Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Precios y Pronósticos
Leonardo Girondella Mora
23 noviembre 2012
Sección: ECONOMIA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


De acuerdo con el ObamaCare —la ley de cobertura universal de salud en los EEUU—, de cierta edad en adelante se darán exámenes físicos gratuitos.

A las mujeres se les darán exámenes de mama y pelvis, también gratuitos. Incluso habrá anticonceptivos sin costo.

En México, las universidades públicas tienen costos muy bajos —la UNAM en la Ciudad de México es prácticamente gratuita, como lo es el Metro. Si estas cosas sucedieran en una tienda se llamarían rebajas o descuentos: reducciones de precios que tienen como propósito elevar la cantidad demandada del bien.

Dé usted exámenes médicos gratuitos y de seguro tendrá que dar una cantidad mayor de la que tenía cuando no lo eran —irán al examen personas que no lo necesitan, o que jamás se hubieran hecho uno si tenían que pagar por él.

Igual para las universidades, las que recibirán más alumnos de los que pueden atender cuando sus precios son reducidos.

Lo que intento demostrar es algo muy llano: lo que el comerciante sabe de precios y sus efectos parece ser un conocimiento que los gobernantes no tienen. Cuando, por ejemplo, el político promete reducir el precio del agua, el más simple de los comerciantes le podrá explicar que eso producirá más demanda y, por tanto, más escasez futura.

Cuando existió escasez de gasolina hace ya tiempo en los EEUU, el gobierno decidió mantener los precios de antes —cualquiera puede predecir lo sucedido: largas filas para aprovechar el precio bajo antes de que la gasolina se acabara. Este caso es interesante porque añade un elemento del precio que no es común ver.

Un precio no es sólo la cantidad de dinero desembolsada —también incluye el tiempo dedicado a la compra, es decir, el tiempo esperado en la fila para comprar esa gasolina, o el tiempo dedicado a esperar al médico de consulta gratuita.

Pero no sólo tiempo, es posible también perder calidad en lo comprado —el médico que da consulta gratuita tendrá más pacientes y, por eso, menos tiempo para tratarlos. Este poder de predicción sucede también en el sentido inverso. La elevación de precios disminuye la cantidad demandada del bien.

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De lo anterior es posible desprender un par de conclusiones al menos.

• El precio es más que el dinero que sale del bolsillo del comprador —incluye también los tiempos dedicados a la compra y los problemas que ella puede acarrear.

En el caso de una consulta médica gratuita, su precio deberá incluir también el tiempo de espera para ser atendido y la calidad de la atención. En el caso de un alumno que recibe educación gratuita sus costos no vistos incluirán un bajo nivel de educación y tiempos dedicados a solucionar problemas de admisión.

Una ocasión muy clara de una definición de precio que es más amplia es el de una ama de casa que sabe que cierto detergente tiene un precio realmente reducido en una tienda muy lejana a su casa —aquí el precio del detergente incluye el tiempo y costo de traslado hasta la tienda, lo que puede hacer que la mujer decida no ir hasta ella.

Es sumamente conocido el caso de artículos de muy bajo precio, como zapatos, que sin embargo tienen un costo no obvio, el de su baja calidad y escasa duración —características que para algunos serán atractivas, pero no para otros.

La conclusión es la obvia. Los precios de los bienes van más allá del dinero que se gasta en su adquisición.

• Los precios tienen un poder de predicción muy razonable que funciona como un principio de relación inversa —si los precios se elevan, las cantidades demandadas bajan; y si los precios bajan, las cantidades demandadas suben.

Con cierto poder de razonamiento, es posible hacer predicciones usando esa relación inversa entre precio y cantidades demandadas. Una universidad gratuita recibirá más solicitudes de las que puede satisfacer, por ejemplo —y lo opuesto, el médico que cobre más tendrá menos pacientes y la universidad menos alumnos.

La predicción que puede hacerse no es exacta y marca sólo una dirección lógica. Una reducción en el precio del agua provocará un mayor uso de ella y hasta desperdicio en consumos nada prioritarios como regar banquetas.

Las predicciones pueden refinarse para casos como el sujetar las importaciones a impuestos —lo que dependiendo del impacto en el precio podrá convertirse en un incentivo al contrabando, como en el caso de cigarrillos en México y Canadá.

Es otra conclusión obvia. Los precios son información para la toma de decisiones de consumo y producción —y ya que es conocida su relación inversa, sirven para hacer pronósticos razonables.

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Queda por último un dato faltante, el del precio que sirve de referencia o comparación para decir si el precio se ha subido o se ha elevado. En esto hay dos tipos de precios.

• El precio que se determina en el mercado libre y que es producto del proceso de acuerdos de compra-venta. Estos precios subirán o bajarán de acuerdo con las decisiones libres de las personas, sus necesidades y conocimientos.

• El precio fijado por otros medios —típicamente la autoridad que decide un precio para ciertos bienes. En este caso están los precios de la UNAM en México, y del chequeo médico según el ObamaCare.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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