Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Señales, Crisis, Miopía
Eduardo García Gaspar
29 agosto 2012
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Las crisis no suceden de repente. Todas tienen avisos previos.

Pequeñas y grandes señales que anuncian el futuro posible.

No puede reclamarse ignorancia cuando lo que sucede es distracción y miopía.

Tome usted un ejemplo de hace días.

La deuda pública en los EEUU llegará en otros pocos días a 16 billones. No es un anuncio pequeño, ni una señal desconocida. Lo saben todos.

De seguir en esa dirección, por simple inercia, llegará un punto de quiebre, en el que las cosas se desploman. Hay otro caso similar, de mucha menor escala, pero conocido.

En México, el gobierno de uno de sus estados, Nuevo León, tiene una trayectoria de deuda estatal fascinante.

Cuando tomó posesión el nuevo gobierno (2009), la deuda era de 21mil millones, una cantidad nada despreciable. A mediados del año pasado, la deuda era de casi 35mil. Un aumento sustancial de algo como 14mil millones.

La proyección de la deuda en estos días es de un total de casi 46mil millones. Más del doble de la deuda original (El Norte, 27 agosto 2012, con datos del propio estado y federales).

Las dudas llegan sin quererlo. ¿Puede sostenerse ese ritmo? Por supuesto que no. Si se mantiene, llegará el punto del desplome y surge una crisis que fue anunciada.

Veamos una comparación. El año pasado armó gran revuelo la deuda de otro estado, la de Coahuila, por un total de 34 mil millones, mucho menor a la proyectada de Nuevo León.

Como calculó un colega, “Si se hiciera una torre de esa deuda usando billetes de 100 pesos, ella tendría una altura de 34 kilómetros”. Nuevo León quiere romper ese récord con 12 kilómetros adicionales.

El que no quiera ver lo que sigue después de hacer cosas como ésas, debe sufrir una de las peores miopías de la historia.

Insisto, toda crisis tiene señales adelantadas, avisos que apuntan hacia un problema mayor futuro que podría remediarse tomando medidas correctivas, como detener el crecimiento de la deuda. ¿Por qué no se hace?

Por tontos, diría un amigo, por verdadera idiotez. La deuda nueva de Nuevo León no fue decisión de uno, fue aprobada por el congreso local con la mayoría dada por los diputados del partido del gobernador. Quizá la estupidez sea viral.

Pero eso no es todo, debe haber más. Una causa muy clara, pero poco mencionada, es la realidad de que quienes realizan esos actos tontos no sufren sus consecuencias. Sólo ven lo que sucede durante su gobierno.

Al gobernador Medina en Nuevo León, como a Moreira en Coahuila, no les importa el futuro más allá de sus seis años de gobierno.

Ya que no pueden ser reelegidos, no les interesa nada que suceda después de su administración. Todo su énfasis está en el corto plazo, todo, y piensan que mientras a ellos no les explote el problema, todo pueden hacer.

No es un asunto ideológico entre socialistas y liberales, es simple sentido común: no puede gastarse más de lo que se gana. Es una imposibilidad física.

Recuerdan estas cosas la historia de pintor Whistler, de quien se cuenta algo notable. Uno de sus muchos deudores le pidió una cita para exigirle el pago de una gran cantidad. El pintor lo recibió con una botella de champaña. El acreedor no lo podía creer, ante lo que Whistler le dijo, “No se preocupe, también debo esta botella”.

O la historia del huésped de hotel que no pagaba su cuenta, en la que acumuló una gran cantidad. Ante esto, el gerente fue a verlo, le presentó un papel con la cuenta, que el huésped vio con calma. Luego, levantó sus ojos para ver al gerente, a quien dijo, “Si mi cuenta sigue creciendo a este ritmo, me tendrá que dar una habitación mucho más grande”.

Los gobiernos tienden a actuar como el pintor y el huésped, creyendo que la deuda no tiene consecuencias. Las tiene y son serias. Por eso es valioso ver las señales previas que llevan a eso.

Esta es la otra causa de las deudas crecientes, la falta de capacidad para ver señales de peligro y, la peor de todas, el verlas e ignorarlas. La culpa de esto es doble, es del político irresponsable, pero también de una ciudadanía ingenua.

Me puedo imaginar protestas en la calle motivadas casi por cualquier causa, menos por la de una deuda creciente del gobierno. Pero una vez que la crisis estalla y se toman medidas de austeridad, entonces sí es fácil imaginar que muchos marcharán por las calles en contra de ellas.

En fin, para el que las quiera ver, allí están esos avisos y señales, claros y diáfanos, de una crisis futura de deuda gubernamental.

Post Scriptum

Hay mas ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Finanzas Públicas. También en ContraPeso.info: Crisis Económicas.

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