Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Otro Engaño Emocional
Eduardo García Gaspar
20 febrero 2012
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Hay algo que suele salir a la superficie, proponiendo hacer lo indebido.

No hace mucho que escuché eso: evitar quiebras de las empresas para salvar empleos.

La petición es clara, rescatar empresas que no sirven, como LyFC o Mexicana de Aviación.

Y claro es también cómo se hace: suele entrar el gobierno, con fondos públicos, a rescatar empresas, les dan dinero para seguir funcionando.

De esta manera, una empresa en quiebra, fracasada, recibe recursos que permiten mantener su operación. Hubo un salvamento y eso causa alegría. Se han salvado empleos, dicen todos, viendo sólo apariencias.

Es un buen argumento para una novela rosa, pero es un mal razonamiento para un libro de Economía.

La realidad es que las quiebras de empresas tienen importancia en el desempeño de la economía de cualquier lugar. Las quiebras son necesarias, son útiles, permiten mejorar. Mantener viva a una empresa quebrada es contrario al interés de todos. Sí, de todos.

El tema bien vale una segunda opinión. Debe corregirse la visión emocional del problema y enfrentarlo usando la razón. Vamos paso por paso.

Primero una analogía. Una empresa en quiebra es similar una teoría científica que se descubre es falsa, como escribió George Gilder. No tiene sentido alguno seguir creyendo en Mexicana, por ejemplo. Ni en LyFC.

El fracaso de una empresa consiste, al final de cuentas, en su incapacidad para generar recursos que la mantengan viva. Si quiere seguir funcionando, su único camino es tomar recursos de otra parte, quitarlos a otros que pueden usarlos.

Cuando un gobierno da recursos a esa empresa los toma de otra parte, de otra gente, la que ya no cuenta con ellos para usarlos en otras cosas, como empresas que sí están dando buenos resultados.

Siguiendo en esquema de Bastiat, sobre lo que se ve y no se ve, ese dar recursos a las empresas fracasadas permite ver que se han salvado algunos del desempleo… pero lo que no se ve con facilidad, es la serie de empleos en empresas productivas, que pudieron haberse creado con esos mismos recursos.

El gobernante presumirá haber salvado empleos y recibirá aplausos.

Pero, la realidad es muy distinta: habrá mantenido empleos en una línea aérea, por ejemplo, que no se vale por sí misma a costa de dejar de crear empleos en empresas que sí se valen por sí mismas.

Se trata de un subsidio al fracaso, con un castigo al éxito. La política, que vive de apariencias, aprovecha la ingenuidad económica del votante, engañándolo.

Una empresa, para entenderlo, toma recursos escasos de distintos tipos y los combina de cierta manera, para crear un bien o servicio que vende. Si lo que obtiene por la venta es más que lo que pagó por esos recursos, eso quiere decir que tendrá beneficios o utilidades.

Tenerlos quiere decir que ha empleado esos recursos productivamente: ha hecho más que la simple suma de esos recursos usados.

De eso se trata. Esta es la causa por la que el perder dinero, en una empresa, es una indicación de que esos recursos están siendo desaprovechados. Podrían usarse mejor en otra empresa, una que sí sea productiva.

Es contrario al interés de todos el desperdiciar recursos en empresas que no dan resultados positivos. Y eso es lo que hacen las ayudas gubernamentales dadas a empresas en quiebra.

Cuando una empresa quiebra, la pérdida la sufre quien la financió. Su idea probó ser mala en la práctica. Cerrar esa empresa es bueno para todos. Los inversionistas y emprendedores habrán aprendido una lección valiosa para su futuro.

Y se liberarán recursos para ser usados por otros: instalaciones, maquinaria, crédito, trabajo, insumos. Si no cierra por ayuda gubernamental, seguirá ocupando recursos que otros usarían mejor.

A pesar de lo anterior, la intención de salvar empresas en problemas no es mala. En realidad sucede todos los días, cuando las personas se compran y venden, cuando deciden invertir en ellas.

Esto funciona bien, porque quien en ella invierte su dinero tiene la intención de volverlas productivas y eso es de lo que se trata. Si fracasa, pierde. Si tiene éxito, gana. No transfiere a nadie sus resultados.

No es académico lo anterior. Acontece con frecuencia, en todas partes. Recuerde usted a la cantidad de empresas que los gobiernos han dado recursos con el pretexto político de mantener empleos. La realidad es que esos empleos son una carga del resto de los ciudadanos: producen menos de lo que cuestan.

Post Scriptum

En el caso de LyFC, es conocido que el ofrecimiento de su rescate por parte del candidato del PRD está motivado por un intercambio con los votos de los miembros de ese sindicato. Demuestra esto otra faceta del rescate de empresas, su aprovechamiento político: el gobierno aprovechará los rescates para obtener favores de corporaciones, sindicatos y demás grupos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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