Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No Hay Cámaras Para Ideas
Eduardo García Gaspar
9 mayo 2012
Sección: MEDIOS DE COMUNICACION, Sección: Una Segunda Opinión
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Se confirmó lo esperado. También se tuvieron novedades.

Me refiero al debate entre candidatos a presidente en México (6 mayo 2012).

Se trata sin duda de un evento importante por reunirlos cara a cara.

Veamos, primero, la confirmación de lo esperado, eso que no causó sorpresa a nadie, me imagino.

Tres de los cuatro candidatos se comportaron de acuerdo con las expectativas.

Peña Nieto uso frases hechas, estudiadas, con lugares comunes y promesas de gobierno grande que todo lo debe hacer.

López Obrador fue el mismo de siempre que todos conocemos: amargado, culpando a otros, recurriendo a las conspiraciones y con promesas de un gobierno iluminado aún más grande y poderoso.

Vázquez Mota con frases hechas, lugares comunes, promesas de un gobierno tan grande como el de Peña.

En las novedades hubo cosas interesantes. Especialmente Gabriel Quadri, espontáneo, razonado, positivo.

Fue una especie de revelación en dos áreas. Su naturalidad y actitud tranquila, y su capacidad para ver el fondo de las propuestas de otros (las críticas a López Obrador fueron al blanco directo). Mientras los otros fueron acartonados y secos, éste fue amable e inteligente.

Novedad, también, fue que se realizaron ataques mutuos entre los tres grandes. Al menos yo no tenía expectativa de que eso sucediera y me alegró que sucediera. Los ataques entre ellos son parte vital de un buen proceso electoral.

En este intercambio, Peña Nieto probó que puede improvisar. No es un genio de la oratoria ni mucho menos, pero puede hablar sin guión. Vázquez Mota, me parece, actúa un rol que no es ella y se ve forzada y sin brillo.

Regreso a lo esperado y que es lo que creo que bien vale una segunda opinión. Lo visual se comió al resto. El defecto de la televisión, donde una imagen come mil palabras.

El tono, la postura, la actitud, el lenguaje corporal, la producción del programa, los encuadres, todo eso hizo desaparecer a lo más importante, las ideas de los candidatos.

Esas ideas son la razón de ser de los debates y, sin embargo, pasan a segundo plano.

Los tres grandes candidatos propusieron lo mismo, la construcción de un estado grande y obeso, que todo lo quiere hacer: becas, ayudas, subsidios, energía, pensiones, salud. Uno que quiere tratar a los ciudadanos como niños que no pueden ser independientes. La propuesta más extrema de este estado excedido fue la de López Obrador.

Quizá eso fue el vacío que se abrió para Quadri y lo aprovechó para propuestas más claras y más propias de un sistema liberal, con un estado limitado y sin excesos.

Esas propuestas de gobiernos excedidos casi no fueron vistas. Se prefirió hablar de lo visual, de lo superfluo, no del contraste de mentalidades. No es novedad, es lo que sucede siempre con la televisión.

Fascinante y bienvenido fue escuchar un consenso general en favor del libre mercado y de la competencia. No es algo acostumbrado en este país, en el que se piensa aún que Pemex no es un monopolio pero sí lo es Telmex.

Para liberales como yo es algo que causa sorpresa cuando se oye de boca de un político que se ha criado en la escuela que prefiere gobiernos obesos.

¿El efecto en el electorado? Ya lo dirán las encuestas.

Calculo que disminuya un poco el número de indecisos, que los fans de cada candidato no cambien su preferencia y que Quadri tenga el cambio proporcional mayor de todos (no es imposible subir de 1 o 2, a 3 o 4 por ciento). Las posiciones de los otros tres no pienso que cambien mucho. No revelaron nada nuevo en su favor, ni en su contra.

Peña Nieto, como líder de preferencias, será el enemigo a vencer por parte de la competencia que es la más reñida, la del segundo lugar. Lo atacarán por sistema. Vázquez Mota con una plataforma que no tiene la ventaja de mostrar a su persona y López Obrador con la misma plataforma de antes, complots en contra de su cambio iluminado.

De todo el tema del debate, lo más notable es ese énfasis en lo trivial y ese olvido de lo central.

Las imágenes desplazan al fondo. Comentarios que he escuchado confirman este fenómeno tan desafortunado. Porque al final de cuentas, la mediocre posición mexicana no tiene una solución en las imágenes de un debate en la televisión.

Pero sí la tiene en las ideas de los candidatos y ellas no pueden transformarse en imágenes que capte una cámara.

Post Scriptum

Mi idea puede verse esquemáticamente en dos partes que muestran planos de análisis de los candidatos:

• Plano visible, que es lo que puede captar una cámara de televisión acompañada de audio. Son las apariencias, movimientos, expresiones, posturas, interacciones en el video y que desplazan al audio.

• Plano invisible, que es lo que no puede captar una cámara de televisión y que está contenido sólo en la porción de audio. Son las frases y expresiones que a su vez contienen las ideas explícitas e implícitas de quien habla.

Es más facil evaluar el plano visible que el invisible. Esto fue lo que sucedió, por ejemplo, en el panel de análisis de Milenio TV posterior al debate.

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