Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Son Como Conquistadores
Eduardo García Gaspar
22 mayo 2012
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
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Ha sido dicho que es un patrón repetido. Una forma de conducta vista con frecuencia.

Puede verse en las conquistas exitosas. Consiste en una forma de actuar del conquistador.

Y es el usar los símbolos y el vocabulario de los conquistados. Elementos que conocen estos.

Eso dice un libro que examina la conquista de los sudaneses sobre los egipcios hace miles de años. Tiene sentido.

Las nuevas personas que pasan a dominar a una comunidad facilitan su tarea si toman prestadas ideas, palabras, formas, que son las que conocen los dominados.

No se sentirá tanto yugo, como cuando, por ejemplo, quieran cambiarse costumbres o idioma.

La idea se aplica, de otras maneras, hoy en día. Consiste en una estrategia general de trato con otros a los que, por ejemplo, quiere persuadirse de algo.

La publicidad es un caso claro: debe llamar la atención de los compradores, pero sobre todo, debe hablarles en su idioma, de acuerdo con sus ideas.

Hay otro ejemplo muy notable, las campañas electorales.

El objetivo del gobernante en campaña es claro: debe convencer a la gente de votar un cierto día por él. Es la única manera de ser elegido. Un claro caso de comunicación persuasiva, en el que aplica también ese principio.

El de usar símbolos, ideas, palabras, creencias, que sean conocidas por los votantes. El convencimiento será más fácil de esa manera.

Imaginemos esto desde una situación hipotética. Una especie de análisis de sillón, de experimento mental.

Piense que existe el país A y que este recibe propuestas de otros países, B, C, D, E para ser conquistado. No va a haber uso de fuerza. Los habitantes de A votarán seleccionado qué país de esos cuatro los conquistará y cada uno de estos expone su oferta de conquista.

Obviamente los países conquistadores tratarán de hacer a sus ofertas algo irresistible.

Y una de las maneras de hacerlo es ésa, la de hablar a la gente del país por conquistar en su mismo idioma, con las ideas que ya conoce, con las creencias que le son familiares. Un día se realiza la votación, y el país conquistado selecciona al país conquistador que recibió más votos.

Más o menos así funcionan las elecciones en una democracia, que son la elección de gobernantes, esos que tendrán el poder.

Para lograr ser elegidos, por tanto, los gobernantes serán en extremo sensibles a las ideas, valores y creencias de los votantes. Es la mejor manera de lograr votos. Esto tiene consecuencias que no son menores.

En una elección democrática, el candidato tenderá a prometer lo que sea que la gente desea, mientras ese deseo sea popular y común.

Exagero con un ejemplo que ilustra esto que bien vale una segunda opinión: si la mayoría de los votantes desea que se den cursos gratuitos de corno inglés, los candidatos prometerán que si son elegidos establecerán un programa para que todos en el país sepan tocar ese instrumento.

Es decir, en su intención desbocada por lograr votos, los candidatos tenderán a prometer cumplir con los deseos mayoritarios de los votantes.

Son, por tanto, las ideas y creencias de los ciudadanos las que originan las promesas electorales. La calidad de esas promesas dependerá en buena parte del sentido común y del buen juicio mayoritario.

Puesto de otra manera, la democracia es un buen sistema de gobierno para una población con cierto nivel de preparación, razón y prudencia. Pero si la población es más bien ingenua, ilusa e imprudente, las elecciones llevarán al poder a gobernantes de consecuencias malas.

En el caso de México, en las elecciones actuales, esto tiene consecuencias.

Creo que entre la población mexicana existe una mentalidad miope, la que considera que no hay problema en el país que no pueda ser solucionado con la intervención del gobierno.

Consecuentemente, se juzga a los candidatos como lo que no son. Como seres en cuyas manos está la salvación del país, o su ruina. Por tanto, las elecciones son vistas como sueños por realizar, no como simples cambios de gobierno.

Esta es la razón central por la que las campañas que en México se tienen están centradas todas en un gobierno poderoso del que las personas dependan.

Son, casi, como la votación imaginaria anterior: la selección del conquistador que dominará al país y a sus habitantes. Lo único que se le pide es misericordia con los conquistados.

Post Scriptum

La idea del patrón de conducta del conquistador está enn MacGregor, N. (2011). History of the World in 100 Objects. Allen Lane.

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