Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Prosperidad: Tres Estrategias
Eduardo García Gaspar
24 mayo 2012
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Todos tenemos ideas sobre cómo prosperar. Cómo lograr bienestar creciente en nuestro país.

Hasta los gobernantes las tienen.

Entre las abundantes propuestas sobre el tema, hay una que llama la atención.

Es realmente curiosa y llamativa.

La leí hace tiempo en uno de los libros de texto que se usan en las escuelas secundarias en México. Un libro sobre formación ética y civismo.

Se dice allí que la prosperidad es deseable y que para lograrla existen tres estrategias que se han usado. Enumera las estrategias para la prosperidad y las describe.

• Una de ellas, la primera mencionada, es la “estrategia individualista”. Es la que piensa que el bienestar puede ser alcanzado por medio de la acción personal de mejorar con iniciativas propias.

Me imagino que se refiere a la idea de que cada persona realiza sus propios esfuerzos para mejorar su propia situación individual. La suma de los logros daría como resultado una elevación del bienestar.

• Otra de ellas es la llamada “estrategia colectivista”. Es la que cree que el bienestar se alcanza usando al gobierno.

La intervención estatal regula y supervisa a los ciudadanos para que se cumplan los planes centrales del gobierno. Me imagino que se refiere a la idea de que los gobernantes son los que le dicen a cada persona qué hacer y, la suma de esas órdenes cumplidas dará como resultado una elevación del bienestar.

Hasta aquí nada nuevo. Es otra manera de explicar la conocida alternativa entre sistemas políticos liberales y socialistas.

Una que tiene, por cierto, buena variedad de posibilidades intermedias que varían las dosis de intervencionismo estatal, desde intervención muy ligera hasta la pesada y total.

Pero a partir de aquí la cosa se pone realmente interesante, curiosa y llamativa. Se les dice a los alumnos que hay otra estrategia, la tercera y que es mejor a las otras dos.

• Le llaman “estrategia de participación popular”. Consiste en que “el pueblo de manera conjunta, pero no individualista, participe en el alcanzar el bienestar de la nación”.

Esto es realmente fascinante.

Veamos este arte de decir nada con palabras hermosas. Es el suave sonido del mensaje publicitario que en lo vago trata de encontrar atractivo.

“Participación popular” suena maravilloso en sí mismo, cada quien lo interpreta como quiere y el asunto se acabó. Todos lo aprueban. Pero entremos al detalle.

Dice que “el pueblo” participa en conjunto. Muy bien, pero se necesita más detalle. Pueden ser todos, u organismos de representación, o lo que a usted se le ocurra.

Además, da por supuesto que no debe ser una participación “individualista”, lo que no alcanzo a comprender porque el pueblo es un conjunto de individuos. Si deciden participar en lo que sea, eso es una decisión individual, no colectiva.

Aún más, se necesita un gobierno y esa participación puede tomar la manera de reclamos u otras posibles.

Vaya, que no se entiende qué es eso de participación popular. Por bien que suene, se necesitan mas detalles para saber qué significa y cómo se aplica.

La estrategia colectivista es clara, el gobierno se encarga de que sus planes sean obedecidos y ya. La estrategia individualista, también es clara, deja a la persona libre para decidir por sí misma y ya.

Pero, la estrategia de “participación popular” da cabida a la interpretación que venga en gana, con un riesgo fenomenal, el de que las mayorías opriman a las minorías.

Los que se organicen bien para participar impondrán su voluntad en los que no participen y tengan una organización mala. Son los riesgos del arte de nada decir. Son los riesgos de producir la idea de que participar en política es salir a la calle en marchas callejeras y repetir en coro eslóganes simplones.

Por si fuera poco, esa participación popular no es sino el resultado de la estrategia individualista: uno por uno deciden participar y la manera de hacerlo.

Unos pueden organizarse abriendo empresas, otros entrando a la política, o estudiando, o haciendo lo que ellos decidan que es mejor. Lo interesante es que ninguno lo podrá hacer sólo, siempre tendrán que interactuar unos con otros, colaborando.

Total, otra de esas ideas chatarras que por medio de bonitas palabras intenta convencer a los ingenuos, sin molestarse en definir lo que quiere decir.

Parte de lo políticamente correcto, esta idea es un buen ejemplo de una de las enfermedades de nuestros tiempos: sustituir a la razón con juegos de palabras.

Post Scriptum

La que llaman “estrategia individualista” que se basa en la suma de las mejoras personales supone, en la práctica, que existe colaboración entre las personas. No podrían mejorar de otra manera que relacionándose con los demás. Es por eso que puede llamarse también “estrategia de colaboración libre”.

La “estrategia colectivista” es lo que en estos días proponen los tres grandes candidatos a la presidencia en México: un sistema económico y político en el que el ciudadano depende del gobierno y sigue las órdenes que la autoridad implante para su felicidad.

La “estrategia de participación popular”, con todo y su indefinición, puede verse como un sistema político basado en grupos bien organizados que saben y conocen cómo presentar reclamos a la autoridad para obtener beneficios propios. Se convertiría en corporativismo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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