La naturaleza del narcotráfico y su beneficios supuestos. Un examen de la petición de prohibir las drogas por ley y castigar a esos criminales.

Introducción

Es frecuente escuchar una opinión sobre el narcotráfico —la que sostiene que la derrama económica que él produce es positiva para la sociedad.

Se entiende que la riqueza de los narcotraficantes es lograda por medios reprobables, pero se quiere agregar que con independencia de eso, el dinero que los criminales obtienen logra cosas buenas: ingreso para ellos, demanda de bienes, donativos, ingresos para otros y otras más.

Naturaleza y beneficios del narcotráfico: dos elementos

Quiero explorar esa opinión, examinando los dos elementos que contiene.

  • NEGATIVO: La riqueza de los traficantes de drogas se logra por medios ilegales e inmorales.
  • POSITIVO: La riqueza de ellos tiene efectos positivos en la comunidad —por ejemplo, permitiendo a agricultores pobres elevar sus ingresos cultivando droga, lo que beneficia a comunidades rurales.

Un error

Esa opinión, que es frecuente, también es errónea y peligrosa —en realidad, es lo opuesto. La conducta de esos criminales, como la de cualquier otro delincuente, es reprobable y los beneficios que puedan verse son falsos.

La opinión que examino justifica el fin sin importar los medios. Legitima la violación de la ley y el maltrato a los demás.

Con esta mentalidad, se aligerarían las penas a todo acto ilegal —un defraudador podría alegar que lo robado benefició a todos aquellos a los que compró bienes.

Pero sobre todo, esa opinión que analizo corrompe el sentido del respeto a la ley y a la moral, lo que empobrece y desmoraliza. Los beneficios del narcotráfico no son en realidad tales dada su naturaleza.

Afecta la moral pública

Hace creer al criminal que su conducta es justificable y al ciudadano común le hace creer que después de todo los actos criminales no no tan malos como dicen.

El dinero mal habido, la riqueza sucia, no crea cimientos de progreso, al contrario, los destruye. No produce capital, ni innovación, ni sentido de emprendedor —corrompe la fibra moral, socava los motivos personales, mina los valores, produce desconfianza.

Debilita a toda la sociedad. Hace que el talento se dedique a corromper y a encontrar medios de evadir a la ley.

Si alguien desea ver en el narcotráfico beneficios económicos inmediatos, debe también ver los efectos no materiales que tiene y que son de consideración —destructivos de eso que sostiene a la sociedad, sus valores.

Si es que la riqueza del criminal tiene un beneficio económico, también tiene un costo del mismo tipo —destina recursos a propósitos no productivos, a la corrupción y al robo, financia el crimen que daña materialmente a la gente.

Otra parte de la discusión

Cuando se trata el tema de los beneficios del narcotráfico, una parte oculta de la discusión es el supuesto original: las drogas deben ser prohibidas usando la ley y la fuerza del gobierno.

Se sostienen diversos motivos. Uno es el de el daño físico y mental que sufren los adictos y que puede ser brutal. Es cierto. Otro argumento que se usa para mantener la prohibición de drogas es una comparación con otros delitos.

Se razona que si se legalizan las drogas eso sería igual a legalizar los robos, o los fraudes. También se dice que el consumo de drogas hace más probable la comisión de delitos, como ataques a terceros.

A eso suele añadirse, en ocasiones, que después de todo, el narcotráfico permite elevar el estándar de vida de muchos al ser una derrama económica importante.

Mala defensa del combate a las drogas

Si sus partidarios quieren tener una defensa completa de la prohibición de las drogas deberán examinar el efecto de la prohibición y que es la creación de un negocio ilegal que coloca enormes fondos en bandas organizadas.

Mientras no respondan a este argumento no podrán tener una defensa sólida.

El problema es uno de los clásicos casos de la selección del menor de los males y su examen necesita mentes muy frías dirigidas a encontrar una solución, no a imponer una opinión personal.

Las terribles historias personales de drogadictos conmueven el corazón, pero no son un argumento suficiente para defender a la prohibición. Tampoco lo es la argumentación del beneficio económico.

Este problema es parecido al de la prostitución, por presentar las mismas características de ser indeseable y causar daños personales, como la propagación de enfermedades e incluso adicción. Su prohibición ha generado mercados negros que resultan peores que la tolerancia pública.

El origen de los recursos del narcotráfico

La demanda de las drogas es inelástica, es decir, las subidas de precio le afectan menos que proporcionalmente. Y la causa de la elevación del precio es la prohibición misma.

Este es el origen de las grandes fortunas que así se producen y que dan fundamento a la mención de los beneficios económicos del narcotráfico.

La prohibición ataca a la oferta y con una oferta reducida que tiene una demanda inelástica, los precios no tienen otro camino que subir. Precios mayores significan ingresos mayores.

Una solución posible

El legalizar o despenalizar la producción y consumo de drogas. No es nada nuevo. Se hizo lo mismo con el consumo de bebidas alcohólicas. Su prohibición no disminuyó el consumo, pero sí generó un aumento de la criminalidad.

El problema de las drogas es peor. Y puede resolverse sin costo y sin disparos. Esto es sabido y lo que resulta curioso es el por qué no se hace.

Dos razones principales. Una es la del grupo cuantioso de ciudadanos que honestamente creen que el combate a las drogas debe mantenerse porque las drogas son malas para la gente. Es cierto, pero también las daña la inseguridad que su prohibición acarrea. Es cuestión de optar por el menor de los males.

La otra razón es de otro grupo de personas, los políticos. No serán fáciles de convencer porque creerán que los votantes los verán mal. Porque el combate al trafico de drogas les hace sentir que están siendo útiles. Porque algunos de ellos se benefician de la prohibición, o porque es la causa de su trabajo o porque están recibiendo dinero de los traficantes.

Narcotráfico y sus beneficios, un examen de variables

Cualquier defensa de la prohibición del consumo y producción de drogas debe considerar algunas realidades como las siguientes.

Sociedad compleja

En primer lugar, la sociedad es un muy complicado sistema de interrelaciones que no puede ser controlada con medidas pueriles como una prohibición de consumo, especialmente un consumo adictivo.

Cualquier gobernante, el más ignorante de ellos, sabe esto. Se han escrito muchas páginas del tema desde hace varios siglos: establecer la prohibición de drogas causará efectos no intencionales indeseables y podrá tener un efecto mínimo en el consumo, el que podrá incrementarse incluso.

Consideraciones morales

En segundo lugar, la cuestión moral. Sí, es reprobable consumir drogas, moralmente negativo. Pero la ley tienen límites y no puede echarse sobre sus hombres la moral de la gente.

Esos límites de la ley fueron rebasados con la prohibición de bebidas y lo son ahora con la de las drogas. Es un defecto de acumulación de funciones en los gobiernos, más allá de sus límites naturales.

Resultados reales

En tercer lugar, la cuestión práctica, la de resultados. La experiencia con la prohibición de bebidas fue tal que se anuló años después. No funcionó.

Ahora se presenta una prohibición similar y tampoco está funcionando. Es obvio lo que debe hacerse.

Estrategia de captura

En cuarto lugar, la estrategia. El combate se fundamenta en la captura de los delincuentes y no en la anulación de la oportunidad del delito.

Su negocio es causado por la prohibición misma, por lo que capturar a los delincuentes no logra nada real, pues las posiciones de los capturados son llenadas por nuevos delincuentes.

En resumen

La opinión de que el tráfico de drogas ayuda a la economía con sus derramas económicas es querer ver el asunto con una mira estrecha y miope, que enfatiza lo indefendible y no considera los demás efectos.

Y algo más para el curioso…

Conviene ver alguna de estas columnas:

Una fábula con lección

Una terrible persecución en un bosque, hace muchos años. La coneja corría con desesperación para alejarse de sus perseguidores.

Tres cazadores la perseguían. Llevaba varias horas tratando de sobrevivir, hasta que exhausta pensó que no podía más. Se metió detrás de la espesura.

En ese momento, la coneja vio una cueva que le podía dar refugio. Entró en ella cuando. Se había salvado de la persecución. Dentro de la oscura cueva alcanzó a ver una figura que no le fue de su agrado.

Era el león, que dormía, pero al que despertó el ruido de los cazadores. Abrió los ojos, vio a la coneja y abrió sus fauces rugiendo tanto que asustó a los cazadores, los que huyeron del lugar. La coneja vio al león. El león vio a la coneja, quien suplicó al león le diera asilo durante una horas.

El león la con una mirada que hizo temblar a la coneja, a quien dijo: «Escapaste de los cazadores, pero no escaparás de mí». Y, con un solo zarpazo la mató, disfrutando de una buena e inesperada comida.

Es otra de las fábulas de Esopo, el que la usa para mostrar una moraleja: cuando se quiere evitar un mal, debe tenerse mucho cuidado de no caer en otro aún peor. Es muy parecido al principio que dice que entre dos males deberá escogerse el menor de ellos.

Recuerda mucho la conducta gubernamental del combate a las drogas. Es obvio que las drogas no son precisamente lo más aconsejable para consumir. Son un mal muy claro y comprensible. Pero su prohibición es también otro mal, por los efectos que tiene.

La prohibición de las drogas financia a la criminalidad y ese es otro mal. ¿Cuál de los dos es el menor, la prohibición o su tolerancia? Esa es la decisión.

[La columna fue actualizada en 2020-02]