Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Participar, el Primer Paso
Eduardo García Gaspar
19 junio 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es la idea de la espontaneidad de las personas.

Espontaneidad para formar grupos, asociaciones, o como quiera llamarles.

Esta capacidad de formación es importante por una razón: pone frenos al poder gubernamental.

Evita tiranías.

La idea es simple, al menos en apariencia. Y bien vale una segunda opinión.

Comencemos por la democracia, un sistema político que tiene como pilar la participación de los ciudadanos en política. Cualquiera lo entiende.

Lo siguiente es definir eso de “participación”.

Las dificultades comienzan. Escuchamos con frecuencia ese llamado a participar, pero no tenemos la menor idea de qué significa. Pensamos en ir a votar el día de las elecciones. Después de todo, eso es participar.

Pero es hacerlo un día cada determinado número de años. Votar es participar, sí, pero no gran cosa.

¿Qué más puede hacerse? Algunos piensan que participar es asistir a manifestaciones de protesta en las calles. De acuerdo, eso es participar en la política con más intensidad.

Pero las manifestaciones son por lo general extremas, agrupan a demasiados, tienen el riesgo de salirse de sus objetivos y tienen un uso de presión política que es aprovechado por los mismos gobernantes. Además se pierde individualidad y las ideas propias son sustituidas por el pensamiento estándar.

¿Hay otras maneras de participar en política? Por supuesto.

Puede usted convertirse en político y actuar desde dentro, intentado hacer cosas mejores. Pero no todos lo hacen.

Además, es importante participar desde afuera. Recuerde que la meta central de la participación desde afuera es evitar que el gobierno exceda sus poderes y se convierta en una especie de tiranía.

Con esto llegamos a una conclusión útil: la participación frecuente en asuntos políticos es como construir diques en contra de la expansión indebida del gobierno. Es la razón central de la democracia, el evitar abusos de poder.

Un poco de participación de una buena cantidad de ciudadanos es un dique muy sólido. Por so son contradictorias las manifestaciones y marchas que piden más gobierno, pues van en contra de lo que están haciendo.

Pero sigue el problema, ¿cómo participar? Responder la interrogante tiene su gracia.

Por principio de cuentas, si alguien quiere participar en algo, lo primero que tiene que hacer es conocer a ese algo. En este caso, si se quiere participar en política se debe saber de política. Y eso nos lleva a definir qué es “saber de política”.

Si se cree que saber de política es conocer los últimos sucesos, chismes, decires y rumores de los gobernantes, se está equivocado. Quizá eso signifique estar informado en los detalles, pero no saber de política.

Para saber realmente, primero debe distinguirse lo importante de lo trivial. Se trata de jerarquizar la información.

Pero hay otra cosa sin la que no se puede tener conocimiento de la política y eso lo tiene cada quien dentro de su mente. Son los valores que uno reconoce como los más altos y valiosos y sus consecuencias en política.

Sin esto, la persona estará informada, pero no podrá tener opiniones propias. De lo que se trata es de usar esos valores personales para evaluar los sucesos de la política.

Más otra cosa, algo que puede llamarse razón práctica, que es un sentido común hábil para prever consecuencias de lo que acontece en la política. Quien sabe de política, por tanto, es quien sabe lo más importante de lo que sucede, lo compara contra sus valores y tiene capacidad para pensar en los efectos que en el futuros tendrán los eventos políticos.

Sin esas tres cosas, quien participa en política será una vela que se mueve al capricho de los vientos políticos más recientes. Una especie de oveja que sigue a un rebaño, típicamente en una marcha de protesta, sin saber dónde va ni qué pasará.

Quien sabe de política es un ser muy personal, poco propenso a guiarse por las apariencias, muy inclinado a ver con escepticismo las promesas políticas, receloso de remedios fáciles. Y que mantiene su individualidad.

¿Qué hacer después de eso? Que cada quién haga lo que piense es más conveniente y, sobre todo, prudente.

Todo mi punto es señalar que si alguien tiene inquietudes políticas, tiene la obligación de dar un paso previo de preparación personal: saber de política como lo he definido antes. Sin esa preparación, sólo se tendrán buenas intenciones improvisadas, que lograrán lo opuesto de lo que quieren.

El mejor freno al abuso de poder es un ciudadano que sabe de política.

La mejor ayuda a la tiranía es un ciudadano ingenuo e ignorante. Los que saben, terminarán asociándose. Los ignorantes se mantendrán aislados.

Post Scriptum

Quiero poner esto en un esquema más organizado. Dije que para participar en política, antes debe saberse de política y que saber de política implica un esfuerzo personal con tres elementos:

1. Estar informado de los principales sucesos políticos nacionales e internacionales. Es una labor de jeraquización de la información, para mantenerse sabiendo sobre lo más importante. Lo más importante es lo que más consecuencias puede tener.

2. Hacer un examen personal de valores. Es la determinación de los valores realmente importantes y no son muchos. Dos o tres son suficientes. Por ejemplo, en mi caso, esos valores son la libertad y la moral. Es el paso más difícil y es parte del conocerse.

3. Juzgar los sucesos políticos a la luz de esos valores. No es una tarea sencilla, pero es lo que al final de cuentas produce opiniones más sólidas.

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