Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Que Alguien te Vea
Eduardo García Gaspar
10 julio 2012
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión, Y FABULAS E HISTORIAS
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Una vez hace muchos años, un campesino decidió hacer una cosa.

Pensó lo bueno que sería tomar algunas de las manzanas de los árboles de su vecino.

Si cada noche tomo tres o cuatro manzanas, lograré acumular muchas y él no se dará cuenta”, pensaba.

Pero había un problema con su plan.

Su vecino podría verle y llamar a la policía. Meditando el problema, lo solucionó.

Pondría a alguien de vigía para avisarle si el vecino venía en su dirección y poder ocultarse a tiempo. Como no deseaba comunicar su plan a nadie fuera de su familia, se decidió a pedirle a su pequeña hija de doce años que le sirviera de vigilante.

Le dio instrucciones muy precisas, “Si ves que alguien se acerca, me dices, ‘alguien te está viendo’ y nos escondemos los dos”. La hija aceptó la orden de su padre.

La primera noche, ya tarde, esperando a que todos durmieran, los dos se dirigieron al campo del vecino. El padre se adentró en él y mientras cortaba manzanas, la hija le susurró, “Alguien te está viendo”.

Regresó el padre corriendo para evitar ser visto y, sin encontrar a nadie más, los dos regresaron a su casa.

La noche siguiente se repitieron los hechos. Mientras cortaba manzanas, la hija volvió a susurrar, “Alguien te está viendo”. Nunca encontraron a ninguna otra persona, pero corrían asustados a casa para evitar ser vistos.

Pasada la semana, haciendo lo mismo cada noche, el padre interrogó a la hija.

“Cada vez que estoy cortando esas pocas manzanas, tú me gritas que alguien nos está viendo, corremos a casa y nunca hemos visto a nadie. Ninguna persona nos ha visto y tú siempre dices ‘Alguien te está viendo.’ ¿Por qué demonios dices eso y me asustas?”

“Papá”, le respondió ella con unos ojos muy abiertos, como diciendo algo que era obvio, “Siempre nos está viendo alguien desde el cielo”.

La historia, hasta donde sé, es muy vieja y su propósito es obvio, el hacer un llamado a comportarnos de manera correcta. Obvio, pero lo interesante es cómo lo hace.

Nos pone en un plano que ha sido usado con seriedad en el terreno de le Ética. Adam Smith, que era profesor de moral, lo aplicó.

La regla es sencilla: comportarse siempre suponiendo que junto a nosotros hay una persona que nos está vigilando y que no queremos que nos reproche nada. Al contrario, queremos lograr su aprobación y su felicitación ante nuestros actos.

No está nada mal la historia. Expliquémosla otra vez, en el caso de que esto lea un político y no la entienda.

Debe ese político comportarse como si a su lado tuviera un reportero que lo vigilara sin descanso todo el día y supiera todo lo que hace y dice. Si se porta mal, el reportero publicaría la noticia sin remedio. Nada podría esconderse en esta situación.

En el Cristianismo esta idea tiene su expresión máxima. Dios no sólo ve nuestros actos, incluso los más ocultos, sino que también penetra hasta nuestros pensamientos e intenciones. Nada se le escapa en ningún momento.

Es una idea poderosa en buena parte porque tiene una utilidad práctica inmediata: se podrá mentir y ocultar cosas a los hombres, y mentir a la policía y al juez, pero nunca se engañará a Dios, jamás.

Incluso el ateo no negará la utilidad de la idea de comportarnos como si alguien nos estuviera viendo todo el tiempo. Digamos un amigo, o quizá mejor aún, un desconocido que nos observa detenidamente sin musitar palabra. Nada más siendo testigo de todas nuestras acciones. Seguramente disminuirían los actos malvados.

Todo lo anterior me lleva a una idea que creo que bien vale una segunda opinión.

La idea de comportarnos como si alguien nos vigilara todo el tiempo sólo puede funcionar con quienes tienen una idea de lo que es bueno y lo que es malo. Sin esa noción, la vigilancia del otro sería sólo una presencia molesta.

Es decir, cuando se destruye la distinción entre lo bueno y lo malo, nada queda y todo da lo mismo. Mucho me temo que esto sea lo que esté sucediendo en nuestros tiempos.

Por ejemplo, S. Freud habría considerado una causa de trauma mental el pensar en la posibilidad de que alguien nos vea y guiemos nuestros actos de esa manera. Nietzsche habría dicho que lo bueno es el poder y lo malo la debilidad.

Más razón y sabiduría hay en esa pequeña niña campesina y lo que ella dijo a su padre, que en tantos escritos de gente famosa.

Post Scriptum

Hay varias versiones de esa idea. Una muy llamativa es la de suponer que al día siguiente se colocará en Internet un reporte completo de todos nuestros actos del día anterior. Fotografías, videos, todo. Nuestro innato sentido de vergüenza nos pondría un freno.

El problema surgiría cuando ese sentido se perdiera, que es lo que sucede en el periodismo del escándalo. Ese que hace que las celebridades den a conocer sus peores acciones y logren con eso una fama creciente.

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