Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Por Favor, no Regalar
Eduardo García Gaspar
27 diciembre 2012
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La intención es universal. O casi universal.

No conozco a nadie que se oponga, al menos abiertamente.

Me refiero a la idea de ayudar a los pobres, a quienes están en una posición mala, económicamente mala.

Sí, hay algunos trastornados que quisieran hacerlos desaparecer, pero la intención mayoritaria es ayudarlos.

Hasta aquí no hay problema. El objetivo es claro, el de intentar remediar la situación precaria en la que muchos se encuentran.

No debía haber problemas, al menos hasta este punto, pero existen y son graves, porque los métodos propuestos para lograrlo son muy diferentes.

Si usted toma a un socialista, él propondrá sistemas de ayuda a los pobres que son lo opuesto, casi, a lo que propondría un liberal. Lo mismo sucede entre conservadores y progresistas.

La realidad es que hay una inmensa variedad de propuestas acerca de lo que se cree es el mejor remedio a la pobreza. Y las discusiones entre ellos están llenas de animosidad y enemistad.

Incluso dentro de las iglesias, especialmente las cristianas, hay diferencias de opinión y no son ellas pequeñas. Total que tenemos una buena intención que es frenada en buena parte debido a desacuerdo sobre qué hacer específicamente.

Todos quieren lo mismo, pero difieren en el cómo lograrlo.

Quizá ayude a suavizar estas discusiones el “salir de la caja” en las que ellas están metidas. Pocas cosas sirven tanto para hacerlo como el remontarse un poco más arriba de lo normal.

Por ejemplo, hay una frase de hace ya tiempo, siglos en realidad, que arroja luz sobre el tema: “Anticipemos la caridad previniendo la pobreza”.

En otras palabras, adelantemos la mira por medio de la mejora de la capacidad de la persona. Esto evitará que caiga en la pobreza, o que salga de ella. Eso viene del siglo 12, del filósofo Maimónides.

Si profundizamos esa idea, ella da un giro severo al problema. Ya no plantea a la pobreza como una situación de falta de bienes y recursos. Ahora, la pobreza es otra cosa, la falta de capacidad de la persona para generar ingresos que le permitan adquirir bienes y recursos.

El giro es realmente grande. Si usted entiende que la pobreza es la falta de recursos y bienes, inmediatamente pensará en el remedio obvio, que es el de dar a la persona pobre esos recursos y bienes.

La solución está centrada en el dar y tiene un efecto importante: para solventar la pobreza siempre se tendrá que estar dando recursos y bienes, sin parar, sin cesar.

Pero si usted entiende que la pobreza es la falta de capacidad de la persona para generar ingresos propios que le ayuden a tener esos recursos y bienes que lo saquen de la pobreza, el remedio será otro muy distinto.

Usted se preocupará por ayudar a la persona los medios que le permitan adquirir esa capacidad para valerse por sí mismo.

Hay una frase muy conocida que ilustra esto, la de enseñar a pescar y no regalar pescados. Es admirable cómo una frase resume ese giro dramático en el remedio a la pobreza. La pena es que no se aplique realmente.

La solución estándar a la pobreza es la que aplican los gobiernos con redistribuciones: quitar a unos para dar a otros. Esta política no soluciona el problema y puede llegar a agravarlo.

Hay otro problema con ese sistema redistributivo. Lo implantan y realizan los gobiernos, instituciones poco confiables que suelen caer en la tentación de usar sus dádivas para fines electorales (al estilo venezolano ahora).

Habría menos riesgos y mayor eficiencia si esa caridad gubernamental la realizaran los particulares.

Lo que bien vale una segunda opinión es hacer renacer la idea de que el mejor combate a la pobreza es el que se dirige a su causa real, que es la falta de capacidad de la persona para generar ingresos propios.

Si esta fuese la definición de pobreza, desaparecerían las políticas gubernamentales redistributivas, las que crean en sus beneficiarios hábitos de dependencia, cuando lo que necesitan es tener mentalidad de independencia.

Es en buena parte por las razones anteriores que los grandes programas de combate a la pobreza fracasan consistentemente, sean los estadounidenses o las condonaciones de deuda externa.

¿Por qué? Porque su definición de pobreza es la incorrecta y ello lleva a errores sustanciales. No entiendo que se quiera resolver la pobreza regalando cosas.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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