Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Olvide la Desigualdad
Eduardo García Gaspar
12 enero 2012
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es un tema favorito de la política.

Llena la boca de gobernantes y les da la apariencia de justos sabios que no pueden permanecer quietos frente a la desigualdad. Ya no pobreza, sino desigualdad.

No es que confundan a una con la otra, es que piensan que desigualdad es igual a pobreza.

Y prometerán desaparecerla. Prometerán crear sociedades igualitarias, sin realmente saber lo que ello significa, ni lo que acarrea.

Esto es lo que bien vale una segunda opinión, la idea de lo malo que hay en eso de prometer resolver problemas de desigualdad, de querer sociedades igualitarias. Vayamos poco a poco.

Empecemos por lo obvio: es imposible construir una sociedad en la que todos sean iguales. Realmente imposible. Suponga usted que el nuevo gobierno mexicano en 2012 quiera lograr la igualdad. Para hacerlo deberá tomar lo que pertenece a unos para repartirlo entre todos y terminen los ciudadanos teniendo lo mismo más o menos.

¿Será eso una sociedad igualitaria? Para nada, al contrario, será una sociedad con una desigualdad aún mayor que la previa: el gobierno será ahora el más rico de todos, de hecho, el único rico del país. Todo será de su propiedad, que es la única manera de poder distribuirlo.

¿Quiere usted tener una sociedad igualitaria o una en la que exista una desigualdad aceptable? Ni se le ocurra aplicar políticas distributivas, ellas crearán más desigualdad y harán del gobierno un ente de poder extremo.

Sigamos con otro problema insoluble. ¿Quiere usted tener una sociedad igualitaria? Muy bien, inténtelo, pero no podrá hacerlo sin cancelar libertades y sin anular iniciativas.

Las libertades y las iniciativas de cada persona crean desigualdades inevitables. No pueden tener resultados iguales el que trabaja que el que no lo hace, el que estudia que el que no. Una sociedad igualitaria es una sociedad sin libertades que impide su desarrollo.

No se puede tener una sociedad igualitaria porque ello significaría crear una autoridad gubernamental que anule libertades y derechos. ¿Cómo resolver la desigualdad entonces?

Olvídese de la desigualdad. Póngala de lado. Ignórela. Concentre su atención en otra cosa que sí importa, la pobreza y encuentre maneras de resolverla con inteligencia, sin necesidad de crear un monstruo burocrático.

El problema real es la pobreza, no la desigualdad. Reconocer esto es ya un adelanto.

Es una “reestructuración cerebral” lo que se requiere, según un amigo. Se trata de quitarse de la mente una manera de pensar, según la que una sociedad ideal es una en la que todos son iguales y deben serlo mediante la acción gubernamental. Pedir este cambio es realmente difícil, un “casi imposible” según ese amigo.

Se trata de una equivocación como pocas se tienen en la política. Un error costoso como ninguno porque lleva a soluciones malas, que anulan derechos, libertades e iniciativas.

Una mala manera de entender el problema de la pobreza y las maneras adecuadas de resolverlo. A lo que me refiero es, como dice ese amigo, a los “duros de cabeza”, quienes insisten en que desigualdad es igual a pobreza.

A fuerza de repetir algo, ese algo llega a ser tomado como verdadero. Esto sucede ahora mismo en México, con las campañas electorales para el gobierno siguiente.

Uno tras otro, los candidatos hablan de desigualdad y de estar convencidos de que es un problema a resolverse. Quien los escucha, termina por aprobar lo que dicen. Después de todo, resulta llamativo escuchar que mientras unos tienen capacidad para comprar un BMW, otros pagan con sacrificio el transporte público.

Es cierto, eso sucede, pero el problema no está en la diferencia relativa, sino en los ingresos absolutos de uno de ellos, que es donde la atención debe concentrarse. Si usted pone la atención en la diferencia, la única solución posible es quitarle los carros a los que los tienen, con el problema de que no alcanzará para darle auto a todos.

Comprender esto es lo que resultaría en un gran paso adelante.

Es decir, se padece un problema serio, previo al de la pobreza material y es el de la pobreza mental. La incapacidad de distinguir entre desigualdad y pobreza material.

No creo que haya manera ahora de solucionar esa confusión de conceptos y eso es una lástima porque llevará a la implantación de políticas que producirán aún mayor desigualdad material.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Olvide la Desigualdad”
  1. Joel Flores Dijo:

    Me parece interesante tu postura Eduardo, pero me gustaría que lo extendieras más y que expliques ¿Qué es y hasta que punto es una desigualdad aceptable? ¿Cómo resolver la pobreza material? NOTA DEL AUTOR: ya que no interesa la desigualdad, según yo, no tiene sentido decir que hay una iguldad razonable o no, simplemente es irrelevante. Para resolver pobreza, el principio general de solución es la libertad.





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