Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Modernizando Religiones
Eduardo García Gaspar
14 mayo 2012
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Fue algo que puso a pensar a varios. Todo empezó con una persona.

Una, muy crítica, que lanzó una acusación esencial.

Dijo que la religión está despegada de la realidad. Que la religión no se moderniza. Que no se pone al día.

No es la primera vez que eso se dice.

En fin, otra ocasión irresistible de examinar. Conozcamos, primero, esa acusación.

Fundamentalmente se dirige al Catolicismo, pero abarca a otras religiones. Afirma que ellas viven en el pasado, con principios y reglas que no están al día. Se les critica sus ceremonias anticuadas y sus posturas conservadoras.

Una ejemplo ilustra esto. La denuncia de que el Catolicismo se opone al condón. Igualmente, la crítica de no entender los matrimonios de personas del mismo sexo.

En lo general, las críticas contienen un elemento muy básico: hay religiones que están alejadas de la realidad del mundo diario y que, por eso, son obsoletas y vetustas. Que son irrelevantes para las condiciones actuales.

Lo anterior, me parece, resume correctamente esa crítica de falta de modernismo. Nada que no se haya escuchado más de unas treinta veces al año.

No sé de otras religiones y de cómo responderían a esa acusación que por lo general exige democratizar a las iglesias para ponerlas al día. Pero creo que tengo una idea sobre cómo responde el Catolicismo.

Todo se origina en distintos puntos de partida. Quien pide democratizar al Catolicismo para modernizarlo tiene toda su atención puesta en esta época, en este momento, en estos tiempos.

La crítica, por lógica, pide que esa religión se acomode a la época en la que vivimos y, por extensión, que se acomode en el futuro a otras condiciones diferentes.

No suena mal, si es que la atención se pone en el tiempo actual. En realidad tiene algún elemento valioso. Pero el punto de partida del Catolicismo no es el colocar su atención en el tiempo presente.

Pone su atención en el tiempo futuro. Y ese tiempo futuro no es mañana, ni pasado mañana. Ese tiempo futuro para el Catolicismo es la vida siguiente de cada persona, lo que sigue después de su muerte corporal.

Y eso cambia las cosas rotundamente, explicando las diferencias de posturas.

• Cuando usted, por ejemplo, cree que sólo existe esta vida resulta lógico que se reclame que esa iglesia se acomode a las circunstancias de cada momento y acepte las ideas del día. Incluso que siga a la opinión pública.

• Pero si usted cree que existe una vida futura, eterna, ya no le importa tanto el tiempo actual, ni las ideas del día. Su prioridad estará en esa vida futura que no tiene fin. Allí pasará el resto de su vida y que es infinitamente más duradera que la presente.

Es una gran diferencia y lleva a conclusiones muy distintas.

Esto es lo que creo que explica a cada una de las dos posturas. Quienes reclaman a las religiones su obsolescencia y atraso, y piden democratizarlas y actualizarlas, tendrían toda la razón si es que nada más existiera la vida actual.

Pero si existe una vida futura inmortal posterior a esta, tienen razón las religiones como el Catolicismo.

Si existe una vida imperecedera después de esta, la prioridad es ésa y lo demás tiene un lugar secundario. Lo que interesaría más que nada es hacer ahora lo que hará posible que esa vida inmortal sea una feliz y gozosa.

Pero si no existe esa vida, lo lógico es poner toda la atención en esta y pedir la modernización de las creencias religiosas.

Es una diferencia enorme en los puntos de partida de esas dos posturas. Puntos de partida que casi nunca se reconocen y que hacen arduas a las discusiones entre ambas partes. Y es que las dos posturas son lógicas partiendo de la certeza de sus premisas.

Sólo difieren en una de ellas. Para unos no hay otra vida futura, para los otros sí la hay. Allí está la diferencia.

¿Quién tiene la razón? Usted decide en lo personal, aceptando las consecuencias de su decisión. Por mi parte, creo que es la decisión más importante que toma un ser humano. En serio.

Pienso, además, en los riesgos que cada posición implica. Es, al final de cuentas, la apuesta que Blaise Pascal expuso. La mayor que hará todo ser humano.

Finalmente, debo decir, encuentro un gran placer en examinar estas cosas, tratando de ver las suposiciones de las que parten posturas muy opuestas entre sí.

Post Scriptum

Es común que mi exposición del tema sea atacada con una crítica, la de que entonces el Catolicismo descuida totalmente la vida terrenal actual: sería justificable el no hacer nada, abandonar todo esfuerzo y trabajo, ignorar cuestiones de salud, higiene, alimentación. Esto haría de esta vida terrenal algo terrible.

Esa crítica, por supuesto, es falsa. Para el Catolicismo los actos de la vida terrenal son los medios para ganarse la vida futura. Es decir, esta vida terrenal no puede descuidarse ni ignorarse.

Al contrario, ella es realmente importante. Descuidar totalmente a esta vida no sería una actitud católica. Sí lo es tomar esta vida como la más valiosa oportunidad para ganar la siguiente.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Modernizando Religiones”
  1. Alejandro J Lozano D Dijo:

    «La religión se basa, pienso, principal y primariamente en el miedo. El miedo es el padre de la crueldad, y por tanto no es sorprendente que crueldad y religión han ido tomadas de la mano. La ciencia puede ayudarnos a superar este cobarde temor en que ha vivido la humanidad por tantas generaciones. La ciencia puede enseñarnos… a dejar de buscar apoyos imaginarios, a dejar de inventarnos aliados en el cielo, sino mejor a mirar a nuestros propios esfuerzos aquí en la tierra para hacer de este mundo un lugar más adecuado para vivir, en vez de la clase de lugar que las Iglesias han hecho de él durante todos estos siglos.»
    «Pienso que todas las grandes religiones del mundo (…) son tan falsas como dañinas. Es evidente, como cuestión lógica que, ya que discrepan entre sí, no más que una de ellas puede estar en lo cierto. Con muy pocas excepciones, la religión que acepta un hombre es la de la comunidad en que vive, lo que hace obvio que la influencia del ambiente es lo que lo ha llevado a esa religión.»
    «La mayoría de las personas cree en Dios porque se les ha enseñado desde la más temprana infancia a hacerlo, y ésta es la razón principal. Luego creo que la siguiente razón más poderosa es el deseo de seguridad…»
    «A mi modo de pensar hay un muy grave defecto en el carácter moral de Cristo, y es que creía en el infierno. Yo no siento que ninguna persona que realmente sea profundamente humana pueda creer en un castigo eterno…» Sir Bertrand Russell
    NOTA DEL EDITOR: gracias por proveer un ejemplo de eso mismo que afirma la columna.





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