casas están reportando la “votación efectiva” bajo esta premisa, lo cuál podría inducir a un error muy grande. Es un hecho que la votación indecisa va en segundo lugar en la mayoría de las encuestas y que ésta, al momento, no es predecible.

Aún más importante sería conocer el porcentaje de abstención, el cuál no es detectable en ninguna encuesta. Al parecer todas filtran los resultados con la pregunta “¿piensa usted votar el 2 de Julio?” o algún fraseo similar.

Baste recordar que los índices de abstención rondan el 40%, y que un candidato que active el abstencionismo, que fue el verdadero primer lugar en la elección del 2006, por encima de Calderón y López Obrador, ganaría la elección seguramente.

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Ahora veamos como va cada candidato.

• Enrique Peña Nieto puntea en todas las encuestas, con preferencias que van del 32 al 45 por ciento. Bajó cuando se definieron todos los candidatos pero está reflejando un efecto de rebote hacia sus números iniciales.

Tal parece que Peña Nieto tiene algo de “efecto Teflón”, un efecto documentado para Ronald Reagan en los 80, bautizado así por que “no se le pegaba la mugre”. Peña Nieto ha sufrido bajas momentáneas por problemas como el de la Feria Internacional del Libro y las denuncias de hijos no reconocidos, pero ha regresado a sus niveles de aceptación iniciales.

Para ganar, Peña Nieto simplemente tiene que evitar los errores y mantener una campaña que no aleje a nadie.

Con la base más grande en votación dura, que no cambia de partido jamás, y que estimamos entre 24 y 28%, el restante 12% viene de conservar el voto suave del PRI y captar votos suaves del PAN, y del mismo PRD, no convencidos por sus candidatos presidenciales.

Recordemos que el voto suave es uno que se inclina hacia un partido pero que puede cambiar por un candidato atractivo de otro partido.

• Josefina Vázquez Mota, en cambio, va del 26 al 18%, su momentum es negativo ahora. Errores de campaña, una propuesta de spots que no prendió o divisiones internas de partido pueden explicar esta ligera baja.

Lo cierto es que está en riesgo de perder el segundo lugar, que es importantísimo si se llegara a dar el voto útil. Este voto útil es el de partidarios de un tercer lugar, que al verse imposibilitados de ganar ceden sus votos al segundo lugar para que alcance al primero.

En una elección el momentum es clave, si se percibe que un candidato va a la baja, esta misma percepción puede acelerar la caída en la votación. De la misma manera un momentum positivo puede acelerar una campaña.

Para ganar, Vázquez Mota cuenta con una base de voto duro menor, calculado entre 15 y 20% de la votación, pero al parecer está perdiendo el voto suave del PAN, que se está cambiando a Peña Nieto en su mayoría o quizá se esté convirtiendo en voto útil para el PRD.

La candidata del PAN, no solamente tiene que recuperar estos votos, sino capturar votos suaves del PRI y votos útiles del PRD, además de conseguir una parte importante de indecisos y abstencionistas.

• Andrés Manuel López Obrador va en ascenso desde el tercer lugar, y su apuesta estaría en convertirse en un atractivo segundo lugar, que atraiga votos útiles y suaves panistas, y votos suaves del PRI, además, también de motivar a los indecisos y activar a los abstencionistas.

Se ve difícil pero, a diferencia de la campaña del PAN, su propuesta está adquiriendo momentum positivo que puede acelerar su ascenso.

Ubicado en tercer lugar con un voto duro base de entre 21 y 15%, se podría decir que la campaña del candidato de las izquierdas ya está atrayendo a indecisos y a votos suaves del PAN, quizá un tanto decepcionados por el flojo arranque de la campaña de Vázquez Mota.

En las últimas mediciones la distancia entre ambos se ha reducido porque a la par que pierde el PAN sube la coalición de las izquierdas.

• Con todo respeto, pero Gabriel Quadri es una nota de pie de página en esta elección. Es esperable que suba del 1% actual pero no tiene la base de voto duro de los otros partidos como para poner en peligro a los otros 3 candidatos.

Su misión de conservar el registro del PANAL es clara y la va a cumplir simplemente por el número de spots que proporcionalmente recibirá en los medios de comunicación. Su lado positivo es que no ahuyenta a potenciales electores libres o disidentes.

El 11 de Abril, el PAN inició una muy negativa campaña en contra de Peña Nieto. Estratégica o desesperada, la medida ciertamente va a afectar el rumbo de las encuestas y de la campaña en los próximos días.

Por lo pronto podemos decir, que si las elecciones fueran hoy, que no lo son, el PRI regresaría a los Pinos.

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11 abril 2012: la Dama, san Juárez y Johnny

El pasado 30 de marzo arrancaron las campañas presidenciales mexicanas en forma oficial. Representan un parteaguas sobre cómo puede evolucionar la democracia en México.

Los tiempos, las formas y la situación le van a dar al spot de televisión un poder mucho mayor al que antes ostentaba, que de por sí era ya bastante.

Por un lado, el corto tiempo de campaña le da mucha fuerza a un spot oportuno a cambiar el rumbo de la elección.

Las limitaciones impuestas por la legislación electoral, a la par de la repartición abundante de tiempo en los medios electrónicos, aún para los partidos con menor participación, convertirán al spot en fiel de la balanza en todo tipo de contiendas, desde la presidencial federal hasta las presidenciales municipales.

Pero aún más importante que todo esto es la situación.

Si examinamos la evolución de las encuestas electorales recientes el más importante cambio es el crecimiento de los votantes indecisos.

Peña Nieto gozaba de una ventaja considerable antes de que se definiera el cuadro final de candidatos. A partir de ese evento, el PRI ha perdido una decena de puntos porcentuales, pero sus contrincantes no necesariamente los han ganado.

Se pudiera decir ahora que un importante porcentaje de votantes que estaban por el candidato del PRI, largamente anunciado, están reconsiderando su voto a la luz del cuadro final de candidatos.

Sin embargo, de alguna manera no se han decidido a permanecer con Enrique, pero tampoco han decidido a cambiar por Josefina o Andrés Manuel.

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En una elección hay votos duros, suaves e indecisos.

El voto duro es aquel, que comprometido a nivel partidista, no cambiaría su elección ni a pesar de que su partido postulara al mismo Anticristo. Esos votos no son el objetivo de un buen estratega de campaña, simplemente no hay manera de cambiarlos.

El voto suave es el de aquel votante que tiene una predisposición favorable a un partido pero que cambiaría su voto si el candidato de su partido no le convenciera, o que le fuera muy atractivo algún candidato de otro partido que le fuera en alguna manera afín.

En este contexto, parece que el voto suave del PRI ayudó en el 2006 a fortalecer a López Obrador. Madrazo no convencía a este voto suave y su alternativa nunca pudo haber sido el PAN, por lo que sumaron su fuerza a la izquierda representada por López Obrador.

Finalmente tenemos el voto indeciso, que se perfila en esta elección a ser el fiel de la balanza. El objetivo del PRI es retenerlo, porque tienen la inercia de ganarlo. El objetivo del PAN y el PRD es capturarlo, porque sin este voto simplemente no tienen ninguna oportunidad de ganar.

Estos votantes no se inclinan por partido sino por el candidato, y es aquí donde los spots jugarán un papel crucial en la elección del 2012.

En este contexto es interesante analizar los “cañonazos de salva” que representan los spots iniciales de los tres candidatos viables a la presidencia. Estas acciones iniciales son para medir el alcance de las armas que cada candidato tiene y ver hasta dónde llegan los cañonazos de sus contrincantes.

A pesar de que se le da mucho crédito a la mercadotecnia política, cuya premisa es tratar de “vender a los candidatos” como si fueran marcas de detergente, hay enfoques mucho más ricos para dirigir una campaña, como el de la retórica política.

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En este marco, las campañas son ideadas más como obras de teatro, con protagonistas y antagonistas, que se representan delante de la población.

Este es el tipo de historias que mueven a los indecisos, más que los intereses corporativistas, a ellos hay que contarles una buena historia.

En este contexto es muy interesante ver los spots iniciales de los candidatos. Si fueran historias para ser contadas pudiéramos bautizarlas como

  • “La Dama de Hierro”,
  • “San Francisco de Juárez” y
  • “Peña Walker”

• Los spots de la candidata panista pretenden presentarla como “dama de hierro”.

No le han dado nada, ha surgido desde abajo, y ha afrontado adversidades. En la mítica histórica el personaje-candidata es una Juana de Arco, Catalina la Grande, o Isabel Primera de Inglaterra, o incluso más cerca de nuestro tiempo, una Margaret Thatcher.

No se le puede identificar con las líderes actuales en Latinoamérica, primero porque no coinciden en ideología, y segundo porque Dilma le debe su triunfo a Lula, y Cristina a Néstor, siendo un caso aparte Bachelet, también de izquierda.

• Andrés Manuel López Obrador se presenta, por otro lado, como una mezcla entre San Francisco de Asís y Benito Juárez. Un candidato amoroso que busca justicia social.

Parece que la fórmula no ha hecho el eco que en el 2006 tuvo el candidato revolucionario dispuesto a cambiar a México de tajo. Al buscar el cariño de quienes lo repudiaron en aquel entonces parece haber perdido una importante base de los 14 millones de votos que obtuvo.

• Finalmente, y solamente porque el análisis está ordenado por las siglas de sus partidos, tenemos a Enrique Peña Nieto que nos presenta a un candidato caminando por todo México, mudando ropa y talante.

La pregunta que nos queda cuando vemos estos spots es qué personaje representa Peña Nieto ante la población. No nos queda claro, pero parece, que ferviente fiel de la mercadotecnia política, se quiere vender como una marca y no como una historia.

Más preocupa que el spot pudiera ser uno más de la muy exitosa campaña de publicidad a nivel mundial del whisky Johnnie Walker. Quizá le conviniera más asumir el rol del príncipe desheredado, capaz de recuperar la corona para una noble causa.

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Ha comenzado una historia de 90 días, el desenlace está por verse.

En el 2000 la trama consistió en un anti-héroe ranchero capaz de doblegar una dinastía. El triunfo del 2006 se basó en el choque de trenes de dos ideologías claramente antagonistas en las que apenas una pudo ganar por un medio punto porcentual.

¿Cuál será la historia del 2012?