Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Sistema de Demandas Sociales
Leonardo Girondella Mora
26 junio 2012
Sección: POLITICA, Sección: Asuntos
Catalogado en:


Se afirma con frecuencia que para lograr el bien común las personas deben sentirse escuchadas por la autoridad a la que plantean sus demandas y exigencias.

Hablo de la propuesta de un sistema político fundamentando en el mecanismo de hacer demandas sociales, peticiones y reclamos que la autoridad concede a la población para que ella viva mejor.

Esta es la propuesta que examino en lo que sigue —resumiendo lo que he escuchado sobre ella. Primero establezco lo que la propuesta contiene.

• Afirma que es deseable lograr el bien común, o el bienestar general de la sociedad.

• Dice que para lograrlo, las personas en esa sociedad deben ser escuchadas o atendidas de la autoridad —es decir, el gobierno debe conocer lo que esas personas demandan, reclaman y piden.

• Sostiene que lo que las personas plantean es ser escuchadas y atendidas por el gobierno, al que expresarán sus demandas sociales y sus sugerencias para el bien común o bienestar general.

• Finalmente, sostiene que de esta manera las personas en una sociedad alcanzarán el bienestar general y podrá ya hablarse de una sociedad que alcanza la justicia —cuando el gobierno conceda esas peticiones.

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Esos cuatro puntos centrales conforman la propuesta de un sistema político de demandas al gobierno y son los que examino a continuación, parte por parte —especialmente para apuntar sus supuestos y consecuencias.

• Por supuesto, lograr el bien común o bienestar general es muy deseable.

No puede argumentarse en contra de este objetivo, que es el mismo de muchos modos de pensamiento político —desde el socialismo hasta el liberalismo, y del progresismo al conservadurismo.

Señalar que el bien común es una buena meta nada tiene de original, ni único.

• Lo que sí es original de esta idea es cómo lograr ese bienestar general: personas que hacen demandas a la autoridad política; ciudadanos que reclaman ser escuchados por el gobierno al que hacen exigencias.

La esencia de la idea es muy clara: el bienestar general será posible mediante un mecanismo para crear y reclamar demandas sociales que el gobierno satisface —un mecanismo simple de comprender, con dos roles muy claros, los ciudadanos que piden y el gobierno que otorga.

• La consecuencia de lo anterior es un efecto colateral mayúsculo: para que el gobierno puede satisfacer las demandas sociales recibidas es siempre necesario que ese gobierno posea una cantidad sustancial de recursos y un poder extenso.

De otra manera no podrá satisfacer las demandas ni las peticiones —sólo un gobierno de proporciones colosales podría lograr el bienestar general, según esta propuesta. Ninguna autoridad con poderes limitados lo podría hacer.

• Otra consecuencia de la propuesta es la transformación del ciudadano en una fuente de peticiones a la autoridad —lo que crea dependencia personal: las iniciativas de los ciudadanos se canalizarán a crear formas efectivas de petición de favores.

Serán exitosos los grupos mejor organizados y más activistas, aunque sus peticiones no sean pertinentes.

• Además, la lista de demandas presentadas al gobierno no tiene un límite —todo puede ser solicitado y reclamado, desde el derecho social a banda ancha de Internet hasta empleos vitalicios.

• Con un problema adicional, la existencia de demandas o peticiones opuestas entre sí —como cuando unos piden legalizar el aborto y otros lo opuesto, o cuando unos piden cerrar fronteras y otros abrirlas.

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En su consecuencia neta, la propuesta de lograr el bien común por medio de escuchar las demandas de las personas al gobierno tiene un efecto transparente: engrandece al gobierno y empequeñece al ciudadano.

Los gobiernos se metamorfosean en entidades de enorme poder —organismos distributivos de concesiones sin límite aparente— que otorgan soluciones a peticiones ciudadanas.

Los ciudadanos se convierten en entidades que viven dependientes de favores gubernamentales. Es un cambio radical en cualquier sociedad.

En su papel de entidades que satisfacen demandas, los gobiernos necesitarán recursos cuantiosos, que en caso de no poseer los hará verse injustos y malos —lo que les llevará a conseguir recursos por todo medio posible: más impuestos, más deuda, lo que no es sustentable a la larga.

En su papel de agentes petitorios que quieren que sus demandas sean escuchadas, los ciudadanos descuidarán sus esfuerzos personales para alcanzar su propio bienestar por sí mismo —sus talentos no serán empleados en trabajar sino en encontrar formas creativas para que la autoridad les conceda favores.

En resumen, la idea de basar el logro del bien común por medio de la atención gubernamental de demandas ciudadanas es una propuesta que a pesar de su apariencia bondadosa tiene consecuencias indeseables: financieramente es insustentable y empequeñece al ciudadano.

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