Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sí, Pero no Practico
Eduardo García Gaspar
21 diciembre 2012
Sección: RELIGION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Al final, da risa. Es eso que dicen tantos sin realmente pensarlo.

Lo escuché de nuevo hace poco. Me dijo la persona, “me considero católico, pero no practicante”.

Variaciones de esa frase son comunes. Me imagino que usted las ha escuchado varias veces.

Es como si otro dijera, “Soy vegetariano, pero practico”.

Pues si es así, entonces no es vegetariano. No es complejo entenderlo. Es un principio de lógica sencilla, se es o no se es. No puede decirse, “estoy a dieta, pero no la sigo”.

Es lo mismo con el “me considero católico, pero no practicante”. Si no practica lo que dice que es, entonces no lo es.

Lo que bien vale una segunda opinión es examinar esta mentalidad. Ya vimos que lógicamente no tiene sentido. Nos queda ver la manera en la que se justifica esa mentalidad.

Una justificación muy obvia es la de no estar de acuerdo con algunas cosas de esa religión, o de cualquier otra, pero sí con otras. Es una posición selectiva. Y, debo decir, cómoda.

La persona selecciona lo que le conviene y desecha lo que le incomoda. Hay un confort perezoso en esto.

Es parecido a decir que se es miembro de un club de golf donde uno juega con raqueta. Seleccionar a la raqueta en lugar de los palos podrá ser cómodo, pero difícilmente se jugará golf de esa manera.

Muy bien, hasta ahora es ilógico y cómodo eso de “me considero católico, pero no practicante”. No precisamente algo loable.

Una religión, la que usted quiera, no es algo que tenga como propósito el provocar comodidad y holgura, ni laxitud y pereza. Bueno, quizá alguna persiga eso, pero no es lo común. Sigamos adelante con otra faceta de esto.

Quien dice eso, me parece, suele tener una posición de dos componentes.

Por un lado, cree que existe algo supernatural, llámale usted espiritual o algo similar. Estas personas conceden eso y lo aceptan con esa posición confortable que lo acomoda todo a la opinión propia.

Del otro lado, mencionan que las iglesias, es decir, las religiones organizadas y formales, son falsas y un fraude para sus creyentes.

Esta es una posición común: las iglesias son un engaño, pero sí hay algo espiritual en el mundo que debe reconocerse. La idea se resumen muy bien en otra frase, la de “No pertenezco a ninguna religión, pero sí creo que exista un Dios”.

La pregunta surge de inmediato, la de qué hacer ahora con esa creencia. La respuesta usual es nada y si algo se hace es lo que uno cree que está justificado.

Esto nos lleva al centro del problema de posiciones como ésas. Y el centro es si las creencias religiosas las crea uno mismo o vienen de algo externo.

La posición del que dice “me considero católico, pero no practicante” es la de quien en el fondo piensa que él tiene capacidad para crear su propia religión. Piensa que sabe lo suficiente como para tomar esto sí, pero lo otro no, y crear su propia combinación religiosa.

En términos más explícitos, católicos, esta persona sería su propio Papa y el autor de sus propias sagradas escrituras.

No sé usted, pero esa posibilidad me parece absurda. Uno tendería a ser cómodo y relajado, muy selectivo para justificarse a uno mismo. Es sin duda preferible la opción de escoger una religión que venga de afuera. Es lo que se llama en latín ab extra, lo contrario de la posición anterior que es la ab intra.

La ab extra reconoce que uno no es capaz de inventar una religión y, más aún, que una religión inventada por uno mismo supone que uno mismo es Dios (ego sum Deus), lo que es muy cuestionable.

Si existe Dios fuera de nosotros (Deus est extra) y Él nos manda seguirlo, mucho me temo que no hay otro remedio que reconocer que la religión viene de afuera de nosotros. Y, más aún, nos impone mandatos que pueden no agradarnos.

La meta de esa religión desde afuera de nosotros no es precisamente complacernos en lograr una vida cómoda y sin molestias, relajada y laxa. Muy probable, todo lo contrario.

Nos va a exigir, a reclamar, a pedir y muchas veces reprobar. No sé usted, pero una religión que no me corrija, que no me reclame, que siempre me diga que estoy en lo correcto, no es precisamente una religión.

Por todo esto es que me causa gracia escuchar ese “me considero católico, pero no practicante”. No tiene sentido lógico, es una postura cómoda y, lo peor, presupone una soberbia sin límites.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras