Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Mucha Promesa, Mucha Deuda
Eduardo García Gaspar
22 febrero 2012
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La noticia es parte de un patrón universal. Reportó, de nuevo, gastos excesivos de un gobierno.

En este caso, el de México. Se refirió a gobiernos estatales y municipales.

Se dijo que “la deuda contraída por estados y municipios ha crecido de manera exorbitante”.

Nada que no se haya visto una y otra vez. Más concretamente, en cuanto a las cifras,

“de acuerdo con la Secretaría de Hacienda, el saldo de deuda pública local en 2010 aumentó 42.8 por ciento en términos reales, respecto de 2008, para ubicarse en 314 mil… millones de pesos”.

Para el cierre de 2011, “la deuda de los 31 estados y el Distrito Federal continuó su racha ascendente al finalizar el año en 390 mil… millones de pesos”. Esto es un 24 por ciento más.

El asunto bien merece una segunda opinión para precisar puntos que suelen pasar inadvertidos. Veamos esto con calma.

Primero, lleva al exceso de deuda y a crisis probables de deuda gubernamental. Situaciones en las que la deuda es tan grande que no puede ser pagada. Así de simple.

Todo por una adicción del gobernante, el gastar. Algunas mujeres tienen fama de gastadoras, pues bien, la más grande gastadora de ellas es una mujer prudente comparada con un gobernante típico.

Como los ingresos de gobierno son muy pequeños para un gobernante, recurre él a deuda pública. Deuda que no tiene él que pagar, sino otros después de su gobierno.

Es decir, no tiene él la preocupación de hacer que los préstamos pueden ser realmente pagados.

Segundo, retira recursos de otros proyectos mejores. Esto es inevitable. El gobierno entra al mercado de capital solicitando créditos que vienen de recursos limitados.

Esto tiende a elevar las tasas, hacer más caro el crédito y dificultar el financiamiento de otros proyectos privados quizá mejores y más productivos.

Tercero, suele ser desperdiciado. La administración y cuidado de la deuda obtenida es realizada por personas que no tienen la obligación personal de pagarlas. Es un incentivo a un uso negligente y distraído, posible de desviar a usos políticos no productivos.

Cuarto, tiende a crecer más de lo prudente. La idea de que los países y sus gobiernos no pueden desaparecer tiende a crear la fantasía de que se trata de riesgos más seguros que los privados, con menores tasas de interés y una buena fuente de ingreso para colocar préstamos sin precaución.

Llegan así a niveles de prestar a un gobierno más de lo que produce todo el país.

Este es un problema de la comunidad financiera y de las agencias calificadoras, que descuidan su función de colocar deudas posibles de pagar y no créditos alocados.

No piensan que un gobierno realmente no produce nada, que todos sus ingresos tienen una sola fuente, los impuestos a los que sí producen. Es en verdad fascinante cómo puede darse crédito al que muy poco o nada produce.

Las finanzas mexicanas, las del gobierno federal, suelen ser vistas como manejadas con prudencia. No está lejos de la realidad. Pero las finanzas de los estados y los municipios, por lo visto antes, son manejadas con irresponsabilidad importante.

En resumen, las finanzas gubernamentales totales del país están lejos de poderse ver con el optimismo usual (y eso sin considerar pasivos laborales contingentes).

Lo anterior lleva a una situación de urgencia nacional ahora mismo. El gasto mexicano de gobierno está en descontrol por causa de gastos estatales y municipales, que llevan la garantía del gobierno federal.

La tendencia nos lleva a una probable crisis de falta de pago de deuda. Pero la real urgencia se justifica por otra situación.

Estamos en tiempos electorales. En tiempos de ofertas electorales que, en su mayoría, significan más gasto aún. Recuerde usted que como todo candidato, los que se tienen en el país, ofrecen todo a todos: subsidios, ayudas, regalos, becas… y todo eso cuesta.

Lo que deberían ellos ofrecer en campaña es el dato del presupuesto de su gobierno, gastos y deudas, con lo que pagarán sus promesas electorales.

Post Scriptum

Los llamados a la prudencia, cuando sólo se tienen tendencias claras de alarma pero dentro de un presente tranquilo pasan desapercibidas y se les llama exageradas.

Las cifras fueron reportadas por Milenio (16 febrero 2012).

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Mucha Promesa, Mucha Deuda”
  1. Antonio Trejo Romo Dijo:

    Desgraciadamente en ninguno de los tres niveles (Federal,estatal y municipal), está regulado un máximo para el gasto corriente y en el hipotético caso que se regulen no existe una contraloria autonóma en ninguno de los niveles que vigile.





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