Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pemex no, Condones sí
Eduardo García Gaspar
4 octubre 2012
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Si usted quiere realmente destruir una economía, es fácil. Destruya su dinero.

Destruir la moneda es acabar con la producción y el consumo.

Es quitar confianza en el valor del dinero. Un ataque a eso precisamente, a la confianza.

Y esto tiene consecuencias en otros terrenos que no son económicos, pero sí se basan en la confianza.

¿Quiere usted destruir una sociedad? ¿O al menos dañarla severamente? Quite valor a otra cosa. No a la moneda, sino a la moral, al sentido del bien y del mal.

Poco a poco verá que la sociedad se desmorona, muy lentamente y quizá sin mucho notarlo en el principio. Hasta que de repente, la gente comienza a preguntarse qué ha pasado.

Hay indicios de ese “¿qué ha pasado para estar así?”.

Se tienen reportes de gran cantidad de hijos nacidos fuera del matrimonio, de una elevación sustancial de divorcios, de aumento de crímenes, de falta de valores. No debe sorprender que esas cosas sucedan, son las que se desearon al promover el relativismo moral, la sexualidad sin costos, la educación sin ética, la libertad sin responsabilidad.

Atacar a la moral es minar las bases mismas de la sociedad. El efecto es ruinoso al socavar la confianza en los tratos mutuos.

Cuando, por ejemplo, en una sociedad se pierden hábitos de honestidad entre la gente, comienzan a surgir costos de legalidad: más abogados, más juicios, más contratos donde no se necesitaban, más mentiras, más fraudes… hasta que el robo y la corrupción sean lo acostumbrado.

En pocas palabras, la sociedad se daña conforme la moral decaiga. Lo siento, pero esa es la realidad, aunque pese a los progresistas.

¿Quiere usted tener generaciones de hijos que crecen bajo condiciones adversas? Fácil: promueva el uso de condones, reparta anticonceptivos, ofrezca abortos, fomente las relaciones sexuales entre jóvenes. Logrará lo que sembró: familias desintegradas, personas orientadas al placer sin responsabilidad.

El tema bien vale una segunda opinión por una razón. Vivimos tiempos en los que se exalta la libertad, pero al mismo tiempo suceden dos cosas curiosas.

Una de ellas está contenida en los comentarios anteriores. Cuando se fomenta la libertad y al mismo tiempo se promueve una moral laxa y poco exigente, el resultado es la pérdida de esa libertad. La libertad sin moral no puede existir durante largo tiempo.

La otra es llamativa también. Al mismo tiempo que se exalta la libertad de casi todo tipo, como la sexual que justifica las relaciones antes del matrimonio, acontece que las libertades económicas se pierden.

Este es el resultado del centralismo económico, en el que el gobierno pone obstáculos y trabas a las iniciativas de trabajo de la gente. Le digo, es llamativo que al mismo tiempo que se facilitan con condones los contactos sexuales, se legisla estrictamente la libertad económica.

Mi punto es directo. Tan directo como escasamente popular. Lo que digo es que buena parte de la causa central del mal estado de cosas es un asunto de vacío moral.

La creación de riqueza y el bienestar material, por ejemplo, no pueden lograrse sin libertad económica regida por virtudes como el trabajo, el ahorro y la responsabilidad.

Y lo fascinante es que en estos tiempos, los gobiernos obstaculizan las libertades económicas. Las nuevas ideas atacan virtudes de trabajo, ahorro y responsabilidad. Las consideran anticuadas, extremas, viejas. Un fenómeno particularmente llamativo es la mentalidad detrás de las propuestas de movimientos juveniles, como los de Occupy, los Indignados y los YoSoy132.

En lugar de realmente cumplir con su papel de volver las cosas del revés, piden ellos más de lo mismo que está mal.

Los gobiernos fracasan, se endeudan, no funcionan, y a pesar de eso quieren más gobierno. Los gobiernos fomentan la dependencia y la pérdida de libertades, y sin embargo, ellos quieren ser aún menos libres y menos autónomos. Quieren menos responsabilidades, cuando lo que necesitan es más de ellas.

No sólo los jóvenes se mueven en contra de la dirección correcta, también les sucede a demasiados adultos. Todos se quejan de lo mismo que ellos han creado o tolerado, libertades aisladas e irresponsables.

Porque en México, por ejemplo, usted no puede tener una empresa petrolera, pero si quiere Viagra, el gobierno se lo regala.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Vacío Moral.

No sé el lector, pero me parece algo surreal que en México algunos servicios médicos públicos sean usados para abortar, mientras que esa misma mujer que aborta no podrá abrir una empresa petrolera.

 

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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