Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Son Las Pensiones
Eduardo García Gaspar
15 noviembre 2012
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


“…una importante calificadora ya advirtió que antes del 2018, un total de 12 estados de la República Mexicana no tendrán para pagar las pensiones de sus trabajadores”. El Economista México (Junio, 2012).

Es buena parte del problema. Quizá la clave de todo.

Lo es porque revela lo que está aconteciendo.

Todo comenzó en Prusia en 1881, donde se fundó un sistema público de pensiones. Lo creó Otto von Bismark (1815-1898), el Canciller de Hierro, para debilitar al partido socialista.

Así nació la práctica del Estado Benefactor y el sistema público de pensiones.

La crítica usual al sistema público de pensiones es doble.

• Por un lado, se considera un problema la creciente prodigalidad con la que los gobiernos extienden condiciones y reclamos. Son cosas como la adición de seguro de desempleo y reducción de la edad de retiro.

• Del otro está la crítica usual, la realidad del envejecimiento de la población. Ya no hay la suficiente cantidad de jóvenes para pagar las pensiones de los viejos. La cantidad faltante suele ser cubierta con fondos públicos y eso altera el presupuesto gubernamental ocasionando déficits.

Esa es la crítica estándar y acostumbrada. Da ideas para la solución del problema, como el aumento de la edad de retiro (contra lo que por supuesto se organizan protestas callejeras).

O como algo más revolucionario, la privatización de las pensiones que en realidad es más la personalización de ellas: una cuenta para cada persona, sin acciones redistributivas.

Es el entendimiento del problema de pensiones públicas con fondos insuficientes como algo económico o financiero. No está mal, pero es incompleto.

Otra buena parte del problema es político: los gobernantes prometen lo inconveniente para ganar votos y conceden lo imprudente para mantenerse en el poder. Las pensiones se convierten en instrumentos de compra de votos.

Lo que bien vale una segunda opinión es comprender correctamente el problema de las pensiones con fondos insuficientes.

En un análisis superficial, es un problema económico y financiero, severo. Yendo un poco más a fondo, es un problema aún más serio, uno de naturaleza política causado por un mal uso de las pensiones: elevar sus privilegios para conseguir votos. La cuestión, sin embargo, no queda allí.

El problema de las pensiones públicas con fondos insuficientes tiene otra faceta, más profunda, menos visible. Una faceta moral. La más importante.

En pocas palabras, es una consecuencia del Estado de Bienestar, el debilitamiento de los lazos familiares. Todo eso que hace a las personas dejar de sentir que tienen obligaciones con sus padres y con sus hijos. En menos palabras, con el prójimo.

Es, al final de cuentas, un estado de confusión moral. O quizá, mejor dicho, de sustitución de ideas. La caridad con el prójimo ha sido reemplazada con la seguridad social.

Toda la noción de responsabilidad personal frente a otros ha sido debilitada por la acción gubernamental. Es lo que Robert A. Sirico ha llamado el creer que la burocracia es el Buen Samaritano: ya no tengo responsabilidades caritativas, es el gobierno quien las asume.

Son las pensiones y sus crisis un síntoma de esto que acontece en este nivel más furtivo, menos atendido. Es esta confusión de ideas, esta sustitución de nociones, en la que la renuncia de obligaciones con otros lleva a creer que la libertad es desenfreno y liviandad, no conducta responsable. Aunque duela a muchos, la libertad sin un componente moral extravía a la persona.

Sí, las pensiones púbicas tienen problemas de insuficiencia financiera y esto es algo muy grave. Si, las pensiones públicas tienen un problema de abuso político, y también es otra cosa muy grave.

Pero sobre todo, las pensiones muestran una dificultad aún mayor, una desgracia de nuestros tiempos: el aplastamiento de la persona y su libertad real. El Estado asume las responsabilidades individuales creyendo que esto hará feliz a la persona.

No lo hace. Una persona sin responsabilidades no es persona. Pero eso es el producto final que nos da un Estado de Bienestar. No dudo de las buenas intenciones, de los deseos loables, de los propósitos bueno, pero tampoco titubeo con sus terribles consecuencias en la persona.

Ya no será posible entender que el Buen Samaritano debemos ser nosotros y esto es un cambio dramático.

No existe realmente una persona libre cuando ella no entiende que tiene obligaciones con otros, cuando ella no sufre las consecuencias buenas y malas de sus actos. Cuando no se distingue entre persona y gobierno.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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