Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Primero Pan, Luego Ética
Selección de ContraPeso.info
25 abril 2012
Sección: ARTE, Sección: Asuntos, SOCIEDAD
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ContraPeso.info presenta una idea de Jordan Ballor. Agradecemos al Acton Institute el amable permiso de publicación. En esta columna el autor analiza Los Juegos del Hambre y las dos diferentes interpretaciones que se dan a la palabra “pan”.

El asunto de la esperanza en relación a los bienes materiales y espirituales es uno que distingue claramente a la perspectiva cristiana de la del mundo pagano.

La trilogía Los Juegos del Hambre de Suzanne Collins gira sobre esta distinción, y como Robert Joustra ha observado recientemente, “La esperanza está en la raíz de ese género literario, de toda fantasía, cuento e imaginación.”

Todd Steen y yo examinamos recientemente Los Juegos del Hambre a través del lente de la esperanza, y observamos que la versión cinematográfica de la primera entrega de la serie tiene una escena que muy bien explica la visión pagana de la esperanza en Panem:

Este diálogo muestra la esperanza y su uso como un medio de control social. Resulta, por supuesto, que esta manipulación de la esperanza no es un arma tan simple. Los esfuerzos del Presidente Snow acaban por volverse en su contra.

Hay una especie de dicotomía entre el mundo material y el mundo espiritual, que corre a través de la representación que hace Collins de Panem.

Jeffrey Weiss ha examinado la ausencia de la religiosidad en la serie, y como he escrito anteriormente: “Si Panem es lo que sería un mundo sin fe y sin libertad, entonces los libros de Collins son una advertencia sobre los peligros espirituales, morales y políticos del materialismo, el hedonismo y la opresión”.

Esta perspectiva dualista es una disyunción radical de lo que podría llamarse una visión del mundo sacramental, la que reconoce diversas dispensaciones de la gracia divina detrás de todo, incluso en algo tan mundano y tan necesario como el pan.

En esta visión del mundo infundido con la gracia divina, como Dietrich Bonhoeffer escribe: “el pan es un don gratuito y misericordioso de Dios. No podemos simplemente dar por sentado que nuestro trabajo nos da el pan, sino que este es el orden de la gracia Dios”.

Pero como Weiss también ha afirmado, la ausencia en gran escala de Dios y de la religión en Los Juegos del Hambre, sirve un propósito narrativo.

En realidad, uno podría argumentar que Panem, ese mundo post-apocalíptico, es exclusivamente estadounidense, en el que lo pragmático tiraniza a lo teórico, a lo futuro, a la esperanza última.

Como W. H. Auden (invocando Bertolt Brecht) ilustra la mentalidad estadounidense en su poema, “Trabajo primero, después la ética” (Grub First, Then Ethics), la persona humana

debe obtener sus calorías
antes de que pueda pensar en ella,
antes de atacarte, antes de jugar al ajedrez,
y tomar lo que es difícil de obtener:
entonces seguramente aquellos en cuyo credo
Dios es comestible pueden llamar a un buen omelet
un acto cristiano.

Así existe esta paradoja convincente y compleja entre lo que podríamos llamar el pan y la esperanza desde la perspectiva cristiana.

Por un lado, el pan es el sustento necesario para nuestra vida física, y una evaluación apropiada del mundo incluye una dosis de esperanza en este aspecto de nuestra vida.

Como el apóstol Pablo escribe, el que ara y trilla debe ser capaz de hacerlo con la esperanza de participar en la cosecha (1 Co. 9:10 NVI).

Pero cuando se desordenan, nuestras esperanzas materiales se convierten en tentaciones. En las palabras del tentador, “di que estas piedras se conviertan en pan.”

Por otro lado, como Jesús responde definitivamente, “No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Dios sabe que necesitamos pan, y no debemos centrarnos en obtener pan como nuestra meta final.

Así, seguir la ilustración de Jesús es una manera de comprender la diferencia entre el pagano y la perspectiva cristiana sobre el pan:

No se preocupen diciendo: ‘¿Qué comeremos?’ O ‘¿Qué beberemos?’ O ‘¿Qué vamos a vestir? Porque los gentiles buscan todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que ustedes las necesitan. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán dadas por añadidura.

La perspectiva cristiana reorienta y revaloriza el pan, lo coloca en el contexto más amplio de los bienes espirituales y de la esperanza escatológica.

La respuesta pagana a la cuestión de la esperanza se centra primero en el pan, y sólo después (y tal vez nunca) en los asuntos espirituales o morales.

La respuesta cristiana busca el reino de Dios, dando cuenta de que el reino “no es una cuestión de comer y beber, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17 NVI).

 

Nota del Editor

El poema en inglés de W. H. Auden, “Grub First, Then Ethics,” dice que la persona

must get his calories
before he can consider her profile or
his own, attack you or play chess,
and take what there is however hard to get down:
then surely those in whose creed
God is edible may call a fine
omelette a Christian deed.

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