Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Basta la Austeridad
Selección de ContraPeso.info
19 junio 2012
Sección: ECONOMIA, Sección: Análisis
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ContraPeso.info presenta una idea de Samuel Gregg. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación.

La idea central del escrito es examinar las medidas de austeridad de los gobiernos europeos en fechas recientes, su amplitud y consecuencias. Como dice el autor, “La restauración de la cordura en las finanzas públicas es una cosa. La creación de riqueza es otra muy distinta”.

¡No más de austeridad! A juzgar por los últimos resultados de las elecciones europeas, este es el mensaje que actualmente se vocifera a los políticos europeos por todo el viejo continente.

Es una mantra cuyo eco llega cruzando el Atlántico en voz de estadounidenses como Paul Krugman. La austeridad, según ellos, no es sólo ineficaz como una solución a los problemas económicos de Europa.

También proporciona, eso dicen, a los conservadores el arma que necesitan para hacer lo que siempre han querido hacer: desmantelar a hurtadillas la más sagrada de las vacas socialdemócratas —el estado de bienestar.

Mucho depende, por supuesto, de lo que se entienda por “austeridad”.

Estrictamente hablando, el tipo de austeridad que se intenta en la mayoría de países europeos se centra principalmente en reducción de la deuda pública de largo plazo. Esto se traduce en aumentos de impuestos y recortes de gastos.

Parte del objetivo del ejercicio es el de transmitir a los acreedores un intento serio, por parte de los gobiernos, para cumplir con sus obligaciones financieras actuales, y así mitigar las preocupaciones que pudiera tener el default de sus extensos pasivos actuales.

Aquí, sin embargo, es útil poner en perspectiva las expectativas europeas de lo que constituye austeridad.

  • ¿Realmente constituye un “apuro” en Francia mover la edad oficial de jubilación 60 a 62 años?
  • ¿Es una “privación” en Grecia el esfuerzo de reducir sus gastos de nómina pública del alto nivel de 55% de los ingresos estatales en 2009 a algo cercano a la cifra de 40% registrada en 2000?
  • ¿Es “destripar” al estado de bienestar en Gran Bretaña el plan de 2010 para regresar a los niveles de gasto público de 2006 del 41% del PIB?

Por favor.

Dejando a un lado, sin embargo, muchas modestas concepciones de austeridad fiscal de los gobiernos europeos, hay algo que debe decirse que la austeridad por sí sola no será suficiente para facilitar el crecimiento necesario para sacar a Europa de su hoyo negro económico.

La restauración de la cordura en las finanzas públicas es una cosa. La creación de riqueza es otra muy distinta. El argumento keynesiano estándar dice que las crisis económicas requieren paquetes gubernamentales de estímulo.

Por desgracia, el historial de los programas de estímulo — la prueba A siendo la inyección de un billón (prestado) de dólares en la economía de Estados Unidos en 2009 durante la Administración de Obama —no ofrece muchos motivos de optimismo.

Pero la lección de los programas exitosos de reforma económica —siendo Suecia, irónicamente, un buen ejemplo —es que la estabilización o reducción de la deuda pública y del gasto no bastan.

También es necesaria la liberalización económica sustancial, es decir, medidas tales como la desregulación de los mercados laborales y la eliminación de otras barreras que inhiben la competitividad, desalientan la iniciativa empresarial, y de ese modo restringen indebidamente la capacidad de crecimiento de la economía.

Hay considerable evidencia que sugiere que la prevalencia en muchos países europeos de altos costos laborales y de regulaciones contribuye de manera significativa a sus niveles de productividad comparativamente bajos.

Muchos negocios europeos en la práctica optan por mantenerse pequeños dado el pesado entorno normativo y la sindicalización inmediata a menudo obligatoria que se impone a muchas empresas una vez que sus empleados superan un determinado número.

De acuerdo con el Code du Travail, con 3,200 páginas, por ejemplo, cualquier empresa dentro de Francia que supera los 49 empleados tiene la obligación legal de establecer un mínimo de tres consejos de trabajadores. Si este tipo de empresas deciden despedir empleados, está obligada a presentar un plan de reorganización a los tres consejos.

¿Es de extrañar que muchas empresas francesas simplemente no se molesten en ampliar su base de empleados, un factor que a menudo inhibe su capacidad de generar más riqueza?

Por desgracia para los otros problemas de Europa, es precisamente en estas áreas que pocas reformas han ocurrido. En abril, por ejemplo, el primer ministro italiano, Mario Monti, trató de cambiar la ley que esencialmente prohibía despedir personal a las empresas con más de 15 empleados de tiempo completo.

El objetivo Monti era sustituir una situación, de empleo de por vida para algunos e inseguridad perpetua para los demás, con las disposiciones de indemnización para las personas que salen por motivos económicos.

Bajo la presión de los sindicatos italianos, sin embargo, la propuesta de Monti fue suavizada para defender los amplios poderes que gozan los tribunales para investigar si se justifica la decisión de la empresa de despedir a alguien. Esto garantiza el mantenimiento del statu quo.

Huelga decir que Grecia es la imagen misma del fracaso de las reformas de Europa.

A lo largo de 2011, el Parlamento griego aprobó reformas que disminuyeron las regulaciones que se aplicaban a muchas profesiones en el sector de los servicios de la economía. Sin embargo, como dos periodistas del Wall Street Jornal han demostrado un año más tarde,

“a pesar del cambio en la ley, nunca se hizo realidad el cambio. Muchas profesiones están bajo el control de los gremios profesionales que defienden las viejas reglas de juego, fijación de precios y limitan las oportunidades para los recién llegados.”

En las palabras de un asesor frustrado de la canciller alemana, Angela Merkel, “Aun cuando el Parlamento griego aprueba las leyes, nada cambia”.

La política ayuda a explicar la aversión de muchos gobiernos a las reformas. Las propuestas de desregulación sustancial generan la oposición de grupos que van desde empresas que se benefician de la ausencia de competencia, a dirigentes sindicales que temen perder su papel de intermediarios, y a los burócratas cuyos puestos de trabajo pasarían a ser irrelevantes por la liberalización.

Las medidas más bien tibias que los europeos llaman austeridad ya han provocado reacciones violentas de los votantes frente a la mayoría de sus ejecutores. No es sorprendente que muchos gobiernos calculen que proseguir la reforma económica grave dará lugar a un cada vez mayor castigo electoral.

En cualquier caso, los Estados Unidos en la actualidad tienen poco que presumir en este ámbito. Estados como Wisconsin han implementado con éxito el cambio y están comenzando a ver los beneficios.

Pero también hay casos fiscales sin esperanza como los de (sorpresa, sorpresa) California e Illinois, que continúan enterrándose a sí mismos bajo una montaña de deudas y reglamentos.

La situación de la deuda nacional de Estados Unidos es aún más preocupante. La Oficina de Presupuesto del Congreso ha declarado recientemente que a finales de 2012 “la deuda federal alcanzará aproximadamente el 70% del producto interno bruto, el porcentaje más alto desde poco después de la Segunda Guerra Mundial”.

Sin grandes cambios de política, agregó, Estados Unidos está en camino de alcanzar una proporción de la deuda nacional respecto al PIB del 93% en diez años. Varios estudios sugieren que es en este nivel que la deuda pública comienza a socavar las capacidades de crecimiento de una economía.

Sin embargo, pesos pesados​ de la antigua administración, como Larry Summers de hecho están pidiendo más préstamos para gobierno. En cuanto a la desregulación, la actual administración poco se distancia de los grupos de interés cuyo apoyo necesita desesperadamente en un año electoral.

Más importante aún, no es una orientación filosófica inclinada a soluciones de problemas económicos basadas en la libertad.

Y tal vez, al final, eso es lo que se trata todo. La mayoría de la clase política de Europa -—y muchos de sus equivalentes americanos— no tienen fe en la creatividad económica de las personas, ni su capacidad para asumir la responsabilidad de sí mismos y sus familias.

Tampoco confían en la sociedad civil para ayudar a quienes realmente lo necesitan. Más aún, a pesar de generar una deuda insostenible y de no realizar reformas orientadas al crecimiento, siguen totalmente convencidos de que saben más.

Por supuesto, puede ser que muchos europeos ordinarios también se mantuvieron aferrados al mito socialdemócrata de la seguridad eterna a través del gobierno sin fin.

Como lamentó Edmund Burke una vez: “En un pueblo generalmente corrompido, la libertad no puede durar mucho”. Si es así, gran parte de Europa está condenada a la decadencia económica y la insatisfacción constante.

La pregunta es si los estadounidenses han sucumbido lo suficiente a las expectativas estilo europeo, o si tienen el valor para abrazar realmente la libertad que tanto hablan.

Sobre esta cuestión, me temo, el veredicto está pendiente.

Nota del Editor

Samuel Gregg aporta un elemento vital en la comprensión de sucesos políticos recientes, lo que puede verse esquemáticamente:

1. Un gobierno socialista implanta medidas de gran gasto que a la larga resultan insostenibles.

2. Explota una crisis severa y en las elecciones siguientes los socialistas pierden las elecciones. Ganan los conservadores o los liberales.

3. El nuevo gobierno se dedica a remediar la crisis con medidas que intentan remediar el problema de deuda impagable. Son medidas de austeridad necesaria.

4. El electorado padece esas medidas de austeridad y cree que ellas son medidas liberales, conservadoras, que les hace rechazar al nuevo gobierno y apoyar a los del viejo gobierno en las elecciones siguientes.

La clave es comprender que las medidas de austeridad no son liberales, ni capitalistas. Son simples y dolorosas soluciones a un problema de deuda insostenible. La corrección es dolorosa y se protesta contra el nuevo gobierno que poco tuvo que ver con la situación creada.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “No Basta la Austeridad”
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