Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sexo: Derecho al Placer
Leonardo Girondella Mora
27 septiembre 2012
Sección: DERECHOS, Sección: Asuntos, SEXUALIDAD
Catalogado en:


Las ideas que consideran al sexo como una de las posibles diversiones humanas tiene un fundamento —que es lo que examino en lo que sigue.

Mi propósito es explorar una de las razones que se esgrimen para sostener que el tener relaciones sexuales es uno de los gozos y placeres a los que se tiene derecho.

Se argumenta que existen dos etapas, claramente diferentes, en cuanto al entendimiento del sexo y que suele ser parte de cursos de educación sexual para adolescentes:

• En la primera etapa histórica, se dice que la razón para tener relaciones sexuales era la procreación —es decir, si se tenía sexo con alguien, en esos tiempos anteriores, eso se justificaba con el objetivo de tener hijos.

• En la segunda etapa histórica, se dice que ya fue reconocido el derecho a tener relaciones sexuales sin la consecuencia de tener hijos —es decir, ahora el tener sexo con alguien se considera algo que no incluye el objetivo de procrear.

El parteaguas que divide a ambas etapas, se afirma, es la aceptación de un derecho —el derecho a tener relaciones sexuales sin que haya consecuencias reproductivas. Tener sexo es, según esto, es ahora un derecho humano al placer y la diversión.

La idea incluye dos elementos no explícitos: (1) el sexo es una actividad que es placentera y (2) el sexo tiene consecuencias físicas de creación de otra vida —elementos a los que separa elevando el placer sexual al nivel de un derecho humano.

En otras palabras, se reconoce el derecho a tener relaciones sexuales por el sólo placer que ellas producen —un derecho que significa anular las posibilidades de procreación, las que tendrían una consecuencia que anularía el placer sexual.

Lo que he hecho hasta aquí es exponer con brevedad una de las justificaciones que se usan para promover la idea de considerar a las relaciones sexuales como una fuente de placer y diversión a la que se tiene derecho.

La OMS, por ejemplo, propone que es parte de la salud sexual el tener relaciones sexuales sin riesgo de un embarazo no deseado —de lo que se deriva la serie de razones que validan el uso de anticonceptivos y, en el último extremo, el aborto.

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En lo que sigue analizo la idea anterior —la de creer que el tener relaciones sexuales sin embarazo es uno de los derechos humanos al placer y gozo de la vida.

• La separación en dos etapas históricas es demasiado simple y artificial. Los antiguos no eran tan ingenuos como para pensar en el sexo sólo como medio de procreación —la historia está llena de ejemplos de conductas que veían en el sexo una buena fuente de placer en el que se trataba de evitar la concepción.

Todo lo moderno que puede alegarse es la disponibilidad de métodos anticonceptivos más efectivos que en tiempos anteriores —nada más.

• También es artificial la separación entre placer y procreación. En verdad son dos partes del acto sexual, pero separarlas sólo puede ser una herramienta de análisis, similar a la de separar al comer de sus efectos.

Comer, para muchos es un placer en sí mismo, pero tiene consecuencias inevitables como la obesidad. Aceptar sólo el placer de comer sin sus consecuencias llevaría a acciones como el vomitar la comida. Separar al sexo de la consecuencia de procreación es igualmente artificial.

• La idea del sexo como placer sin consecuencias comete otro error, el de olvidar un elemento crucial en las relaciones sexuales: el amor comprometido entre las dos partes. El sexo es una apertura íntima entre personas que va más allá del sólo placer corporal.

Esto produce una degradación del otro en la relación sexual, al que se ve sólo como un instrumento proveedor de un servicio de gratificación propia y cuya identidad poco importa. El placer propio implica necesariamente una degradación del otro.

• Igualmente, la propuesta de que el placer sexual es un derecho humano sin consecuencias de procreación tiene otra consecuencia en la persona que busca esa satisfacción: afloja su voluntad —debilita su carácter, mina su disciplina.

Tiende a convertirlo es un buscador de placeres por sí mismos, retirando de su mente la noción de la responsabilidad. Los actos humanos tienen un elemento natural, el de sus consecuencias y si estas se retiran, el resultado es el fomento a la ligereza, la imprudencia y la frivolidad.

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Lo que he hecho es exponer la idea de que el placer sexual sin consecuencias de procreación es un derecho humano —y he expuesto algunas de las debilidades y consecuencias del pensar así.

Quizá todo pueda resumirse en la idea de que el sexo es parte natural del ser humano y que, por eso, es algo serio e importante. Tan serio e importante que pensar en él sólo como una fuente de placer es reducir la dignidad entera del ser humano.

Addendum

Creo necesario enfatizar la afirmación de que “fue reconocido que se tiene el derecho a disfrutar de la sexualidad sin riesgo de embarazo”. El sujeto de la frase es generalmente ignorado. ¿Quién fue el que reconoció eso y qué argumentos usó?

Nota del Editor

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Educación Sexual.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Sexo: Derecho al Placer”
  1. Gonzalo García Dijo:

    ¡Buena reflexión! Parece mentira que haya que reflexionar sobre estos temas para combatir las ideas del feminismo radical de la ONU.





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