Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
No, no me Ayudes
Eduardo García Gaspar
13 agosto 2012
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una dificultad frecuente. No es sencilla enfrentarla.

Quienes tienen opiniones sobre un tema suelen padecer un problema real.

El problema del que opina igual, busca ayudar y acaba por avergonzar.

Me explico usando un ejemplo personal.

En una cierta ocasión, no hace mucho, defendí dos posturas. La de la superioridad del liberalismo económico y la de la necesidad de religión en las personas.

Dos opiniones en las que he tratado de leer lo más posible para poder razonar y argumentar de manera más o menos sólida y comprensible.

En esa ocasión, dos personas opinaron lo opuesto a mí. Fue una conversación dura, difícil, pero productiva y que, creo, ayudó a ambas partes a comprender mejor su postura.

No se llegó a convencer a nadie, pero hubo un cierto aprendizaje mutuo. No estuvo mal, excepto por un molesto detalle.

Una de las personas que intervinieron en esa discusión coincidía conmigo, apoyaba mis opiniones incondicionalmente.

El problema, sin embargo, fue que sus argumentaciones, sus razones y sus ejemplos eran tontos, primitivos e irrelevantes. Cometió errores de lógica, equivocó nombres y usó demasiadas acusaciones ad-hominem. Hubiera deseado que no me apoyara.

Lo que logró esta persona, llamémosle el Socio Indeseable, fue debilitar la conversación, lanzarla por rutas sin consecuencias, distraer la atención. Actuó de tal manera que demeritaba mis argumentaciones. Tener un socio así es realmente penoso.

Poseía un don especial para culpar de todo a conspiraciones secretas y a lanzar acusaciones improbables. Daba vergüenza tenerlo como aliado.

Varias veces, le dije, no, no me ayudes, pero la persona fue inmune a esas solicitudes. Continuó con sus ráfagas de frases mal construidas y ideas ininteligibles que él daba por ideas geniales.

Este tipo de personas, los Socios Indeseables, debilitan las posturas que uno defiende porque son fácilmente ubicadas como extremistas fanáticos. Críticos extremos sin solidez.

Existen ellos en todas partes. Los hay que apoyan a la izquierda, pero también a la derecha. Los que son progresistas y los que son conservadores.

Sufren un padecimiento sustancial: la seguridad de opinión que produce la simplificación de un tema. Con un documental del Discovery Channel les basta para sentirse expertos en religión, o con un reportaje noticioso para pensar que lo saben todo de política económica.

Es eso tantas veces dicho, que la terquedad de las opiniones está en proporción al desconocimiento del tema. Pero también y, sobre todo, es el efecto colateral que tienen.

Al estar defendiendo una opinión, creyendo que lo hacen bien, terminan por destruirla ante los ojos del resto. Son los que mala fama a los puntos de vista que defienden.

Conozco un caso extremo, el de una persona conservadora y religiosa, posturas con las que coincido, pero que después de escucharla hablar llega a entenderse el rechazo de terceros ante lo que ella dice.

Le sucede también a los progresistas y ateos, pues a algunos de ellos son realmente Socios Indeseables. En buena parte lo son porque se tragan las mentiras más claras y rechazan las verdades más demostradas.

Eso les sucede porque aceptan incondicionalmente lo que apoya sus opiniones y rechazan sin pensar lo que las contradice. Si una encuesta, por ejemplo, señala que su candidato pierde, afirman que hay un complot en su contra, pero si la misma encuesta tiempo más tarde los favorece, están dispuestos a creerle sin limitaciones.

Es así que los Socios Indeseables avergüenzan a quienes coinciden con ellos en alguna postura porque la tornan una caricatura indeseable y ridícula, defendida con razonamientos irrelevantes y razones sin sentido. Expresado todo en un lenguaje malo y lleno de errores.

¿Qué hacer frente a ellos? No lo sé muy bien.

Pero sí sé que enfrentarlos es difícil. Me imagino que ante todo debe haber una actitud positiva y amable al confrontarlos y no una descortés y grosera.

Bajo ese tono de buenos modales, me imagino, será provechoso mostrar con razones la debilidad de sus juicios. Recuerdo un caso en el que al hacer esto, fui enviado a un lugar innombrable.

En fin, creo que bien valió una segunda opinión hablar de los Socios Indeseables para evitar que ellos produzcan el rechazo de opiniones que pueden ser de mérito.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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