Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pero si Haré el Bien
Eduardo García Gaspar
10 octubre 2012
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Las monedas de oro de Creso ilustran una idea básica. Estas monedas son de alrededor del siglo 6 A.C.

Gozaron de mucha confianza.

Su usaban fuera del territorio en el que fueron acuñadas. Lidia, en Turquía.

Esta historia de confianza cobra brillo cuando se compara con otro acontecimiento.

Durante la dinastía Ming, en China, se usaron billetes de papel. Suponían representar una cantidad fija de cobre que podía ser recuperada. Esto es alrededor del siglo 15 de nuestra era.

Una interesante tentación se presentó y sufrió: imprimir más dinero. El resultado fue natural. El billete de mil llegó a valer sólo 250.

Todo lo opuesto a la famosa moneda de plata, la de ocho reales, que fue usada internacionalmente en el siglo 16.

Estas y otras historias similares muestran siempre un aspecto central de toda moneda. Ella vale de acuerdo con la confianza que en ella se tenga. Y la confianza es una percepción subjetiva que se pierde con facilidad y se adquiere con esfuerzo.

La moneda es como un depósito de valor que la persona hace sin darse mucha cuenta de ello.

Un billete de cien pesos en una billetera es en realidad un ahorro portátil que la persona lleva consigo, confiando que con él pueda adquirir en cualquier momento futuro lo que hoy compraría.

Es una posesión personal en la que se confía que no reducirá su valor. Una moneda en la que no se confía será rechazada, o bien usada de inmediato en lo que sea.

De allí que la moneda cuyo valor está atado a algo produzca más confianza. De aquí la confianza implícita que se tiene en el oro y la plata. Una moneda de esos metales producirá más confianza que una que no lo está.

Sólo podría perder valor si se reduce la cantidad de esos metales que contiene. Eso hicieron gobiernos que con la misma apariencia acuñaron monedas con menos oro o plata.

El resultado fue el natural. En la primera etapa, los gobiernos tuvieron más recursos para gastar. En la segunda etapa, la moneda perdió su valor. La gente ya no confió en ella. Su ahorro portátil bajó de valor.

Es un caso de oferta y demanda: más monedas o billetes en circulación, menos valor de ellos (si todo lo demás es constante).

Mi punto es simple y es la confianza. Tome usted los billetes actuales. No son más que meros papeles. Tienen valor porque se confía en que ellos permitirán adquirir bienes y tener liquidez sin pérdida de valor.

En sí mismos no valen nada. No tienen ningún otro respaldo que la confianza en que su emisor no imprimirá más de los necesarios.

Este es el objetivo central de un banco central, el proteger al poder adquisitivo de la moneda de su país. Cierto, se toleran pérdidas de valor en la moneda, cuanto más pequeñas, mejor.

Pero el punto sigue siendo válido, todo es un asunto de confianza en la actuación de las autoridades monetarias y gubernamentales.

Las historias anteriores son ejemplos de todo esto. Lo que ilustra mejor el tema es la impresión de billetes en China. ¿Por qué?

La respuesta es muy simple: la tentación del gobernante de tener más recursos, es decir, poder. La padecen todos los gobernantes de todos los tiempos. Antes era quizá mucho para pagar sus guerras con los vecinos.

Pero en estos tiempos hay un giro macabro. No es infrecuente encontrar a quienes creen que el gasto de gobierno es una causante de prosperidad nacional. Creyendo esto, la tentación de producir más billetes sin respaldo, adquiere una apariencia engañosa.

Si se crea más dinero, razonan, puede elevarse en gasto de gobierno. Y si se eleva el gasto de gobierno, siguen pensando, el país progresará.

Eso creen y lo hacen pensando hacer un gran bien, pero produciendo un gran mal: pérdida de confianza en la moneda y reducción de su valor. Se llama inflación y funciona como un impuesto general que más lastima al que menos tiene.

La razón de fondo de hacer esto es la misma que alimenta al creación de impuestos: los deseos desordenados de gobernantes que quieren más recursos.

Lo fascinante y morboso del asunto es la falta de aprendizaje de los gobernantes. No les importa que siglos y siglos de experiencia nos den una lección tan clara sobre la importancia de la confianza en la moneda.

Una y otra vez están dispuestos a hacer lo contrario. Lo terrible de nuestros tiempos es que ellos creen que así obran bien.

Post Scriptum

Los ejemplos fueron tomados de MacGregor, N. (2011). History of the World in 100 Objects. Allen Lane.

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Inflación.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras