Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Suena Bien, Pero no…
Eduardo García Gaspar
23 julio 2012
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Es una idea que flota en el aire. Ocasionalmente la encuentra uno.

En su base, ella afirma que vivir de manera simple es igual a necesitar menos y consumir menos, lo que genera un sobrante que puede ser dado a los pobres.

Es una afirmación intuitiva que, primero debe ser entendida con claridad.

Según el mecanismo propuesto, si la persona A reduce sus necesidades, entonces consumirá menos, es decir, tendrá un sobrante mayor al que tendría en caso de aumentar sus necesidades y consumir más.

Eso que le sobra, al consumir menos, lo puede dedicar a ayudar a quienes tienen menos.

¿Suena lógico? Por supuesto. Sí suena lógico. Pero es demasiado simple para entender lo que realmente sucede. Me explico.

Si la persona A hace eso de consumir menos, efectivamente le sobrará más, pero sólo si mantiene su alto ingreso. Si recibe cien pesos y consume cincuenta, le quedan cincuenta para dar. Pero si ahora recibe cincuenta y gasta cincuenta, no tiene nada que dar.

Las cuentas de que consumir menos es igual a más cantidad para dar a los pobres sólo son ciertas si sucede una cosa: los ingresos de la persona se mantienen altos y cuanto más altos mejor, porque sobrará más.

Y como los ingresos dependen de la productividad, ganará más quien más productivo sea y si consume menos tendrá más para dar.

Pero si todos siguen ese ejemplo y se dedican a producir mucho y a consumir poco, el asunto no se sostiene. Necesita haber un cierto consumo y entender que consumir no es malo en sí mismo, al contrario.

Es bueno y es una ayuda mutua significativa. Cuando se compra un lápiz, todos se benefician, todos.

Lo que creo que vale una segunda opinión es examinar una idea que suena bien en la superficie pero que no se sostiene. Es demasiado simple.

Si se hace eso de consumir menos, tener más sobrante y darlo a los pobres, y se aplica como principio universal, usted tendrá una población de pobres eternamente dependientes de la ayuda.

¿No sería mejor la ayuda que los vuelve productivos?

Lo que me sucede con esas idea simples es que las encuentro contradictorias. Si ayudo a un pobre con una cantidad lo que ese pobre va a hacer es consumir algo para satisfacer una necesidad.

Un consumo potencial mío se vuelve un consumo real del pobre. Por lo tanto, el consumo no es malo en sí mismo. No lo puede ser. Si quiero ayudar a los pobres es que quiero verlos consumir algo.

La pobreza es al final de cuentas una situación de no consumo, de no satisfacción de necesidades básicas. Se soluciona dando medios para el consumo.

Uno de esos medios es la caridad: un dinero que me hubiera servido para una compra mía lo doy a un pobre y éste ahora hace un consumo.

El otro medio es hacer que el ahora pobre puede generar el ingreso para dedicarlo a su propio consumo, sin depender de otros. Es eso de regalar pescado y enseñar a pescar.

Por supuesto que es virtuoso el hacer sacrificios personales, el actuar con conciencia del deber de ayudar a quienes están en posiciones de pobreza y necesidad urgente. Es positivo y loable que alguien con grandes recursos dedique partes de su ingreso a esa ayuda.

Pero esto es una virtud, una forma de ser, no es ni será un sistema económico que proponga el dejar de consumir.

Y eso es lo que preocupa, el confundir a las virtudes con políticas económicas. Esto es lo que lleva a fomentar sistemas económicos que logran lo contrario de lo deseable, menos riqueza y con ello, menos ayuda a los pobres.

Si se basa la ayuda a los pobres en la suspensión del consumo, por lógica, un mundo ideal posible es el de nadie consumiendo. No tiene sentido.

Entiendo y simpatizo mucho con quienes se preocupan por la terrible situación en la que muchos viven e intentan solucionar eso.

Lo lamentable es que esas sanas inquietudes suelen acabar en explicaciones simples, conducentes a programas sin base. Un caso de esos es éste, el de suspender consumo para lograr sobrantes. Suena bien, pero es mala economía.

Si quiere usted realmente ayudar a los pobres, lejos de preocuparse por convencer a la gente de que consuma menos, usted debe dedicarse a que la gente entienda esa obligación de ayudar a otros.

Y cuanta más riqueza haya, más recursos se tendrán para ayudarlos. No es un asunto de reducir consumo, es un asunto de crear riqueza y conciencia moral.

Post Scriptum

Hay más ideas en ContraPeso.info: Pobreza.

En temas como éste, suele correrse el riesgo de ser incomprendido y acusado de estar en contra de ayudar a los pobres. Criticar una propuesta de ayuda a los pobres significa eso, criticar a tal propuesta, no al objetivo que persigue.

La idea de F. Bastiat (1801-1850) de que hay cosas que se ven y cosas que no se ven es aplicable. Lo que la propuesta de reducir el consumo ve es el sobrante que ahora es mayor y puede darse a los pobres. Pero hay cosas que no ven, como el que cualquier consumo es de beneficio mutuo, así sea el más criticable como apuntó B. Mandeville (1670-1733).

Pero sobre todo, es temible el confundir una virtud personal de ayuda a otros con una política económica que defiende un estilo de vida.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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