Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Separar sí, Extirpar no
Eduardo García Gaspar
18 diciembre 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La separación es útil, pero no puede ser completa.

Entre los dos terrenos hay comunes denominadores inevitables. No pueden cortarse sin consecuencias.

Me refiero a la idea de la separación entre iglesias y gobiernos.

La noción es correcta, siempre y cuando no se interprete como un corte absoluto. Veamos esto con tranquilidad.

Quien interpreta a esa separación entre iglesias y gobiernos como un corte drástico que extirpa a una de sus partes, suele argumentar de cierta manera.

Dice que cuando en los asuntos sociales se introduce el elemento religioso se están metiendo también conceptos de los que nada se sabe, que no pueden ser probados. Esto es lo suficiente como para desechar a la religión totalmente de los asuntos de estado.

Hay otros que dicen que no es para tanto, que no deben extirparse las religiones de los asuntos de la sociedad y que, si se hace, eso acarrea más males que bienes. Dicen que, por supuesto, en las religiones hay asuntos que no pueden ser probados científicamente, ni ser sujetos de experimentos en un laboratorio.

Lo realmente interesante de esta manera de pensar es la originalidad de su idea.

Y eso es lo que bien vale una segunda opinión, el ver el fascinante argumento de los que proponen que haya separación entre iglesias y gobiernos, pero que la religión no debe ser arrancada de la sociedad como algo que no puede ser probado.

Su defensa es original y tiene sentido común. Esa defensa va más o menos así.

Es cierto que en las religiones hay conceptos que no pueden probarse científicamente y sobre las que exista certeza absoluta. Pero eso no lleva a concluir que las religiones deban ser suprimidas para mejorar a la sociedad.

Muchas otras cosas no están sujetas a ser estudiadas en un laboratorio, ni pueden ser expresadas en ecuaciones y fórmulas. Si se quisiera hacer eso, tendrían que prohibirse también la Filosofía, el Arte, la Literatura y demás.

Ninguna de ellas está sujeta a un estudio científico al estilo de una comprobación de laboratorio que otorgue certeza razonable. Más aún, las posibilidades especulativas sufrirían un retroceso.

¿Cómo tener un estudio de laboratorio de las formas de gobierno, o de la Historia? Las religiones pertenecen a este terreno que no puede ser suprimido sin consecuencias graves para todos.

Más en concreto, es cierto que hay ideas religiosas que no pueden se probadas de tal manera que convenzan a todos. Quizá nada pueda serlo. No puede probarse que Dios contempla nuestras vidas y actos, ni que la Biblia fue inspirada por Dios, ni muchas otras cosas.

Pero hay algo en las religiones que nos deja ideas valiosas: es mejor el bien que el mal, es incorrecto matar y dañar a otros, es bueno ser compasivo, debe serse fiel en el matrimonio y cosas por el estilo.

Aquí es donde las cosas se ponen buenas. ¿Cómo demostrar que es bueno ser compasivo, que es malo robar, que el asesinato es reprobable, que odiar es equivocado, que amar es mejor?

Por supuesto no podemos convertir esto es un experimento de laboratorio y descubrir una ley física. Pero sí podemos hacer otra cosa, imaginar cómo sería una sociedad en la que robar sea bueno, en la que matar sea recomendado, en la que ayudar a otros sea prohibido.

No sería precisamente una sociedad agradable aquella en lo que eso sucediera. Pero hay aún más en la argumentación de quienes sostienen que sería en extremo inconveniente que se extirpara a la religión de los asuntos de la sociedad.

Con gran razón y sentido común, dicen que si eso se hace, se crearía un vacío que desequilibraría el poder. Las creencias religiosas sobre el bien y el mal permiten poner límites a los gobiernos, evitando que ellos se vuelvan demasiado poderosos.

Sin nociones religiosas sobre el bien y el mal, sería en extremo difícil desarrollar el concepto de ley injusta, por ejemplo.

En fin, que la interpretación de la separación entre iglesias y gobiernos es beneficiosa, pero que interpretarla como el extirpar a la religión de la sociedad lleva a situaciones negativas. Creo que esta posición es mucho más razonable que la otra.

No sólo lo anterior, querer extirpar a la religión de los asuntos sociales va en contra de las libertades naturales. Hay en el ser humano una faceta religiosa natural que no puede ser ignorada.

Post Scriptum

La defensa de la separación entre iglesia y estado, que propone la coexistencia colaborativa entre ambas entidades es de índole consecuencialista. Por esta razón es incompleta.

Las creencias religiosas aceptadas sólo por sus efectos terrenales muestran la congruencia que hay entre el mandato divino y el bien terrenal, pero descuidan, para quien es religioso, la razón central de la religión, el amor a Dios.

Para quien no es religioso, sin embargo, resultan apreciadas las consecuencias terrenales de los mandatos religiosos.

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